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El asunto del Valle de los Caídos tiene visos de convertirse en un auténtico culebrón. Desde hace años el Gobierno de Zapatero está empeñado en cerrar la basílica y echar a la comunidad benedictina que atiende espiritualmente el templo. En los últimos meses, con la excusa de reparar algunos desperfectos, el cierre de la basílica se ha hecho evidente.

Los monjes del Valle de los Caídos han confirmado que el Valle vuelve a estar “cerrado por obras salvo para quienes vayan a la hospedería o para asistir a la Eucaristía que cada día celebra la Comunidad Benedictina, accediendo a la basílica a través de la Abadía”.

De esta manera tan escueta, los monjes responden a la evidencia: el Gobierno de Zapatero no cede y sigue con la idea de poner todas las zancadillas posibles para entorpecer la labor pastoral de los monjes benedictinos.

Llueve sobre mojado

En los últimos meses, el ejecutivo socialista, a través de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, ha intentado por todos los medios cerrar el templo y, para ello, Patrimonio Nacional ha esgrimido que «se encuentra cerrada al público la basílica [del Valle de los Caídos] por problemas de filtraciones que afectan a la propia estructura. Aunque permanece abierta al culto».

El único respiro de dió Patrimonio Nacional, la entidad pública encargada de gestionar el Valle, fue durante la última Semana Santa, permitiéndose la entrada de los fieles a las celebraciones religiosas.

Parecía que las negociaciones de varios prelados con la Vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, iban por buen camino. De hecho, la opinión del Abad y de los propios monjes era de una indisimulada satisfacción al comprobar los avances a los que habían llegado tanto las conversaciones del cardenal Cañizares como la del cardenal Rouco con De la Vega. Ahora ya no hay seguridad de lo que el Gobierno pretende hacer en un futuro próximo.

De momento, el Valle vuelve a estar cerrado salvo para la Eucarístia diaria que celebran los monjes, y la hospedería.

Cerrada de nuevo

Según el comunicado: “Sólo se permite el acceso al Valle de los Caídos y a sus instalaciones al personal expresamente autorizado para ello, así como a las personas que se dirijan la hospedería o para asistir a los actos de culto organizados por la comunidad religiosa. En este supuesto, el acceso a la basílica se efectuará a través de la abadía, permaneciendo cerrado el acceso a través de la puerta principal de la basílica”.