>Patricia Donesteve es arquitecto, Pablo Poole estudió ICADE y es master del IESE. Se casaron hace 16 años y ahora tienen diez hijos.


Aunque apenas superan los cuarenta años de edad, cualquiera de los dos podría responder a una amplia entrevista sobre sus respectivas profesiones. Patricia tiene ya una notable experiencia en la dirección de proyectos de diseño de Interiorismo -también ha dado clases en la escuela oficial de Joyería-, y Pablo lleva años en la misma multinacional del sector energético, donde ha tenido muchos trabajos y ha estado “en casi todos los negocios”, desde las energías renovables hasta el área de suministros.
También podrían hablar de sus respectivos orígenes, o de cómo se conocieron, de los años que pasaron en Colombia, de los momentos buenos y de los no tan buenos, de sus elecciones y renuncias, de cómo cada hijo fue trayéndoles un pan bajo el brazo: a veces sutilmente, otras de forma tan patente que llegaba la noticia de un trabajo o una mejora el mismo día de la noticia del embarazo o el día del parto. Ella es de Vigo y son siete hermanos, y él nació en Bilbao y son catorce, motivo por el que Pablo se atreve a bromear que “en cierto modo, también tenemos una familia numerosa por tradición”. Patricia esquiaba de maravilla y Pablo era monitor de Vela; pero se casaron, comenzaron a llegar los niños… y su tema preferido de conversación ahora es la familia.

“No sólo de conversación -apostilla Pablo-. Nuestra familia es también el territorio en el que se desarrollan nuestras aficiones, nuestras preocupaciones… todo”. “Nos da un poco de vergüenza -continúa Patricia- ser entrevistados como si tuviésemos un mérito especial. Lo principal para sacar adelante la familia es contar con los hijos, con su ayuda, con sus problemas, con sus preguntas y con sus respuestas. Por ejemplo, gracias a mis hijos yo tengo muchas amigas, las madres de sus amigos; y muchas oportunidades de hablar de con ellas y de compartir, aprender, y también enseñar, por ejemplo ofreciendo medios de formación cristiana como los que yo frecuento”.

“Procuramos disfrutar de la familia en cada instante, todos, o casi todos los momentos son buenos para sacarles partido, aunque a veces supone esfuerzo -dice Pablo en otro momento, tal vez sin darse cuenta de que todo lo que dice sirve como titular de la entrevista-. Tener una familia numerosa te obliga a estar siempre en forma, también espiritualmente”.

“La cultura del éxito lleva a veces a organizar la vida olvidándose de lo más importante. Y conste que la vida no es de color rosa, y la nuestra tampoco; pero el rozarte con los hijos, el educarles con el ejemplo y los razonamientos, te ayuda a esforzarte en ser mejor… y hasta a comprender mejor a Dios Padre, que nos quiere aún más que nosotros a nuestros propios hijos, que nos quiere como somos y se derrite por nosotros, que solo quiere nuestro bien, está siempre atento a nuestras necesidades… De nuestras obras lo que más le gusta es el amor que ponemos en ellas. Como la ilusión de nuestros hijos cuando te traen un dibujo para el día del padre…”

“Pablo enseguida se pone profundo cuando habla de estos temas -Patricia quita hierro-. Nos gusta disfrutar de cada momento con los hijos. También participamos en distintas actividades de orientación familiar, y coordinamos el curso UN VERANO DIFERENTE de Aula Familiar, una ocasión magnífica de descansar, ocupar el tiempo libre de los chicos y formarse.”

Son optimistas, y reservados para contar las dificultades. En el vídeo no nos hablan de las noches en vela, ni de los viajes a urgencias, ni de los cambios de planes, las hipotecas o el precio de las escolaridades, sino de las anécdotas; pero se aprecia fácilmente que son de los que ven “oportunidades” donde a veces sólo vemos los “problemas”.