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Nota ante las injerencias de las últimas semanas

MADRID, martes 16 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos la nota que ha emitido el arzobispado de Madrid este martes sobre el culto en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

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Ante los últimos hechos acaecidos en la Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, las diversas valoraciones al respecto difundidas en los medios de comunicación y las numerosas consultas dirigidas al Arzobispado de Madrid, resulta necesario aclarar lo siguiente:

1. Por Convenio suscrito en 1958 entre la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos y la Abadía Benedictina de Santo Domingo de Silos, la Orden Benedictina tiene encomendada la libre organización del culto en la Basílica del Valle de los Caídos, sin injerencia de la autoridad civil, que sólo puede intervenir cuando así lo requiera el orden público.

2. Tal disposición es totalmente conforme con la garantía del libre y público ejercicio del culto, que el Acuerdo suscrito en 1979 con el Estado Español reconoce a la Iglesia Católica, y con la ley de Memoria Histórica que reconoce el carácter exclusivo de culto y enterramiento de ese lugar sagrado.

3. El Arzobispado de Madrid ha seguido con atención las conversaciones entre los representantes de la Abadía y del Patrimonio Nacional y, por su parte, ha mantenido contactos con estas instituciones y últimamente también, de forma cercana, con la Delegación del Gobierno en Madrid, con el fin de que el culto pueda seguir celebrándose sin riesgo para los fieles que accedan a la Basílica. Así, el interés primordial de este Arzobispado ha sido en todo momento ayudar a la Comunidad Benedictina a llevar adelante su misión, de modo que los fieles que desean acudir a ese lugar sagrado para celebrar el culto divino puedan hacerlo libremente y de manera segura.

4. El Arzobispado de Madrid continuará colaborando para que se solucionen cuanto antes los problemas de seguridad en el acceso a la Basílica, de modo que los fieles puedan volver a participar del culto que se celebre en el interior ya desde las próximas fiestas de Navidad.