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De Mariano de Vedia

Onze Vader, die in de hemel zijt … En tiempos en que los directores técnicos llevan rosarios a las canchas y en muchos vestuarios se ven imágenes religiosas, la citada traducción al holandés de la oración “Padre nuestro, que estás en los cielos?” bien podría estar presente en los festejos del goleador Wesley Sneijder, uno de los principales jugadores del seleccionado de Holanda en el Mundial de Sudáfrica.

Figura decisiva en el triunfo frente a Brasil, Sneijder cumplió 26 años dos días antes del comienzo del torneo, al que llegó totalmente renovado. A fines de mayo se convirtió al catolicismo y se bautizó en una capilla de Milán, cercana a la ciudad deportiva del Inter, donde el brillante futbolista no se cansa de ganar títulos. Influyó en esa decisión su novia, la actriz y modelo holandesa Yolanthe Cabau, nacida en la española Ibiza, con quien ha tomado la decisión de casarse por iglesia luego del Mundial. También lo motivó su amistad con Javier Zanetti, compañero en el Inter, capitán y católico practicante, que se quedó sin Mundial, pero celebró su bautismo tanto como los campeonatos que este año ambos conquistaron en Italia y en Europa.

“Fui a misa una vez junto a mis compañeros y sentí una fuerza y una confianza que me turbaron”, declaró Sneijder, que siguió puntualmente las clases de catecismo para adultos con el capellán del Inter. Ya en Sudáfrica, explicó que reza todos los días y los domingos va a misa y comulga con Yolanthe, quien le regaló un rosario que él siempre lleva en su cuello. “La fe me da fuerzas. A veces mis convicciones me mantienen firme y me llenan de determinación. Todos los días recito el Padrenuestro con ella. Busco siempre, antes de comenzar las partidas, una esquina para rezar.”

Sneijder llegó el año pasado a Italia, tras un paso no muy feliz por el Real Madrid, donde las lesiones le hicieron perder la titularidad. El exitoso DT José Mourinho lo llevó al Inter, donde recuperó la confianza y el orden en el campo de juego y en su vida personal.

Sneijder vive a 100 metros de la catedral de Milán y allí espera retornar dentro de una semana, para ofrendar un nuevo título, el más esperado por la selección de su país. Sería la máxima coronación en una temporada más que exitosa en lo futbolístico y el mejor comienzo para emprender otros desafíos en su nueva vida personal y familiar.