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Ayer han comenzado las celebraciones conclusivas del Año Sacerdotal, providencial iniciativa del Papa Benedicto XVI con ocasión del 150º aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars. El Santo Padre se unirá a las celebraciones hoy por la noche, presidiendo una Vigilia de oración en plaza San Pedro, donde el viernes por la mañana celebrará la Santa Misa. Será la reunión internacional de sacerdotes más numerosa de la historia. Ofrecemos nuestra traducción de un artículo en el que Monseñor Guido Marini comenta algunas particularidades litúrgicas de estas importantes celebraciones.

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Benedicto XVI celebrará la Misa de clausura del Año Sacerdotal – programada para el viernes 11 de junio, por la mañana, en plaza San Pedro – con el cáliz usado por san Juan María Vianney, que se conserva en la parroquia del Cura de Ars. Lo informa el maestro de las Celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice, monseñor Guido Marini, anticipando que será la Eucaristía con el mayor número de concelebrantes – se esperan quince mil – que se haya realizado en Roma.

Debido a las circunstancias extraordinarias, la celebración incluye también otras particularidades. En primer lugar, el rito de la aspersión con el agua bendita como acto penitencial: cuatro cardenales concelebrantes se unirán al Papa para rociar a la asamblea. Se ha pensado en este rito – explica monseñor Marini – considerando la solemnidad del Sagrado Corazón y la referencia a la sangre y el agua que manan del corazón del Señor para la salvación del mundo pero también para retomar el tema de la purificación, sobre el cual el Pontífice ha vuelto recientemente en diversas circunstancias.

En segundo lugar, después de la homilía, los presbíteros renovarán las promesas sacerdotales, como en el día del Jueves Santo en la Misa crismal. Además, al final de la celebración, antes de la bendición conclusiva, el Papa renovará el acto de entrega y de consagración de los sacerdotes a la Virgen María, según la fórmula usada con ocasión de la reciente peregrinación a Fátima. El acto se realizará frente al original de la Virgen Salus populi Romani, en razón del particular significado que tal imagen mariana tiene en Roma. Cuarta y última particularidad: un gran tapiz con la imagen del santo Cura de Ars será colocado en el balcón central de la Basílica. San Juan María Vianney ha estado en el centro del Año Sacerdotal y en esta ocasión será proclamado por Benedicto XVI patrono de todos los presbíteros.

En preparación a la Misa conclusiva, en la tarde del jueves 10, a partir de las 21.30, el Pontífice presidirá la vigilia de oración, que estará precedida por una hora de meditaciones y reflexiones a cargo de la Congregación para el Clero. El programa prevé la llegada en papamóvil de Benedicto XVI, recibido con el canto del Tu es Petrus y por la bienvenida del cardenal Hummes, prefecto del dicasterio para el Clero. El saludo litúrgico del Papa con la sucesiva oración y la lectura de una página evangélica introducirán las preguntas por parte de cinco sacerdotes, a las cuales se alternarán las respuestas de Benedicto XVI. Luego del canto del Pater noster seguirá la procesión con el Santísimo Sacramento, que accederá a la plaza por el Portón de Bronce de la basílica Vaticana.

El palio procesional – precedido por dos guardias suizos – será sostenido por ocho hombres de la asociación Santos Pedro y Pablo, mientras que doce estudiantes universitarios portarán las antorchas. El servicio litúrgico está a cargo del Pontificio Colegio Escocés.

Después de la exposición del Santísimo y un momento de adoración silenciosa, el Papa recitará la oración del Año Sacerdotal. Finalmente, el himno Tantum ergo precederá a la bendición eucarística, seguida del canto conclusivo Salve Regina que acompañará la salida del Pontífice, en torno a las 22.30, a través de la puerta central de la basílica.

El viernes por la mañana, a las 10, será la Misa, en la cual está prevista también una participación significativa por parte de los fieles. Por eso, se ha dispuesto que cerca de cuatrocientos sacerdotes y diáconos se encarguen de la distribución de la Comunión. Previamente, desde las 9.10 hasta las 9.40 horas, se interpretarán cantos y piezas musicales con el fin de llevar a todos a un clima de recogimiento y de oración. Antes del inicio de la celebración, se darán indicaciones en varias lenguas para ayudar a los presentes a una participación lo más digna y atenta posible.

Benedicto XVI entrará en la plaza con el papamóvil, uniéndose a la procesión de los cardenales concelebrantes, y saldrá de la plaza, al final de la Misa, también en papamóvil. Realizarán el servicio litúrgico los seminaristas de los Rogacionistas del Corazón de Jesús, considerando su específico carisma vocacional.

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Fuente: Il blog degli amici di Papa Ratzinger