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Alfonso Vázquez Málaga
El jesuita Jorge Loring ha ofrecido más de 2.000 charlas sobre la Sábana Santa de Turín y es la máxima autoridad en la materia en España.

Aunque nacido en Barcelona hace 90 años, el padre jesuita Jorge Loring es descendiente de Jorge Loring Oyarzábal y Amalia Heredia, los dueños de la finca de La Concepción. Es la máxima autoridad en España sobre la Sábana Santa de Turín y tiene además un libro sobre doctrina católica, Para Salvarte, que ha vendido más de un millón y medio de ejemplares y está traduciéndose al chino.

En su familia, las vocaciones religiosas no faltan.
Soy el mayor de ocho hermanos, dos chicos y seis chicas, y de ellos, los dos chicos somos jesuitas y de las chicas hay cinco monjas de la Asunción.

¿Cómo le surgió la determinación de ser religioso?
Mi padre era dueño de una fábrica de aviones y yo estudiaba ingeniería aeronáutica para encargarme de la fábrica. Pero con 20 años, hice ejercicios espirituales y pensé que si me ponía al frente de la fábrica daría de comer a varios centenares de familias pero si me hacía sacerdote, salvaría almas, que era mejor y decidí hacerme jesuita. Si naciera de nuevo volvería a ser sacerdote porque es lo más grande que hay en la tierra.

Uno de sus libros Para Salvarte, se ha convertido en un enorme éxito de ventas.

El primer admirado soy yo, lleva 60 ediciones y se está acercando a un millón y medio de ejemplares en la calle. Dios lo ha bendecido, ayuda mucho. Mucha gente apartada de Dios ha vuelto a la Iglesia, muchos católicos han resuelto sus dudas. Está el caso de un lector ruso, que me escribe por internet (por internet he contestado más de 50.000 consultas) y me cuenta que es médico, ha sido ateo toda su vida y que después de leer el libro hoy es un médico católico. Tengo la esperanza de que este ejemplo se repita en China porque estoy traduciendo mi libro al chino.

¿Cuándo oyó hablar por vez primera de la Sábana Santa?

He sido 25 años capellán de las grandes factorías de la bahía gaditana como Astilleros de Cádiz, Bazán o Construcciones Aeronáuticas y les daba una conferencia al mes de asistencia libre, pero iban casi todos. Intentaba que mis conferencias no sólo fueran de tipo religioso sino también cultural, con temas como Astronomía, la talidomida o el origen del Hombre.

Yo no sabía nada de la Sábana Santa y un día, hacia 1960, escuché una conferencia de un padre y me gustó el tema. Me lo preparé con diapositivas y dí varias conferencias en las factorías. En Astilleros de Cádiz hablé de la Sábana Santa ante 4.000 hombres y no se escuchaba ni una tos, parecía que estaba solo. El impacto fue sobrecogedor y pensé que debía conservar la charla, así que desde entonces hasta hoy sigo estudiando y actualizando el tema y he dado más de 2.000 conferencias sobre la Sábana Santa.

¿Qué pruebas hay de que la Sábana Santa esté datada en el siglo I después de Cristo?

Tenemos documentos históricos para conocer toda su trayectoria histórica desde Jerusalén a Turín. En segundo lugar, hay argumentos científicos para demostrar que eso no es obra humana y en tercer lugar, contamos con testimonios de médicos, patólogos y especialistas que señalan que la imagen que hay en la Sábana Santa es de Jesús de Nazaret y no de otro.

Llama la atención esa huella impresa que parece como una quemadura.

Está grabada a fuego por una radiación instantánea que salió del cuerpo de Cristo en el momento de la Resurrección. Eso está demostrado por los doctores en Ciencias Físicas Jackson y Jumper, de la Nasa. Yo le pregunté a Jackson que por qué empleó tanto la palabra «instantánea» y me dijo que era porque los hilos de la Sábana Santa no está carbonizados, están superficialmente chamuscados y por la penetración de la quemadura podemos medir la fracción de segundo que duró la radiación.

Sin embargo, se hicieron pruebas de carbono 14 que dataron la Sábana Santa en la Edad Media.

Todo lo del carbono 14 ha sido un fraude. El doctor Baima Bollone, director del Centro Internacional de Sindonología («sindon» es «sábana» en griego), en el congreso de Cagliari, en el que se presentaron 27 trabajos de investigación para invalidar la prueba del carbono 14, dijo: «La tónica general del congreso ha sido la inaceptabilidad de la prueba del carbono 14».

En ella se ha hallado polen que parece que sólo se encuentra en Palestina.

Max Frei, un palinólogo suizo de la Interpol, descubrió en la Sábana Santa granos de polen específicos de Palestina, que no se dan en otro sitio. Si un lino lleva mil años en Europa, ¿cómo va a tener polen de Palestina?, porque el viento no lleva el polen más allá de cierta zona. Además, en ese polen se encuentran algunas semillas de plantas desaparecidas ya y que se encuentran en estratos sedimentarios de Palestina del siglo I; por lo tanto el palinólogo concluye que la Sábana Santa estuvo en Palestina en el siglo I. No es un fraude de la Edad Media.

Por las huellas que aparecen, ¿la tortura que sufrió esa persona fue distinta de la de otros condenados de la época?

Ningún condenado a muerte se las daba de rey, a ninguno se le puso la corona de espinas, que fue algo propio de Cristo. Además la Sábana Santa dice cosas que no dicen los Evangelios porque entonces se conocía la crucifixión y no hacía falta explicarla, por ejemplo, que el clavo de la mano no fue en la palma, que se hubiera desgarrado, sino en la muñeca, en el carpo.

¿Qué postura toma la Iglesia ante esto?

La Iglesia deja que los científicos la estudien y acepta lo que digan. Es un documento científico e histórico, no entra en el contenido de la fe.

Para usted, no hay duda de que el rostro que aparece es el de Jesús.

El rostro de la Sábana Santa está deforme por los golpes pero sin duda es el rostro de Jesús. El alemán Brunner ha hecho una foto robot, partiendo del rostro de la Sábana y al verlo, podemos decir que este fue el mismo rostro de Jesús que vio María Santísima.