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Por Sandro Magister

Museos, biblioteca, cultura, arte, música, medios. Son la cara más visible del Vaticano. Y también la más expuesta al juicio de todos. Estos son los pros y los contra, caso por caso, nombre por nombre

ROMA, 27 de setiembre del 2010 – La promoción del salesiano Massimo Palombella como nuevo director del coro de la Capilla Sixtina es la última de una serie de nombramientos que han cambiado la cara visible de la curia vaticana, en los ya más de cinco años del pontificado de Joseph Ratzinger.

Curias, de hecho, en torno al Papa hay dos. Está la que el gran público ve poco, conformada por los dicasterios clásicos: la secretaría de estado, las congregaciones, los pontificios consejos. De esta curia son públicas las decisiones finales, pero poco se ve y se sabe del trabajo que precede a tales decisiones.

Pero hay también una curia que por su naturaleza está más proyectada al exterior y a lo visible. Es la de los museos, la biblioteca, la cultura, los cantos pontificios, los medios. Mucho de lo obrado en esta otra curia se desarrolla bajo los ojos del gran público.

En la primera de sus dos curias Benedicto XVI ha realizado año tras año nombramientos de gran importancia. Algunos de estos se han revelado, luego de la prueba de los hechos, inferiores a las expectativas: como la de los cardenales Claudio Humes e Ivan Dias en las congregaciones para el clero y la evangelización de los pueblos, respectivamente. Otro de influencia capital, pero con subidas y bajadas en los resultados y criticada por muchos obispos y conferencias episcopales: la del cardenal Tarcisio Bertone en la secretaría de estado. Otras más, muy recientes, muy prometedoras pero en espera de una verificación: la del cardenal Marc Ouellet en la congregación para los obispos y la del arzobispo Kurt Koch para el ecumenismo.

Pero es en la segunda curia, la más visible y pública, que han ocurrido las variaciones más sensibles. También aquí con pros y contras.

En el campo de los medios de comunicación está ante todo el nombramiento de como director de la sala de prensa de la Santa Sede del jesuita Federico Lombardi, el cual es también director de la radio y de la televisión vaticanas.

Mientras su predecesor, el expansivo Joaquín Navarro-Valls, por motivo de su hilo directo con Juan Pablo II no se sabía nunca si hablaba por cuenta propia o por el Papa, con efectos de insuperable ambigüedad, el padre Lombardi se atiene impecablemente a los límites de su rol. En la sala de prensa la suya es siempre y sólo la voz oficial de las autoridades vaticanas, mientas que en la radio habla por cuenta propia. En consecuencia la palabra de Benedicto XVI resuena con toda nitidez, jamás cubierta o interpretada por el vociferar de su presunto portavoz.

La claridad y la mesura del rol desarrollado por el Padre Lombardi han brillado más en tiempos borrascosos como los últimos, con la Iglesia y el Papa bajo las de críticas vehementes. Los desastres comunicativos que por momentos se han dado no se pueden imputar a él, sino solamente a las autoridades vaticanas, en particular a la secretaría de estado de la cual él depende directamente. Como se ha visto, por ejemplo, con el caso Williamson:

Un doble desastre en el Vaticano: de gobierno y de comunicación (4.2.2009)

Un giro relevante ocurrió en “L’Osservatore Romano” con el nombramiento como director del profesor Giovanni Maria Vian.

Con él el diario de la Santa Sede ha cambiado de imágen. Indiscutiblemente mejor, como http://www.chiesa ha documentado varias veces, por ejemplo en este servicio:

“L’Osservatore Romano” renovado. Todos los cambios (29.11.2007)

Con Vian director, “L’Osservatore Romano” ha tenido también sus desventuras. Sobre todo dos.

La primera surgió por un artículo publicado en primera página el 15 de marzo del 2009, por voluntad del cardenal Bertone, por el entonces presidente de la pontificia academia para la vida, el arzobispo Rino Fisichella, sobre el doble aborto procurado a una muy joven muchacha brasileña. Las reacciones que suscitó el artículo en el mundo católico en contra de sus aparentes posiciones de justificación del hecho no fueron aplacadas ni siquiera por una siguiente “aclaración” de la congregación para la doctrina de la fe:

Retractaciones. El Santo Oficio da una lección a monseñor Fisichella (10.7.2009)

La segunda desventura coincidió con el caso de Dino Boffo, es decir con la campaña difamatoria articulada por un diario conservador italiano en el verano del 2009 contra el entonces director del diario de la conferencia episcopal italiana “Avvenire”. Las cartas difamatorias se revelaron luego ser falsas, pero en aquella situación difícil Vian no sólo no defendió a Boffo y “Avvenire”, sino que volvió a criticarlos como ya había hecho otras veces en el pasado, teniendo como último blanco la presidencia de la CEI en la persona del cardenal Camilo Ruini. A esto siguió un periodo de tensión entre el episcopado italiano y la secretaría de estado vaticana, a la cual “L’Osservatore Romano” está muy ligado:

Italia, Estados Unidos, Brasil. Desde el Vaticano a la conquista del mundo

En ambos casos, Vian siempre ha reivindicado que la línea seguida por él es justa.

Otros dos nombramientos importantes ocurrieron en la curia en el ámbito de la cultura, ambos acontecidos en aquella institución de renombre internacional que es la Biblioteca Ambrosiana de Milán.

El vice prefecto de la Ambrosiana, monseñor Cesare Pasini, ha sido llamado a Roma a presidir la Biblioteca Apostólica Vaticana. Y de inmediato se ha producido una gran obra de restauración y de modernización tecnológica de esta que es la más famosa biblioteca del mundo, espléndidamente restituida en setiembre del 2010 para gozo de estudiosos y de visitadores:

Libreria Apostolica Vaticana

El prefecto de la Ambrosiana, monseñor Gianfranco Ravasi, biblista de fama mundial, ha sido llamado al Vaticano para presidir el pontificio consejo para la cultura:

Aire de nombramientos en la curia. Con una ventolera de nueva cultura

Y aquí, entre las tantas iniciativas promovidas, se está dedicando con particular cuidado a realizar la idea lanzada por Benedicto XVI de un “patio de los gentiles”, para un diálogo público entre creyentes y no creyentes. La primera ida de encuentros será en París en marzo del 2011 y está en fase avanzada de preparación:

El primer “patio” de creyentes y ateos se abrirá en París (24.6.2010)

Falta entender si en el futuro “patio de los gentiles” seguirá confiada a Ravasi – de quien se habla como posible arzobispo de Milán – o se hará prerrogativa del nuevo dicasterio instituido en la curia este año para la “nueva evangelización” de las naciones de antigua tradición cristiana y hoy dramáticamente secularizadas.

Este nuevo dicasterio por ahora existe sólo en el papel, sin que sus tareas estén definidas. Pero ya se ha nombrado su presidente: el arzobispo Fisichella, movido allí de la pontificia academia para la vida.

Un nombramiento seguramente logrado ha sido además la del profesor Antonio Paolucci como director de los Museos Vaticanos.

Paolucci es historiador del arte y está entre los más insignes y ricos de experiencia administrativa. Llegado a Roma, ha dedicado todos sus talentos para ofrecer el gozo inteligente de los inmensos tesoros artísticos de la sede de Pedro para el mayor número de visitantes de todos los pueblos. Sacudiendo muchos consensos, en el Vaticano y fuera de él.

Pero también ha encontrado quien le mete el bastón entre las ruedas. Uno de estos es su predecesor Francesco Buranelli, hoy secretario de la pontificia comisión para los bienes culturales de la Iglesia de la que es presidente monseñor Ravasi.

Entre los dos se ha desatado hace días una polémica tanto más interesante porque ayuda a entender las razones de fondo – muy “ratzingerianas” – que animan la obra del profesor Paolucci.

El 10 de setiembre, en el diario de Roma “El Mensajero”, Buranelli ha criticado la decisión de Paolucci de prolongar la apertura de los Museos Vaticanos y de la Capilla Sixtina más allá de los actuales horarios. Es verdad – ha objetado – que con más visitantes “se obtienen ingresos adicionales”, pero en este modo se ponen irremediablemente en peligro los frescos, con más polvo y más alzas de temperatura y humedad: “Si los demasiados turistas hacen daño, dos oras de más son peor”

La réplica de Paolucci llegó a través de “L’Osservatore Romano” el 13 de setiembre.

“Eso lo sé desde hace cuarenta años”, escribe. “Es evidente, en efecto, que cuanto menos gente entre en la Sixtina menos vistosos y peligrosos serán los daños. Pero yo no pretendo recorrer ese camino”. Es decir, el camino de reducir el número de visitantes.

Y explica por qué:

“La Capilla Sixtina, aunque hace parte de un recorrido de museo, no es un museo. Es un espacio consagrado. Más todavía, ella es el verdadero y preciso lugar que identifica la Iglesia católica romana. Aquí se celebran las grandes figuras litúrgicas, aquí los cardenales reunidos en cónclave eligen al pontífice.

“La Sixtina es al mismo tiempo la síntesis de la teología católica. La historia del mundo, de la cosmogonía al último juicio, está aquí representada junto al destino del hombre redimido por Cristo. La Sixtina es la historia de la salvación para todos y para cada uno, es la afirmación del primado del Papa de Roma, es el tiempo ‘sub gratia’ que absorbe, transfigura y hace precisamente el tiempo ‘sub lege’ del Antiguo Testamento. Es el arca de al nueva y definitiva alianza que Dios ha establecido con el pueblo cristiano. No por casualidad el arquitecto Baccio Pontelli tuvo la orden del Papa de dar a la capilla las dimensiones perdidas del templo de Jerusalén así como son referidas en la Biblia.

“Tod esto para decir que la Sixtina es un lugar de arte de absoluta excelencia pero es también un espacio de altísima catequesis, es ‘Palabra pintada’, hoy como ayer perfectamente elocuente. Tenerla abierta a todos para que todos vean y entiendan es deber y misión de quien administra los museos de la Santa Sede. Garantizar condiciones aceptables al ambiente de la Sixtina sin que por esto se contagien el número de visitadores. Este es el objetivo que me he prefijado”.

Y en la continuación del artículo Paolucci explica las astucias técnicas que ya está poniendo en acto para preservar al máximo las pinturas de la Sixtina:

La salvaguardia della Sistina. Stiano tranquilli i consiglieri troppo zelanti

Obstáculos internos a su obra de renovación los ha encontrado también otro de los hombres nuevos llamados en Vaticano durante el actual pontificado: el banquero Ettore Gotti Tedeschi, nombrado hace un año presidente del Instituto para las Obras de Religión, un ente que actúa normalmente de forma muy reservada pero que opera de todos modos en el mundo, con contragolpes clamorosamente públicos como el incidente judiciario de algunos días atrás:

El banquero del Papa resiste la tormenta (24.9.2010)

Finalmente, el último nombramiento de esta curia “ad extra” hasta aquí revisada, es el muy reciente de don Máximo Palombela para director del coro de la Capilla Sixtina.

Un nombramiento silencioso, a diferencia de todos los anteriores.

En silencio porque no se sabe cómo podrá acompañar dignamente las liturgias del Papa – y de un papa como Benedicto XVI – uno que en su curriculum musical tiene sólo la voluntariosa dirección de un coro compuesto por estudiantes universitarios, y nada más de significativo.

Intermedio musical. Los rumores de la Capilla Sixtina (17.9.2010)

La Sixtina era el coro más antiguo y noble de la gran música litúrgica romana. Pero hoy es la sombra de su glorioso pasado. A este punto sólo un milagro la podrá salvar.