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La compañía aérea Iberia, que se encargó de llevar al Papa desde Santiago de Compsotela a Barcelona y en su regreso a Roma, quiso endulzar estos trayectos. Para ello hizo unos bombones de distintos tipos de chocolate con el escudo del Papa.


Un dulce recuerdo de estos días días en España, que Benedicto XVI pudo disfrutar mientras escuchaba música de clásícos españoles como Albéniz o Granados y una grabación inédita de los niños del Coro de Ratisbona, que dirigió su hermano Georg.