>De: Population Research Institute

Del 6 al 8 de Junio de este año, los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se reunieron en la ciudad de Lima, Perú, para celebrar la 40° Asamblea General y declarar una vez más su “compromiso con la paz, la seguridad y la cooperación” entre sus miembros. Sin embargo, en la realidad las cosas fueron muy diferentes.

Quienes seguimos de cerca los acontecimientos constatamos que la OEA está muy lejos de implementar “mecanismos para enfrentar las amenazas tradicionales y nuevas que afectan a la región”. Por el contrario, volvimos a presenciar no sólo los viejos usos de la imposición política del más fuerte sobre el más débil. Además en esta oportunidad, fuimos testigos de la penetración del marketing de insólitos lobbies que compran y obtienen exposición pública a costa de relegar las verdaderas urgencias del desarrollo económico y social.

La visita de los Clinton

Sin ninguna figura política relevante en América Latina, la Asamblea General de la OEA presentaba un reto mayor para su encargado de prensa a quien solamente le quedaban la mediática pareja de los Clinton. Pero el destino se encargó de jugar en su contra ya que como veremos ambos aportaron con una buena cuota en las viejas y nuevas imposiciones.

El diario “El Comercio” de Lima informaba el día de la inauguración del evento que éste giraría casi monotemáticamente en torno a “una declaración sobre la paz, la seguridad y la cooperación que pretende limitar el armamentismo en la región”, propuesta presentada por la delegación anfitriona. Es bien conocida la continua y repetida denuncia del Presidente peruano Alan García sobre excesivas compras de armas por Chile, Venezuela y otros en diversos foros.

Al mismo tiempo, desde Washington, Arturo Valenzuela, subsecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos del Hemisferio Occidental, declaró ayer, a propósito de la visita a Lima de la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, que: “Estados Unidos no considera que el hemisferio está sufriendo una situación de carrera armamentista. Todo lo contrario… cualquier país tiene derecho a comprar y modernizar su equipo. Eso lo entendemos y lo propiciamos”. Por su parte, el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza señaló que “nuestros países tienen un gasto militar menor que casi todas las regiones del mundo, en términos de su desarrollo…”. Para la sensibilidad latinoamericana, estas sincronizadas opiniones de líderes políticos del mayor comprador de armas de la región (Chile) y el mayor proveedor de armas de la región (EEUU) fueron nada menos que insultantes.

Bill Clinton no fue mucho más empático con los peruanos al dar declaraciones a la prensa, luego de su visita al presidente Alan García, mostrando su acuerdo con la excarcelación de su compatriota Lori Berenson, convicta por actos terroristas. Actualmente Berenson goza de libertad condicional, en parte debido a la presión de la diplomacia estadounidense, en medio de las continuas protestas de ciudadanos principalmente del vecindario de la vivienda donde fue albergada. ¡Qué sabrá Bill Clinton de las profundas heridas dejadas por el terrorismo en las mentes y en los corazones de los peruanos! ¿Le importará acaso? No sabemos. Pero sí entendemos bien que siendo representante de la primera potencia mundial puede darse la libertad de opinar en contra del sentir popular de un país pobre. Y también sabemos muy bien lo que le pasaría a un peruano, o cualquier otro latinoamericano, opinando en EEUU sobre la excarcelación de un miembro de Al Qaeda.

El lobby de la “orientación sexual y la identidad de género”

La pretensión de darle carácter vinculante al concepto de “orientación sexual” a través de instrumentos de la OEA o regionales es un lobby ya identificado que no tiene origen en una necesidad popular en ninguno de nuestros países y por el contrario, ha sido no pocas veces cuestionado por diversos sectores. Por ejemplo, en octubre de 2008 se llevó a cabo en El Salvador la Cumbre Iberoamericana “Juventud y Desarrollo”, en el que se logró un rechazo expreso por parte del país anfitrión, así como de Nicaragua, Panamá y México, a la suscripción y ratificación de la Convención Iberoamericana de Jóvenes dado el cuestionable contenido referido a la orientación sexual. Desde esa fecha se generó un alto en la ratificación de dicho documento por los demás países.

Lo que pasó en esta 40° Asamblea General de la OEA no habría sido menos nocivo para este lobby. Sus promotores veían con agrado la participación de Hillary Clinton, campeona en la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, incluido el aborto. Inclusive en las sesiones de diálogo privado realizadas el día lunes al interior del evento, la “orientación sexual y la identidad de género” habían sido expuestas y reclamadas con carácter de urgente aprobación.

Uno de los participantes del evento, representante del sector productivo, nos contaba asombrado que la expositora, así como otros miembros de esta súper burocracia, daba muestras claras de una no tradicional “opción sexual” LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales). “En una región plagada de pobreza extrema, crisis económica y desempleo, industrias amenazadas por los gigantes como China, inestabilidad e inseguridad por la carrera armamentista o problemas fronterizos, narcotráfico, asaltos a la democracia cotidianos, y varios etcéteras tuvimos que emplear el escaso tiempo que teníamos, escuchando a una señora reclamando su derecho al lesbianismo”, lamentaba.

La jugada clave del lobby LGTB era el proyecto de Resolución ya pre aprobado en el Consejo Permanente de la OEA (léase Insulza y su amigos cercanos en Washington). Dicha resolución formó parte de un extenso paquete de resoluciones, declaraciones y otros temas por discutir, cuya lista distribuida entre los participantes de la Asamblea General llegó a tener 105 ítems.

Siendo humanamente imposible tener tiempo para si siquiera plantear seriamente cada uno de estos asuntos, la aprobación de un extenso paquete de proyectos de resolución por parte de la Asamblea General se convirtió en un formalismo histriónico, un procedimiento administrativo vertical sin posibilidad alguna de cuestionamientos. Inclusive la Comisión General se reunió en privado y resolvió todo antes del almuerzo del 8 de junio, último día del evento. En la misma tarde, la Comisión General informó a la Asamblea General de las tres (3) declaraciones y las ochenta y seis (86) resoluciones propuestas a ésta, la que se limitó a aprobarlas.

Cabe destacar que a pesar del mecanismo impositivo de la toma de acuerdos y del carácter NO VINCULANTE de éstos, no pocos de los presentes estuvieron en desacuerdo con la Resolución AG/RES. 2600 (XL-O/10) DERECHOS HUMANOS, ORIENTACIÓN SEXUAL E IDENTIDAD DE GÉNERO. Solamente comentaremos un pequeño incidente para graficar esta oposición. En el momento de la lectura de la aprobación de esta resolución varios participantes entre ellos la congresista peruana Fabiola Morales le destacó al Canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, la irregularidad que significaba utilizar los canales internos de la OEA para avalar asuntos que violan leyes locales y suplantan las funciones de los poderes legislativos. A lo cual el diplomático peruano respondió casi despreocupadamente que estas resoluciones “no tenían mayor importancia”. Precisó diciendo que “no son vinculantes pero sí conviene darles seguimiento”.

Si esto lo dice el anfitrión de la última Asamblea General uno se pregunta ¿Será importante la OEA para nuestros gobiernos después de todo? ¿O solamente es el modus vivendi de una élite de burócratas que necesitan de estas reuniones, más allá de su efectividad real?

Conociendo la estrategia del lobby LGTB

Jurídicamente, los conceptos de “orientación sexual” e “identidad de género” no están incluidos en el marco legal de la mayoría de países de la región. En aquellos pocos donde están apenas mencionados (como es el caso de Ecuador o México), los conceptos no han sido precisados y están generando contradicciones con otras normas. La no definición es una estrategia, no es casual. El lobby LGTB se vende victimizándose. Para tal efecto han creado el concepto de homofobia con el que combaten y tratan de neutralizar cualquier oposición.

Efectivamente las personas homosexuales tienen los mismos derechos humanos como cualquier otra persona. Eso lo saben y no es eso lo que les interesa. Su meta es imponer la homosexualidad, y saben que para lograrlo deben sumirnos en una cultura de la ambigüedad sexual. ¿El antídoto? Conocer y exponer lo que el lobby LGTB propone en positivo, más allá de sus quejas. Pocos conocen donde están definidos estos conceptos oscuros, hechos para el contrabando ideológico y jurídico.

Los promotores de este tema se reunieron en la ciudad de Yogyakarta, Indonesia, del 6 al 9 de Noviembre del 2006. Fue una reunión de 29 “expertos”. Allí establecieron “Los Principios de Yogyakarta”, uno de los pocos documentos donde exponen sus objetivos en positivo. Normalmente su estrategia es introducir los conceptos de “orientación sexual” e “identidad de género” sin definirlos para evitar oposición. En este documento se establecen las siguientes definiciones:

“La orientación sexual se refiere a la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género, así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas.

La identidad de género se refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales.”

Me pregunto, ¿Cuánta popularidad les quedaría luego de esta carta de presentación?