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De: perudefiendelavida.com

Parece que la fertilización asistida en el Perú goza de “buena salud”. Es decir, a nivel económico no les va mal. Si no, no contratarían tanta publicidad. En el Perú se realizan las siguientes técnicas que siempre implican la pérdida de embriones en alguna parte de su procedimiento. Todas ellas comienza, por un sobre estimulación ovular, una selección de embriones transferidos en diferentes estadíos. Usualmente “sólo transfieren tres” para “evitar” embarazos supernumerarios. Indudablemente la pérdida de embriones o se la achacan a la naturaleza o al azar. Cada proceso cuesta 3,000 dólares americanos.

Esta insistencia argumentativa de nuestra parte no es caprichosa. Hemos escuchado muchas veces a estos especialistas decir que ellos no desechaban embriones sino que depositan tres en el útero y que la “naturaleza se encargaba de ver si era viable o no”. Dar esa explicación es como decir que están seguros que la manipulación genética que han realizado es perfecta, cosa que no es cierta porque si no, no pondrían tres y no fertilizarían más óvulos, y cómo hemos visto en el anterior post, tampoco lo pueden afirmar científicamente.

Retomando el tema se realizan las siguientes técnicas (en los links se explica más a detalle el proceso)

  • IVF (Fecundación in vitro)
  • ICSI (Inyección intracitoplasmática de espermatozoides)
  • GIFT (Transferencia Intratubaria de gametos)
  • TOMI (Transferencia de microvocitos inyectados a la trompa de Falopio)
Tenemos que en el Perú las siguientes clínicas o institutos:

Grupo PRANOR (Dres. Ladislao Prazak y Dr. Luis Noriega) – Clínica Concebir

Instituto de Ginecología y Fertilidad – Clínica Miraflores (de los Dres. Ascenzo)

IFER (Insitituto de Fertilidad) de la Clínica Montesur (Director Médico Carlos Vergara Herrera)

Centro de Fertilidad y Reproducción Asistida – CEFRA (Ver el staff aquí)

Nacer Centro de Reproducción Humana de Lima (Director Dr. Julio Díaz Pinillos) (staff)

A nivel personal destacan :

FecundarPeru del Dr. Jaime Seminario Instituto de la Clínica Ricardo Palma. El Dr. Seminario acaba de terminar su período en la presidencia la Sociedad Peruana de Fertilidad. La Clínica Ricardo Palma que realiza curiosamente Seminarios de ética Médica, es una de las clínicas que tiene la capacidad de hacer fertilización in vitro.

Nuestro ya conocido Dr. Alfredo Celis que participó en el Aquelarre del Sur (también trabaja en la Clínica Montesur).

La mayoría de médicos que ofrecen sus servicios están asociados a una de estas 4 clínicas.

Lo que se mueve al año

Segun el reporte de Somos del 23 de enero se realizan dos mil procedimientos de fertilidad asistida en nuestro país, lo cual significa que se mueven 6 millones dólares al año en estos procedimientos.

Por otro lado, los vacíos legales han permitido que PROM PERU dentro de su paquete de promoción del Perú en materia de salud (turismo médico que le dicen) que han denoninado “DISFRUTA” , junto con oftalmología, cirugía estética, análisis médicos, se pone el tema de infertilidad y algunas de estas clínicas. En otras palabras, el Estado Peruano, en concreto el MINSA, sigue su política de falta de defensa del concebido, como lo ha demostrado de manera contumaz en el caso de la AOE.

La Sociedad Peruana de Fertilidad

Es reconocida por el Colegio Médico del Perú. Un blasón más para esta institución (que no representa a todos los médicos ni es punto de referencia científica) tan desprestigiada y que poco honra es que se vea como heredera de Hipólito Unanue, Cayetano Heredia, Honorio Delgado o Daniel Alcides Carrión.

Así, la Sociedad Peruana de Fertilidad, cuya página web está auspiciada por ABL PHARMA (signo de aquella promiscuidad que existe entre las farmacéuticas y las sociedades médicas de auspiciar a cambio de prebendas) señala que cuenta con 45 miembros titulares y casi 150 miembros asociados.

No significa que todos ellos practican este desprecio por la vida humana que es desechar embriones o erigirse como pseudo dioses. Tampoco no todos asumen argumentos relativistas, ni etiquetan a los defensores de la vida como religiosos fanáticos, ni tampoco ven el asunto como un negocio. Otros, en cambio sí.

Pero los que practican no significa que pueden ser magníficas personas en el trato, pero están gravemente equivocadas y su equivocación no es cualquier equivocación, involucra vidas humanas. Involucra una visión del valor de la vida no compatible con el de respeto a la vida, porque quieren traer al mundo una persona a cambio de la muerte de muchos otros. Sin contar por supuesto que la ciencia no garantiza la salud futura de ese niño producto de la manipulación que hicieron.

De tal grado es la equivocación, que la ética exigiría que la duda bastaría para no realizar dichas operaciones. Pero la conciencia puede estar oscurecida por el orgullo y en otros casos solamente la duda implicaría de parte del médico una valentía heroica de reconocer que lo que están haciendo puede significar eliminar vidas humanas. Y pocos tienen esa valentía.

Por eso tiene que entrar la máxima de nuestras leyes, la Constitución.

¿Cómo actúa una mente que olvida de pronto lo que le enseñaron en embriología? ¿Que de pronto decide asumir una visión relativista con respecto a lo que es la vida y lo que es un embrión y que todo depende según las creencias de cada uno?

Sólo les recordamos que según la ciencia comienza con la concepción, y de ahí la pregunta: siendo vida humana es un ser humano y cómo un ser humano, ¿cómo no puede ser persona? Y siendo persona, según nuestra Constitución ¿Cómo no puede tener derechos?

El hedor a muerte

Hemos escuchado muchas veces la sentencia “el pueblo tiene los gobernantes que merece”. Posee cierta lógica: los votantes indiferentes frente al quehacer político o los que dejan al azar o a la oportunidad de otros los puestos dirigenciales termina cobrando su precio a un país o a cualquier institución. Una de las dos cosas sucede con el Colegio Médico del Perú (CMP).

Todos conocemos magníficos médicos y conocemos algunos que no lo son, como sucede en cualquier gremio. El problema es cuando los médicos del Perú aceptan que los que los representan (o dejan que los representen), es decir, los que toman su nombre de manera corporativa, se declaran a favor del aborto y en contra de la vida concebida. Haciendo un paralelo, es como si el Colegio de Arquitectos se pronunciara en contra de la ley de la gravedad. La diferencia es que en el caso de los arquitectos sería una estupidez, pero en el caso de los médicos es una aberración e insulto a la dignidad de su profesión.

Esa permisión lleva a que la defensa de la vida del concebido en el Perú parezca una cuestión meramente legal y no lo que la ciencia no ideologizada a través de la embriología señala:la vida se inicia con la concepción”.

Es por eso que entendemos que el CMP no le interese además en lo más mínimo intervenir en el tema de la eliminación de embriones producto de la mayoría de procesos de fertilización asistida que se practican en el Perú, porque calculamos que da empleo y porque es consistente de quitarle los derechos al concebido. El concebido que vaya al tacho de los desechos orgánicos.

Este hedor a muerte que brota del CMP es un problema sólo pueden solucionar los auténticos médicos, es decir, los que tienen capacidad de sentir este hedor que ha dejado hace mucho tiempo de ser un tema gremial y que saben que el honor de su profesión en suma es proteger la vida de la persona desde su concepción hasta su fin natural; y este problema, como con la enfermedad, no se cura mirando a otro lado o lavándose las manos.

No podemos dejar de poner aquí un par de declaraciones del CMP a favor del aborto (uno y dos), y las declaraciones del past presidente del CMP, Julio Castro Gómez, que señalaba que el concebido es un “producto fetal”; o recordando que el actual presidente, Dr. Ciro Maguiña el cual se pronunció a favor de la AOE inmediatamente después de haber asumido el cargo.

La mentira del vacío legal

El 13 de mayo del 2007 en la página A11 apareció una noticia con el título “La bioética es un asunto pendiente en nuestro país”. El artículo recogía las declaraciones de Enrique Varsi, abogado de derecho genético que opina “como no hay ley, aquí puede hacerse lo que quiere”. Un dato importante sobre el Dr. Enrique Varsi es que fue asesor legal del grupo PRANOR el año 2006 y participó como tal en un Congreso organizado por el MINSA y la Asociación Médica Peruana llamado “La medicina preventiva en la reproducción humana”.

En un artículo de El Comercio del jueves 23 de octubre del 2008 titulado “Hace falta en el Perú una ley de reproducción asistida”. El artículo reconoce que no todos los embriones se utilizan o se implantan en el útero de la madre y le pregunta al Dr. Carlos Duarte, jefe del departamento de Biología del Instituto de Ginecología y Fertilidad (IGF) sobre su destino, el cual responde: “Ese es el gran problema. En nuestro medio no hay una legislación para eso a diferencia de otros países. Legalmente nadie puede decir nada por lo que se haga con los embriones. Generalmente a ver si llegan a la siguiente etapa de desarrollo y se los congela, pese a que les pueda haber encontrado una anomalía”. El Dr. Duarte sigue en la actualidad en la IGF.

El Dr. Roly Hilario, director médico del Centro de Fertilidad Procrear añade: “Sin duda es un problema ético y legal, pero no existe una legislación hay un vacío legal”. El Dr. Hilario sigue trabajando en esta Clínica.

Como se ve parece que le han hecho la pregunta sobre la legalidad del negocio a los dueños del negocio. O al dueño del casino si los tragamonedas son legales. Y aducen que hay un vacío legal. Y no es cierto.

Si bien no hay una legislación específica sobre un área de la fertilización asistida (padres biológicos, alquiler de vientres, donación de esperma y óvulos, etc.), sí hay una legislación sobre la defensa del concebido en su vida y derechos y la fertilización asistida tiene que atenerse a ella.

Comencemos por la Ley de General de Salud 26842 dada el 9 de julio de 1997, durante el segundo gobierno de Fujimori, siendo ministro Marino Costa Bauer. En esta se señala en el artículo 7, y es el sostén comercial de las clínicas que practican el FIVET, lo siguiente:

Artículo 7.- Toda persona tiene derecho a recurrir al tratamiento de su infertilidad, así como a procrear mediante el uso de técnicas de reproducción asistida, siempre que la condición de madre genética y de madre gestante recaiga sobre la misma persona. Para la aplicación de técnicas de reproducción asistida, se requiere del consentimiento previo y por escrito de los padres biológicos.

Está prohibida la fecundación de óvulos humanos con fines distintos a la procreación, así como la clonación de seres humanos.

Pero olvidan citar el punto III del Título Preliminar, es decir, el marco de la ley:

III. Toda persona tiene derecho a la protección de su salud en los términos y condiciones que establece la ley. El derecho a la protección de la salud es irrenunciable. El concebido es sujeto de derecho en el campo de la salud.

La única manera de “zafarse” que tienen las Clínicas de Fertilización de esta situación son dos:

a) Entrar a un debate de qué se debe entender por concebido.

b) Que ellos no matan a ningún embrión sino que “se degradan”, “se vuelven inviables” o los “almacenan” hasta que sus padres los reclamen. Bueno, este punto lo resolvimos en un post anterior.

Con respecto al punto “a” el Tribunal Constitucional en el reciente caso sobre la AOE, en que falló en contra de su distribución por el riesgo de su efecto abortivo, sentó precedente de cómo la Constitución y, por lo tanto, las leyes peruanas, entienden quién es un “concebido” y aparece en el punto 6.2 de dicha sentencia.

Teniendo en cuenta todo lo expresado hasta aquí, y surgiendo la disyuntiva de tener que optar por uno de los principios de interpretación constitucional desarrollados supra respecto a la constitución del concebido; este Colegiado se decanta por considerar que la concepción de un nuevo ser humano se produce con la fusión de las células materna y paterna con lo cual se da origen a una nueva célula que, de acuerdo al estado actual de la ciencia, constituye el inicio de la vida de un nuevo ser. Un ser único e irrepetible, con su configuración e individualidad genética completa y que podrá, de no interrumpirse su proceso vital, seguir su curso hacia su vida independiente. La anidación o implantación, en consecuencia, forma parte del desarrollo del proceso vital, mas no constituye su inicio. Por lo demás, aun cuando hay un vínculo inescindible entre concebido-madre y concepción-embarazo, se trata de individuos y situaciones diferentes, respectivamente; pues es la concepción la que condiciona el embarazo y no el embarazo a la concepción, y es el concebido el que origina la condición de mujer embarazada, y no la mujer embarazada la que origina la condición de concebido.

Esto unido a lo que señala la Constitución Peruana:

Artículo 2°.- Toda persona tiene derecho:

1. A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece.

No sabemos si alguien en su sano juicio puede considerar que una persona, a un concebido metido en un refrigerador no se le está violando su derecho a su identidad, integridad moral, psíquica y a su libre desarrollo y bienestar.

Por lo tanto, NO EXISTE VACÍO LEGAL SOBRE EL PUNTO DE CONCEBIDO. Si la fertilización asistida desea procurarle un hijo a una pareja, que lo haga, pero tiene que cumplir dos requisitos:

a) Que le garantice que el niño no sufrirá durante su vida efectos perjudiciales producto de la manipulación que se realiza para la fertilización. Y como hemos visto, la ciencia ya ha señalado los problemas de la alteración de la metilación.

b) Que no habrá embriones super numerarios, como si fueran un “producto de desecho”, porque son vidas humanas.

Si un método atenta contra la salud o la vida una persona desde su concepción, ya está penado por la ley.

NO HAY VACÍO LEGAL. Lo que falta en el Perú es el IMPERIO DE LA LEY. Que las leyes en defensa del concebido se cumplan. Y eso depende del Ministerio de Justicia y el Poder Judicial, por no decir de todos aquellos que tienen los recursos económicos y profesionales para mover la indolencia de las instituciones peruanas.

Lo que no se dice

Los resultados del estudio fueron publicados recientemente en la revista de la Sociedad Europea de Reproducción y Embriología Humanas, Human Reproduction.

La investigación analizó más de 20.000 embarazos y arrojó como resultado que de cada mil mujeres que conciben de manera asistida, con métodos como IVF (fecundación in vitro) y el de ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoide) 16,2 dan a luz un bebé muerto mientras que el mismo número de mujeres que no acuden a ningún método de fertilización, el riesgo se reduce a un 3,7.

Pese a los resultados, la directora de esta investigación Kirsten Wisborg dijo que quienes se sometan a dichos tratamientos “no tienen que preocuparse”, debido a que “esto no necesariamente indica que el aumento de riesgo de muerte fetal sea explicado por la infertilidad y puede ser más bien debido a otros factores como la tecnología con la que se aplican el IVF y el ISI o algunas diferencias fisiológicas en las parejas que se someten a estos tratamientos”.

ZENIT consultó con el ginecólogo español Esteban Rodríguez Martín, miembro de la plataforma Ginecólogos por el Derecho a Vivir (DAV), quien aseguró que siempre la fecundación asistida “supone un alto costo de vidas humanas”.

“Este novedoso trabajo de investigación, demuestra que la ineficiencia (de los métodos de reproducción asistida) no sólo aumenta la muerte de embriones en los tubos de ensayo y en los congeladores, sino que también aumenta la muerte de niños a término”, dice el ginecólogo.

Rodríguez señaló la importancia de que “las parejas estén informadas de los riesgos que para sus hijos suponen las técnicas de transferencia y producción artificial de embriones”.

Mercantilización de la vida humana

La investigación tuvo en cuenta 20.166 mujeres en embarazo de las cuales el 82% habían concebido de manera natural y el 10% concibieron un año después del primer intento. Entre el resto, 4% había concebido con un tratamiento de IVF y ICSI y 4% con otras formas de tratamiento.

En esta muestra, todas las mujeres estaban embarazadas por primera vez y esperaban sólo un hijo. De cada una se tomó un registro de su historia obstétrica, en la que se analizaron factores como el tiempo que les tomó embarazarse, los tratamientos utilizados y la edad.

También se tuvieron en cuenta algunos hábitos como tabaquismo, consumo de alcohol y café durante el embarazo, el estado civil, nivel de educación y su estado psicológico.

El estudio concluyó que las mujeres que mostraron menos riesgo de tener un bebé muerto al nacer fueron quienes habían concebido de manera natural, sin ningún tipo de tratamientos. Entre las que concibieron de forma espontánea en un lapso de 12 meses el riesgo fue de 3,7 por cada 1.000, y las que tardaron más de un año para concebir de forma espontánea el riesgo fue de 5,4 por 1.000.

Para el doctor Esteban Rodríguez, la fecundación asistida está “derivando hacia la mercantilización de la vida humana”.

“La industria de la producción embrionaria, valiéndose de un sentimentalismo superficial y del sufrimiento por no tener descendencia de millares de parejas en todo el mundo desarrollado, obstinado en retrasar y planificar artificialmente al máximo la maternidad, cosifican a los embriones dándoles un trato indigno del ser humano”, denunció.

“Congelaciones, experimentaciones, selecciones eugenésicas, incluso transferencias a parejas de mujeres unidas por vínculos afectivo sexuales, son algunos ejemplos de esta mercatilización y cosificación de este lucrativo negocio en el que se ha convertido el tratamiento de la infertilidad”, concluyó el ginecólogo.

Por Carmen Elena Villa