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El caso de Marianita en el Perú

Se consideran víctimas de una estafa con un tratamiento de fecundación in vitro por el que una de sus mellizas nació con el síndrome.

“¿Cómo se sentiría si le dieran un producto fallado?”, con estas palabras un padre de familia justificó ante la prensa su decisión de demandar a una clínica de fertilidad que –asegura– lo estafó con un tratamiento de fecundación in vitro por el que una de sus mellizas nació con Síndrome de Down.

En declaraciones a Radio Programas del Perú, Walter Gonzáles y Ana María Rodríguez, denunciaron a la clínica Concebir de esta capital por el nacimiento de su hija Mariana, que ya tiene nueve meses de edad, quien a diferencia de su hermana sana, presenta Síndrome de Down y complicaciones congénitas.

La pareja afirmó que pagó 15 mil dólares por el tratamiento completo de fecundación in vitro. La madre declaró que la clínica los había estafado pues les prometieron “los mejores embriones: los más vivos, los más capacitados” y no cumplieron.

“Fui con muchas ilusiones, con todas la ganas de tener un bebé, invertí tiempo, dinero y viajes, para ahora ver a mi hija sufrir. Ellos me prometieron tener un bebé sano, robusto, y ahora la veo decayendo postrada en una cama sin poder hacer su vida normal”, agregó la madre.

Ahora exigen el pago de un millón de soles (unos 350 mil dólares) como reparación por mala praxis y para dar una mejor calidad de vida a la bebé, cuyo nacimiento –alega la madre– pudo evitarse si la clínica “hacía un análisis genético antes de implantar los embriones”.

El padre acusa al médico tratante, identificado como Ivo Vlásica, de no ofrecerles el análisis. “En ese examen se hubiera determinado los problemas de mi hija y no hubiéramos permitido la implantación, para que cuando nazca no sufra como está sufriendo ahora”, señaló.

“Esto le podía pasar a cualquier persona. Podíamos detectarlo antes de los tres meses, pero quedaba a nuestra responsabilidad si decidíamos tenerlas o cortar con el embarazo”, dijo el padre.

Vlásica declaró a RPP que sí informó a la pareja del examen, pero que esta prefirió no realizarlo. También explicó que los padres firmaron un documento en el que se especifica que “hay un 4 por ciento de riesgo en la población mundial de que el niño nazca con algún mal y no hay ciencia que pueda evitarlo”.

En declaraciones a ACI Prensa, la presidenta de la organización pro-vida y familia CEPROFARENA, Gloria Adaniya, lamentó que casos como éste manifiesten una visión mercantilista de la procreación y recordó que el hijo “no debe ser considerado un objeto de propiedad”.

“Nadie puede diseñar un tipo de bebé porque no se está hablando de objetos sino de vidas humanas. El ser humano, es un regalo de Dios y es un regalo del matrimonio, y no estamos en condiciones de estar eligiendo cómo debe ser”, indicó.

La doctrina católica se opone a la fecundación in vitro por dos razones primordiales: primero, porque se trata de un procedimiento contrario al orden natural de la sexualidad que atenta contra la dignidad de los esposos y del matrimonio; segundo, porque la técnica supone la eliminación de seres humanos en estado embrionario tanto fuera como dentro del vientre materno, implicando varios abortos en cada proceso.