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Una encuesta del The New York Times y la CBS confirma lo que ya se comprobó después de los escándalos de abusos del clero publicados en 2001 en Estados Unidos. El pecado de algunos clérigos no afecta el trato con los sacerdotes, ni su confianza en el Vaticano para resolver la crisis. Contra lo que muchos medios pretendían con la campaña, la aprobación del Papa ha aumentado.

Una encuesta realizada por el The New York Times y la CBS entre el 28 de abril al 2 de mayo entre católicos estadounidenses, practicantes y no, arroja unos resultados que, para no pocos, son sorprendentes.

El 88% de los católicos encuestados, sean practicantes o no, manifiesta que los escándalos sexuales cometidos en la Iglesia no afectan a su trato con sacerdotes; el 87% señala que no afectan la participación de sus hijos en la comunidad eclesial; el 82% dice que no afectan a su asistencia a misa y el 79% reconoce que no afectan a sus donaciones.

Una de las cifras más reveladoras es la que se refiere a la aprobación de Benedicto XVI. Mientras que en marzo pasado el índice de aprobación del Santo Padre era el 27%, al inicio de mayo el 43% manifiesta tener una visión positiva del Papa por su firmeza frente a la crisis.

Al encuestar a católicos practicantes sobre la acción de la Iglesia, el diario estadounidense publica que el 62% dice tener una buena opinión de sus líderes; el 75% cree que el Vaticano se esfuerza en prevenir los abusos mientras que sólo el 17% piensa que éste intenta ocultar los abusos; el 91% de los encuestados confía en la capacidad de la Santa Sede para prevenir los abusos futuros.

Asimismo el 89% cree que los abusos son tan comunes dentro como fuera de la Iglesia. Finalmente el 58% considera que la prensa ha sido desproporcionada al tratar el tema.