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El 20% de los bucales causa algún tipo de infección

El body piercing, tal y como lo conocemos hoy, comenzó a mediados de los setenta en el mundo gay de San Francisco. En Brighton, Inglaterra, surgió la primera tienda dedicada en exclusiva a la venta de joyería para body piercing: Wildcat. El barbell piercing, una especie de pesa pequeña se hizo muy popular entonces. Este país es todavía hoy la meca del piercing.

Con anterioridad había formado parte de la cultura hippie y después hemos podido verlo en los punks. Durante los años noventa, este tipo de decoración corporal pasó casi desapercibido, permaneciendo en la sombra hasta hace unos pocos años.

Sebastián A. Ríos

Ver cómo un piercing va y viene, insertado en la lengua de nuestro interlocutor mientras habla, puede ser hipnotizante, seductor o repulsivo, según la personal percepción que se tenga sobre la moda cada vez más extendida de perforar partes del cuerpo no tradicionales, como la lengua, los labios o los genitales, para colocar aros y otros elementos ornamentales.

Pero más allá del efecto que produzca en sus espectadores, lo cierto es que uno de cada cinco piercings que se colocan en la boca da lugar a complicaciones, como dolor, inflamación, reacciones alérgicas o infecciones leves. Y aunque en mucha menor proporción (alrededor del 1% de los casos), también pueden traer consecuencias graves, como hemorragias o infecciones severas.

“En la literatura médica se describen complicaciones en un 20% de los casos, y las más frecuentes son casos de dolor y de inflamación en la lengua y en los labios, en ese orden. Eso es algo que vemos en pacientes que en general se encuentran en la franja que va de los 18 a los 25 años”, dijo a LA NACION la doctora Graciela Fernández Blanco, jefa del Servicio de Dermatología del hospital Tornú.

Fernández Blanco disertará sobre las complicaciones de los piercings bucales en la XXVIII Reunión Anual de Dermatólogos Latinoamericanos (Radla), que comienza pasado mañana en la ciudad de Buenos Aires. Como dermatóloga especialista en estomatología (especialidad que se ocupa de las enfermedades de la boca que excluyen a los dientes), suele atender los casos más complicados que le derivan sus colegas.

“Ha habido complicaciones graves, como hemorragias o transmisión de infecciones importantes, como la hepatitis B; incluso se describe en la literatura la transmisión de VIH o de sífilis”, agregó Fernández Blanco. Aunque éstas son extremadamente raras, las complicaciones leves no son infrecuentes y pueden ser realmente molestas o dañinas.

Pero tratándose de un fenómeno en auge, como lo es la moda del piercing , cada vez es mayor el número de personas expuestas a estos riesgos. “Si bien el auge del piercing comenzó en los ochenta, en los últimos cuatro a cinco años ha habido más casos de complicaciones.”

“Cada vez son más jóvenes quienes se hacen piercings -agregó la doctora Patricia Troielli, dermatóloga y secretaria general de la Radla-, y uno debe advertirles que siempre que se coloca un objeto extraño dentro de la boca va a estar presente el riesgo de complicaciones.”

Sin barreras

Del mismo modo en que la piel constituye una barrera natural que protege al cuerpo de los microorganismos, las mucosas que recubren el interior de los labios, el paladar y la lengua cumplen una función similar. “El daño que produce la perforación de la lengua [para la colocación de un piercing ] tarda cuatro semanas en cicatrizar totalmente; durante ese período puede haber molestias, dolores e inflamación.”

Y mientras tanto, la herida abierta es una vía de entrada para los microorganismos. “El riesgo de infección depende en gran medida del estado inmunológico del paciente”, admitió Fernández Blanco. Las reacciones alérgicas también se cuentan dentro de las complicaciones que pueden aparecer tras la colocación de un piercing metálico. “El que más alergia causa es el de níquel, mientras que los que menos riesgo presentan son los de titanio o de acero quirúrgico.”

Otra característica del piercing que incide en la posibilidad de que traiga problemas bucales es su tamaño. “Hay chicos que se colocan terribles piercings , con piedras de un centímetro, con las que juegan constantemente dentro de la boca. De ahí que sea bastante frecuente ver casos de fracturas y fisuras dentarias, al igual que desprendimiento del esmalte dental.”

Esas lesiones pueden llevar a experimentar dolor o sensibilidad (pulpitis) cuando la persona ingiere bebidas frías o ante el solo contacto con el diente lesionado. Las encías incluso pueden verse afectadas. “La presencia de ese cuerpo extraño puede causar gingivitis.”

Las complicaciones infecciosas asociadas con el piercing no siempre son fáciles de tratar, ya que, como advirtió Fernández Blanco, la elección del antibiótico adecuado para una infección bucal suele realizarse “a ciegas”, pues al ser una zona muy contaminada es muy difícil realizar cultivos de microorganismos que permitan determinar cuál es el causante de la infección.

Afortunadamente, buena parte del riesgo de infecciones puede prevenirse tan sólo con asegurar que la perforación se realice en condiciones de asepsia. “De lo que se trata es de que el material [con el que se realiza la perforación y el piercing en sí] sea esterilizado, al mismo tiempo que se aseguren condiciones mínimas de asepsia en la piel antes de perforarla”, precisó el doctor Edgardo Chouela, profesor titular de dermatología de la Universidad de Buenos Aires.

Otros consejos válidos para prevenir infecciones son vacunarse contra la hepatitis antes de realizarse un piercing y tener la antitetánica al día. Esto último vale para todos, aun para aquellos que no quieran ver un piercing ni de lejos.

Por último, advirtió el doctor Fernando Stengel, jefe de Dermatología del Cemic y presidente de la Radla, es necesario pensar bien antes de realizase un piercing, y no sólo por sus riesgos médicos. “Es común ver que con el tiempo las personas que se colocan un piercing desarrollan un rechazo muy frontal hacia el mismo, y se lo sacan. Pero siempre quedan cicatrices.”

MEDIDAS DE PREVENCION

Vacunas: se aconseja tener al día la inmunización antitetánica y vacunarse contra la hepatitis B.

Asepsia : la colocación del piercing debe realizarse en condiciones adecuadas de asepsia, tanto en lo que se refiere al material que se usa para hacer la perforación como a la zona que se perfora.

Tamaño : cuanto más grandes son los piercings que se colocan en la lengua, mayor es el riesgo de producir daños a los dientes.

Antisépticos : durante las cuatro semanas posteriores a la colocación de un piercing en la boca puede ser útil realizarse buches con algún colutorio antiséptico.