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RFEF- Gaspar Rosety, Guadalupe (México) – 11-08-2010

En un emotivo acto, cargado de simbolismo y de exaltación de los valores humanos, el presidente de la RFEF, Ángel María Villar Llona, ofreció la Copa en la Basílica de la Villa de Guadalupe, ante Monseñor Diego Monroy.

Acompañado por los miembros de su junta directiva que se desplazaron hasta la Ciudad de México, el presidente de la RFEF cumplió con la promesa dada en su última visita al país hermano. Juan Luis Larrea, Pedro Cortés, Luis Uranga, José Luis Díez, Antonio Suárez Santana, José María Castillón y Antonio Borrás del Barrio asistieron junto con Villar al acto en el que se ofrendaba la Copa de Campeones del Mundo conseguida de forma brillante en Sudáfrica hace exactamente un mes. Los dirigentes españoles estuvieron acompañados por el presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, Dr. Justino Compeán y otros miembros de su staff, ejerciendo de anfitriones con verdadera dedicación y afecto.

En su homilía, Monseñor Monroy Ponce destacó los valores humanos que el deporte genera en la sociedad universal y consideró que es un vehículo de creación de fuerzas espirituales. “No se trata sólo del triunfo sino de la espiritualidad que implica un esfuerzo de esta dimensión. Estamos muy felices de que la Real Federación Española de Fútbol haya cumplido su deseo ante la Morenita del Tepeyac, la madre de todos. No olviden que, cuando se reunió con el indiecito Juan Diego le dijo con claridad “soy madre tuya” lo que la convierte en madre de todos en esta mezcla de culturas, la indígena y la española”.

En una hermosísima misa cantada, la basílica albergó a numerosas personas que quisieron sumarse a al acto, seguidores del fútbol y amantes de lo español que vitorearon y jalearon cada instante de la celebración.

Hace 478 años, la Virgen María se apareció al indio Juan Diego, que buscaba un lugar donde hubiera rosas para levantar una capilla. El terreno volcánico del cerro impedía el nacimiento y la vida de cualquier planta. Sin embargo, cuando el indio regresó a su iglesia, relató que venía del cerro donde había rosas y se destapó la tilma de lino que llevaba puesta. Al abrir sus ropas, cayeron al suelo un montón de rosas de Castilla y se observó la imagen de la Virgen, a quien se consagró la primitiva basílica en lo alto del Cerro.

De gran raigambre, devoción y tradición en México y en el mundo entero, la Virgen recibió una petición del presidente Ángel María Villar, petición que éste desveló ayer durante una conferencia de prensa. “Le pedí que nos ayudara a ganar el Mundial y que, si lo conseguíamos, vendríamos a ofrecerle la Copa. Aquí estamos.”

Monseñor Monroy asistirá hoy en el estadio azteca al partido que disputarán los campeones del mundo a la selección anfitriona con motivo del Bicentenario de la Ciudad de México.