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Si quiere visitar la tumba de San Pedro y la necrópolis vaticana ya no es necesario reservar billetes y viajar hasta Roma.

Si quiere visitar la tumba de San Pedro y la necrópolis vaticana ya no es necesario reservar billetes y viajar hasta Roma.
El sitio web del Vaticano ahora ofrece una emocionante visita virtual que, mediante imágenes interactivas y de alta calidad, con sólo un click permite saltarse las colas y adentrarse en los cimientos de la Basílica de San Pedro del Vaticano, informa Rome Reports.
El tour virtual incluye también explicaciones de los detalles más relevantes de la necrópolis, además de un plano que indica en todo momento tu situación dentro de la catacumba hasta la tumba de San Pedro.
Esta visita a golpe de click dispone de uno de los mejores guías posibles, el cardenal Angelo Comastri, presidente de la fábrica di San Pietro, quien custodia la necrópolis.
Un repaso a los orígenes y a la construcción de la basílica de San Pedro desde cualquier ordenador del mundo.


a tumba de San Pedro
En el año 1939, siendo Papa Pío XII, y cuando se llevaba a cabo las excavaciones para preparar la tumba de Pío XI, se descubrió un mosaico. Existía una tradición que decía que debajo del altar papal, debajo del baldaquino de Bernini, bajo la cúpula de Miguel Ángel, había una necrópolis, un cementerio, donde había sido enterrado San Pedro, pero de esto todavía no había certeza. Pío XII mandó que siguieran excavando y apareció la necrópolis.
Tras su conversión al cristianismo, Constantino I el Grande construyó una serie de templos cristianos. Uno de ellos fue la basílica en honor de San Pedro, que según él, estaría edificada sobre la tumba del Apóstol.
Hay indicios que llevan a pensar que Constantino estaba seguro de la localización exacta de la tumba: empieza a edificar su basílica en la ladera de un monte que tiene mucho desnivel (11 metros), lo que hace realizar un gran trabajo de movimiento de tierra para lograr una explanada (sin maquinarias), sin embargo no tan lejos tenía un sitio que parecía ideal: la explanada del circo de Nerón, que medía trescientos metros de largo y unos cien de ancho. Construyendo en este sitio se hubiera evitado grandes costos y trabajo.
Otras dificultades que se deben haber presentado, además de las técnicas, serían las morales y jurídicas, ya que bajo esta construcción quedaba enterrada una necrópolis que era muy importante en Roma y en la que estaban enterrados personajes importantes de aquella sociedad, como los Flavios y los Valerios.
El hallazgo

El Papa Pío XII anunció por radio en el tiempo de Navidad de 1950 que se había encontrado la tumba de San Pedro. Luego de culminada la investigación sobre dicha tumba en 1952, la profesora Margherita Guarducci, autoridad en epigrafía griega, comenzó a descifrar los grafitos que hay en uno de los muros contiguo a esa tumba.
Algunos de ellos, que estaban casi escritos unos sobre otros son: «Pedro, ruega por los cristianos que estamos sepultados junto a tu cuerpo». También se consiguió el logotipo de San Pedro, que era como una P y en el palo vertical tres rayas horizontales en forma de llave.
Esta profesora concluyó que por allí estaba la tumba de San Pedro, pues los grafitos plasmados en el muro denominado G (de color blanco); y en el adyacente (de color rojo), descifró un grafito que significa: «Pedro está aquí». Al excavar descubrieron un nicho forrado de mármol blanco, que contenía huesos.

El estudio de los huesos
La responsabilidad de estudiar estos huesos recayó en Venerato Correnti, profesor y catedrático de Antropología de la Universidad de Palermo. En el estudio definió que en el nicho había huesos humanos y el de un ratón. Con respecto al animal, indicó que se coló por alguna rendija y al no poder salir murió allí.
El profesor Correnti llegó a algunas conclusiones:
En primer lugar, los huesos del animal prácticamente están limpios a diferencia de los restos humanos,
pues ellos tienen tierra que luego de estudiada son de la tumba que estaba abierta y vacía y la cual identificaron como de San Pedro. Por otro lado, todas las tumbas junto a este hallazgo tienen otra clase de tierra.
En segundo lugar, los huesos tienen un color rojo provenientes del paño dorado y púrpura en que fue envuelto, también, aparte de tela (Púrpura), hay restos de hilos de oro, lo que lleva a pensar que ésta seria una persona venerada, posiblemente los huesos se retiraron de la tumba original para «guardarlos» en el nicho y así quedar protegidos, pues el nicho estaba intacto desde Constantino hasta el hallazgo.
Finalmente, estos huesos encontrados pertenecen a la misma persona, un ser robusto, de sexo varón, con avanzada edad (posiblemente setenta años) y del primer siglo. Un detalle interesante es que los huesos de los pies no aparecieron entre los restos hallados, y se puede recordar, que quien era crucificado cabeza abajo (entre los diferentes modos que existían en la crucifixión), se le descolgaba cortando los pies y así el cuerpo caía al suelo.
El Papa comunicó al mundo tal hallazgo, asegurando que se habían encontrado los restos (reliquias) de San Pedro Apóstol, tal suceso fue en junio de 1968.
La editorial Vaticana publicó un libro escrito por la profesora Guarducci con toda la información y que se titula Las Reliquias de San Pedro.