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Informe de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas sobre los adoradores del Maligno.

(Jesús Bastante).- Parecerían sacados de películas de terror o de ciencia ficción, pero son reales. No operan a la luz del día, ni llevan registro de sus actividades públicas. Actúan en la oscuridad, como el Maligno, a quien veneran y cuya lucha sostienen. Son los denominados “grupos satánicos”, que en España son 61, según el último informe de la Red Iberoamericana de estudio de las Sectas (RIES), elaborado por el dominico seglar Vicente Jara Vera.

Los grupos satánicos, en su mayoría, no operan a la luz del día, no se dan a conocer, no reclutan con publicidad a sus miembros ni se hacen pasar por grupos practicantes de cualquier otra actividad distinta a la real y verdadera mostrándose atrayentes; tampoco se componen de muchos miembros, rondando la decena, la docena, no más de veinte o treinta personas.

Puede parecer una realidad diminuta, pero lo cierto es que, en los últimos veinte años, el número de grupos satánicos se ha multiplicado por dos, pasando de 30 a 61. Los datos son demoledores: en 1991, existían 35 grupúsculos, que pasaron a 40 en 1997, 41 en 2001 y 55 en 2005. Hoy, según el informe, se aclanzan lo 61. No obstante, la progresión parece haberse estancado en los últimos cinco años.

El estudio no entra en si estos grupos tienen o no actividades delictivas, pero sí da algunas claves de actuación. Así, afirma Vicente Jara, “se encuentran tendencias luciferinas e incluso satánicas en algunas ramificaciones, extensiones y desgajamientos de grupos ligados a la Masonería, los Illuminati, los Martinistas y a los grupos Rosacruces y esotéricos en general”, así como en las diferentes OTO, SOTO, etc. que no se recogen en este listado.

Tampoco, algunos grupos “neopaganos y de Nueva Era”, que en opinión del autor del informe “practican brujería en su acepción más amplia”. Se trata de un estudio breve, conciso, que no se enreda en disquisiciones sobre satanismo explícito o intelectual y satanismo implícito o inconsciente. El esoterismo, el ocultismo y demás prácticas tampoco se tratan como tal en el estudio.

“Muchos de estos grupos no son conocidos y los especialistas no sabemos de ellos más que cuando algún suceso ha sido filtrado al exterior, cosa que casi nunca ocurre, ya sea por rituales de los que se tiene constancia una vez acaecidos, por deserción de alguno de sus miembros que rompe el pacto de silencio -cosa sumamente rara-, o por los propios miembros del grupo satánico que desean puntualizar su marca de existencia sin más”, sostiene Jara, quien explica que algunos de estos sectores satánicos “están implantados desde hace mucho tiempo en nuestro país, incluso manteniéndose generación tras generación, y otros no cuentan con más de diez años de existencia”.