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De: Gilberto Pérez.

En aquellos años, otro sacerdote de Nueva York dijo que «si los negros llegasen a ser numerosos, deberían ser excluidos de la Iglesia de Roma».

La diócesis de Brooklyn ha abierto oficialmente la causa de canonización de monseñor Bernard J. Quinn (1888-1940), un sacerdote del siglo XX conocido por la lucha contra la intolerancia y el racismo y por su cercanía a la población afro-americana.

Siendo aún un joven sacerdote, Quinn tomó conciencia de que los católicos afroamericanos estaban siendo desatendidos en su diócesis y solicitó el permiso del obispo local para comenzar un «apostolado a los negros».

Después de servir como capellán del ejército en Francia durante la Primera Guerra Mundial, monseñor Quinn volvió a los Estados Unidos y con el apoyo diocesano compró una antigua iglesia protestante en Brooklyn. El templo fue bendecido y consagrado a san Pedro Claver en 1922.


Esta fue la primera iglesia en Brooklyn que se creó para atender a la comunidad católica afroamericana. Y lo consiguió pese a la oposición que entonces había también entre católicos. En aquellos años, otro sacerdote de Nueva York dijo que «si los negros llegasen a ser numerosos, deberían ser excluidos de la Iglesia de Roma». Quinn estaba totalmente en contra. En efecto, veía en el aumento de la población de color en Nueva York una oportunidad para aumentar la presencia de la Iglesia.

En un esfuerzo por ayudar a los niños huérfanos debido a la Gran Depresión, Quinn comenzó el Little Flower Children Services. Él se opuso públicamente al Ku Klux Klan.

De acuerdo con la diócesis de Brooklyn, cuando el sacerdote murió a la edad de 52 años en 1940, más de 8.000 personas asistieron a su funeral.

El actual obispo de Brooklyn, monseñor Nicholas DiMarzio, reconoció el testimonio de santidad del padre Quinn, y el 24 de junio de 2010, se inauguró oficialmente la fase diocesana de la causa para la canonización del querido sacerdote.

Su «ministerio no terminó con su muerte, sino que no ha dejado de crecer y echar raíces en los corazones y las almas de los fieles y el clero de esta iglesia en Nueva York, que no ha dejado de ejercer su ministerio con los pobres y oprimidos».

Después de un examen de los registros del sacerdote, es necesario dos milagros atribuidos a él antes que la Santa Sede lleve a cabo su verificación. La decisión final sobre si procede o no canonizar a monseñor Quinn será tomada por el Santo Padre.