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«Es terrible. La bomba de ayer ha destruido la Catedral de Isabela en un 70% y el edificio ha quedado inutilizable. Gracias a Dios no ha habido víctimas. Hoy hemos celebrado la Misa en el Centro catequístico. Los fieles están aterrorizados: estos actos terroristas buscan hacer difícil la vida de los cristiano y botarlos de Basilan»: es el dramático testimonio expresado a la Agencia Fides por Monseñor Martin Jumoad, Obispo en la Prelatura territorial de Isabela, capital de la isla de Basilan, en el extremo sur de Filipinas.

Esta semana hubo dos atentados terroristas en la isla: una bomba afectó un palacio gubernamental, y la otra la Catedral católica de la ciudad, dañándola fuertemente. Sucesivamente los enfrentamientos armados entre milicianos terroristas y las fuerzas del orden dejaron un saldo de 15 víctimas.

Es la primera vez que somos atacados tan directamente y con tal fuerza. En el pasado he recibido cartas amenazadoras y diversas intimidaciones. Ha habido pequeños atentados, pero hoy es muy diferente. Pudo haber sido una tragedia. Temo seriamente por mi vida y por la de los fieles. Sin embargo hoy he ido por las calles alentando a los fieles: es mi misión”, dice a Fides el prelado.

He preparado una Carta pastoral en la que invito a los católicos a permanecer en Basilan, nuestra casa; les pido que estén tranquilos, que no reacciones a la violencia y recen por la paz. Hoy un corteo de gente que llevaba velas encendidas en signo de paz ha iluminado la ciudad. Nuestra esperanza no debe morir”, agrega, recordando que en Basilan la población es musulmana en más del 60% y que solo en un 40% es cristiana.

El Obispo se reunió con las autoridades civiles “recibiendo apoyo y solidaridad”: “Uno de los problemas principales –dijo- es la proliferación de armas en la sociedad y en todo el sur de Filipinas, proliferación que las autoridades se han comprometido en combatir. Además nos han asegurado que las fuerzas de la policía harán su deber en la caza de los responsables, en la lucha contra el terrorismo y garantizando la seguridad a la gente común”.

Pedimos al Papa, a la Iglesia universal y a todas las agencias de ayuda– concluye Monseñor Jumoad – nos ayuden en la pronta reconstrucción de la Catedral, lugar simbólico de nuestra comunidad, lugar donde dar gracias a Dios, donde reunirnos para la alabanza, la catequesis y la caridad”.

Lo sucedido son, según fuentes locales de Fides, “manifestaciones de terrorismo en que se manifiestan diversos elementos: la intención de sembrar inestabilidad en la vigilia de las elecciones nacionales (mayo 2010); intimidación a los cristianos; un arreglo de cuentas entre milicianos y marines filipinos presentes desde hace años al sur de Filipinas”.

La isla de Basilan, con Jolo y las islas Sulu, es una de las bases de los terroristas del grupo “Abbu Sayyaf”, que desde hace años está en el área, llevando adelante una ideología marcada por nacionalismo y extremismo islámico radical. El ejército filipino situado al sur del archipiélago conduce desde hace tiempo una lucha sin cuartel contra el grupo (presente en la lista negra de formaciones terroristas a nivel internacional), pero hasta ahora no ha logrado desmantelarlo.