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La Familia y la Vida

 
Por: Mons. José Antonio Eguren.

Me llama la atención que a lo largo del debate electoral para la segunda vuelta los candidatos que disputarán la Presidencia de la República no hayan vuelto a hablar sobre dos temas tan cruciales y vitales para el presente y el futuro del Perú como son la familia y la vida. Más aun, observo con suma preocupación que serán temas ausentes en el debate electoral del domingo 29 de mayo.

Quiero recordar que ignorar el don precioso de la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer en un consorcio para toda la vida, que se ordena por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos, es comprometer seriamente el futuro del Perú. Sin familia no hay futuro, ya que el futuro moral, espiritual e incluso biológico de una nación pasa por la familia. Si ella es la célula primera y vital de la sociedad, primera institución natural y fuente de todas las demás instituciones, la función del próximo gobierno deberá ser la de garantizar sus derechos y deberes y no desestructurarla y asediarla mediante leyes basadas en corrientes ideológicas de moda que la quieren poner en crisis (léase feminismo radical, matrimonio homosexual, ‘divorcio express’, etc.).

Lo mismo debemos decir de la defensa de la vida y de sus amenazas, como son el crimen del aborto, la eutanasia y la experimentación con embriones. La ciencia hoy es enfática y unánime en afirmar que hay vida humana desde la concepción. Por tanto, el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y a partir de ese momento se le deben reconocer todos sus derechos de persona, principalmente el derecho inviolable a la vida. Este no es un asunto confesional, como algunos dicen para callar a la Iglesia, sino de humanidad. Es lamentable que los candidatos hasta la fecha no hayan fijado claramente su postura frente al aborto no permitido por la Constitución y las leyes del Perú.

En todo caso, la mayoría de peruanos que iremos a las urnas el domingo 5 de junio somos católicos. Quiero por ello recordar, como lo ha hecho la Conferencia Episcopal Peruana, que para los católicos hay una serie de principios irrenunciables desde los cuales debemos juzgar las opciones electorales para saber si podemos o no votar por ellas.

Estos principios son: el respeto a la vida, también de los embriones humanos, y la clara oposición al aborto y a la eutanasia; la tutela y la promoción de la familia, fundada en el matrimonio monógamo entre personas del sexo opuesto y protegida en su unidad y estabilidad; la libertad de los padres en la educación de sus hijos como derecho inalienable. También la tutela social de los menores y la liberación de las víctimas de las modernas formas de esclavitud (por ejemplo, la droga y la prostitución); el derecho a la libertad religiosa, así como el desarrollo de una economía que esté al servicio de la persona y del bien común, respetando la justicia social, el principio de solidaridad humana y el de subsidiaridad; y el tema de la paz, que es obra de la justicia y de la caridad, y que exige el rechazo radical y absoluto de la violencia y el terrorismo.

Desde aquí mi invocación a los candidatos para que fijen su posición sobre estos temas fundamentales para el futuro del Perú que todos amamos y que queremos justo y reconciliado.

Aún están a tiempo.

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