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El purpurado italiano Fiorenzo Angelini de 94 años, el ultimo colaborador vivo de Eugenio Pacelli, asegura que el Papa deberia no solo ser beatificado sino tambien santificado.

En un documental emitido por Intereconomía TV sobre los trabajos de Eugenio Pacelli, nuncio en Alemania primero y Papa Pío XII despues, durante la Segunda Guerra Mundial, se recoge el testimonio de su último colaborador vivo, el cardenal Fiorenzo Angelini, el del vaticanista Andrea Tornielli y el de Serge Klarsfeld, presidente de la Asociación de Hijos de Deportados Judíos de Francia. La sentencia es unanime: adelante con la beatificacion.

El primero en intervenir en el reportaje es Andrea Tornielli, autor de una densa biografía de Pío XII. Tornielli muestra documentos que atestiguan la intensa actividad que desplegó el Papa durante el conflicto en favor de todo tipo de víctimas, especialmente de los judíos, informa La Gaceta.

Habla del rabino jefe de Roma, Israel Zolli, quien se convirtió al catolicismo al final de la guerra y cuyo padrino de bautizo fue el propio Papa, del que adoptó nombre civil, Eugenio. También explica cómo en Holanda el enfrentamiento de los obispos con el ocupante nazi desembocó en una persecución masiva de judíos convertidos a la fe católica. Eso ayuda a comprender por qué el Papa optó por una cierta prudencia verbal que no era incompatible con su dura condena de fondo.

El Papa de Hitler
A Tornielli le sucede Giovanni Maria Vian, director de L’Osservatore Romano, y autor de la introducción del libro «En defensa de Pío XII» un compendio de los artículos sobre la figura del Papa Pacelli. Vian se detiene en la obra teatral «El Vicario» –que ha originado la campaña contra el Papa– y en desentrañar los errores contenidos en la obra de John Cornwall, «El Papa de Hitler».

No solo beato…santo!
Esclarecedor es el testimonio del cardenal Fiorenzo Angelini, de noventa y cuatro años, último colaborador vivo de Pío XII. Angelini opina sobre la estrategia diplomática de Pío XII: «Había sido nuncio apostólico en Alemania, había tenido soldados con pistolas apuntándole al pecho a punto de matarlo, era un hombre que afirmaba: “Me inclino, pero no me doblo”. Sabía bien que, si hubiese pisado el acelerador contra Hitler, no habría conseguido nada bueno, sino una destrucción tremenda sobre el pueblo en aquel momento».

Ésta es la conclusión de la última persona viva que lo trató de cerca: «Pío XII no debe ser sólo beatificado, sino santificado. Pero, aun sin ser santificado, sigue siendo un ejemplo para todos».

No politizar una beatificacion
El sacerdote jesuita alemán Peter Gumpel, de ochenta y seis años, relator de la causa de beatificación, explica, durante unas extensas declaraciones, que una beatificación no es una valoración política o histórica de la trayectoria de un personaje, sino que se trata de un proceso en el que sólo se evalúan sus virtudes cristianas.

Apoyo de una victima del nazismo
Otro apoyo de peso a la causa de beatificación de Pío XII es el de Serge Klarsfeld, presidente de la Asociación de Hijos de Deportados Judíos de Francia, quien, en una entrevista concedida al semanario Le Point, sorprendió al apoyar la causa de beatificación de Pío XII.

Ante las cámaras de Intereconomía TV, se ratificó en sus opiniones. «Según los criterios de la Iglesia, creo que pueden mirar a Pío XII como un Papa que ha resistido al movimiento nazi. Además, es cierto que ocupó una parte importante en la redacción de la encíclica que condenó el nazismo», explica. Y añade: «Pío XII no era antisemita. Se condujo de una forma honorable y en ese difícil período. Se preocupó, ante todo, por los católicos, incluso con calor humano, con carisma, sin egoísmo particular». Lo dice un representante de las víctimas del nazismo.