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El Vaticano verá hacerse realidad uno de sus deseos terrenales: tener su propia selección de fútbol y para sentarse en el banquillo ha elegido a uno de los más prestigiosos y católicos entrenadores italianos Giovanni Trappatoni.

Aunque este deseo sólo durará un día, ya que se trata de un partido amistoso. Se trata de todas maneras del primer paso para la futura creación de una selección de fútbol con la bandera del Estado más pequeño del mundo.

Una iniciativa que es además uno de los sueños del secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarciso Bertone, un conocido aficionado y experto del deporte rey, que ya expresó en el pasado que le gustaría que la Santa Sede tuviese su equipo de “calcio”.

El 23 de octubre vestirán los colores blanco y amarillo de la Santa Sede una selección de los mejores jugadores de la Clericus Cup, el campeonato que desde hace tres años juegan equipos formados por religiosos y seminaristas.

El elegido para poner orden y táctica entre las sotanas ha sido Giovanni Trappatoni, actual seleccionador de Irlanda, y que, como anuncia hoy el diario “Gazzetta dello Sport”, confirmará en breve su disponibilidad para sentarse ese día en el banquillo.

A Trappatoni, ferviente católico, se le recuerda por haber esparcido agua bendita en el banquillo de la selección italiana en el Mundial 2002.

Además, el “Trap”, de 71 años, como se le conoce en Italia, ya había expresado su aspiración: “Cuando me jubile me gustaría entrenar a la selección del Vaticano”.

Al ex entrenador de Juventus, Inter, Milán y Bayern Múnich, entre otros, con diez títulos de liga conquistados en cuatro países distintos, le queda aún mucha carrera por delante, pero el 23 de octubre conocerá cómo podrá ser su jubilación.

A Trappatoni le esperan los mejores jugadores de la Clericus Cup y también alguna que otra polémica, pues al igual que en el Inter, el equipo de la Primera División italiana, habrá pocos italianos.

Las máximas estrellas de este campeonato son extranjeras, como demuestra la victoria en las últimas ediciones del “Mater Ecclesiae”, el equipo de los Legionarios de Cristo formado en su mayor parte por sacerdotes y seminaristas latinoamericanos.

Ya lo decía Bertone cuando era arzobispo de Génova y explicaba la calidad de la “cantera” religiosa del Vaticano, donde proliferan seminaristas brasileños y africanos.