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El actor norteamericano Jim Caviezel ha presentado en España La verdad de Soraya M., el terrible relato basado en un caso real sobre una mujer lapidada en Irán. En una rueda de prensa intensa e impactante, un actor dio una soberana lección de honradez y valentía en la defensa de la justicia y de los derechos de las mujeres en países donde sufren terribles discriminaciones.

Basada en una novela del periodista y corresponsal de guerra franco-iraní Freidoune Sahebjam (1933-2008), esta película cuenta la historia real de Soraya, una mujer iraní casada y madre de 4 hijos, que fue lapidada después de una acusación de adulterio y un proceso judicial vergonzoso, en el que quedó de manifiesto la indefensión de muchas mujeres en Irán, como en algunos otros países. La novela de Sahebjam se publicó en 1990 con el titulo La femme lapidée y tuvo mucho éxito.

El actor norteamericano Jim Caviezel (La delgada línea roja, La Pasión de Cristo) pasó por Madrid para hablar de una película en la que ha participado después de recibir la llamada del productor Steven McEveety (Braveheart, La Pasión de Cristo) para sustituir al actor en principio seleccionado, que había renunciado a trabajar en la cinta.

Pocas veces se asiste a una rueda de prensa con un actor en la que se escuchan palabras como las de Caviezel. El actor norteamericano de 42 años fue claro, sencillo y directo, no contemporizó.

Le preguntaron si no le parecía excesiva la dureza de la larga secuencia de la lapidación, si había estado en algún país islámico. Contestó que seguro que la secuencia supone menos sufrimiento que el que padeció la mujer que fue lapidada o las que lo han sido después. Caviezel señaló que había estado en países islámicos y encontró en ellos menos libertad que en otros.

La pasividad de los buenos

Caviezel explicó su presencia en la película: recordó lo que pensaba cuando era niño y le explicaron lo que ocurrió en Europa en los años 40. Hubo gente que prefirió contemporizar, como Chamberlain. Y hubo gente que se jugó la vida para que los nazis no triunfasen. “El mal –señaló– avanza si los buenos tienen miedo o dejan de actuar contra la injusticia por temor a afrontar dificultades, molestias o represalias”. Caviezel añadió que algo parecido ocurrió con el comunismo, que mantuvo esclavizadas a millones de personas en Europa mientras muchos buenos miraban para otro lado, contemporizaban o atendían a otros intereses.

Si el autor de la novela tuvo que pasar media vida escondido y mirando a su espalda por la fetua que se dictó contra él, a Caviezel no le parecía razonable dejar de exponerse a críticas o polémicas por hacer una película que pone de manifiesto una situación de injusticia e indefensión de muchas mujeres. “¿Hemos tenido problemas y amenazas? Sí, los hemos tenido”.

“No todas las películas polémicas son malas. Si respondes a preguntas sobre religión y política, la gente te etiqueta, pero al final, un hombre es lo que hace, seas de la religión que seas y con el fervor que quieras”.

La verdad de Soraya M. solo se había estrenado en Estados Unidos. Pasó por el festival de Toronto, donde ganó el premio del público. Ahora se estrena en España, con dos años de retraso. Está rodada en persa y la protagonista es la actriz iraní Shohreh Aghdashloo, candidata al Oscar por su trabajo en Casa de arena y niebla.

“Nuestra generación será recordada por su rebeldía pero también por querer salvar su propio pellejo. El hilo común de todas las guerras del siglo XX es la cobardía y no querer ver las cosas. La indiferencia es el mayor pecado del siglo XX”.

Sin levantar la voz, sereno y natural, advirtiendo que le encantaría que le llamasen para hacer buenas comedias, que no se le dan mal, Caviezel terminó diciendo que utilizó la fama que se supone que tiene para ayudar a que se hiciera la película.


UNA PASION POR LA ACTUACION

¿Siente que la película le hizo variar su perspectiva sobre la religión?

En realidad me siento sometido a un interrogatorio sobre mis creencias —dice midiendo cada palabra, aunque súbitamente incómodo con la conversación—. El tono de los periodistas con este asunto, siempre es inquisitivo.

No son los periodistas sino los historiadores los que aseguran que las religiones han sido causantes de millones de muertos y cientos de guerras. ¿Qué le parece la afirmación?

Déjeme preguntarle. ¿Con cuánta gente acabó la Inquisición? ¿Quizá mil millones de personas? puede ser, pero con Mao Tse Tung fueron 70 millones, y quizá unos cuantos más con Hitler, no lo sé. Eso es lo que he oído. ¿Y unos 10 millones bajo Stalin?, al menos, eso creo. Así que no parece que sea solo algo religioso.

¿Y el Islam, le parece una amenaza?

No, no lo siento como una amenaza. La gente tiene que encontrar la verdad pero no matar a gente por buscar la verdad. Si eres una persona que se cambia de religión, no deberías estar amenazado.

¿Siempre ha tenido debilidad por los papeles complicados o simplemente le llovieron?

Conocía al productor de ‘La pasión de Cristo’ cuando había otro actor que por cuestiones de controversia decidió abandonar la película. Al final, llegó a mí de nuevo y cuando leí el guión, seis horas mas tarde, decidí que era mío. Creo es una muy buena película, una cinta del pueblo y que habla de la palabra obediencia, un término poco respetado. Hay otras palabras más populares como liberación, pero ¿tenemos la libertad de liberarnos de Dios?

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