>

Gran defensor de los derechos humanos, sustituye al cardenal Ricardo J. Vidal

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 15 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la arquidiócesis metropolitana filipina de Cebú, presentada por el cardenal Ricardo J. Vidal por razones de edad.

Al mismo tiempo, nombró para sustituirle en el cargo a monseñor José Serofia Palma, hasta ahora arzobispo metropolitano de Palo, informó este viernes la Oficina de Información de la Santa Sede.

Monseñor Palma se mostró agradecido por su nombramiento, así como “abrumado por el amor de Dios” y la confianza del Papa, según un comunicado de la Conferencia de Obispos de Filipinas.

“Indigno como soy, acepté el nombramiento por obediencia”, declaró el prelado, conocido por su firme defensa de los derechos humanos.

Cuando era obispo de Calbayog, monseñor Palma se mostró como un destacado opositor de las ejecuciones extra-judiciales en la Isla de Samar.

Responsabilizó públicamente a los militares que estaban bajo el mando del general Jovito Palparan de numerosas violaciones de los derechos humanos en Samar y presionó al Gobierno para que sometiera a un proceso penal al oficial militar ya retirado.

También se unió a otros obispos de Samar en la lucha por la preservación del medio ambiente y la protección de la isla.

El nuevo arzobispo de Cebú nació en Dingle, en la arquidiócesis de Jaro, el 19 de marzo de 1950. Realizó sus estudios filosóficos en el St. Vincent Ferrer Seminary y los teológicos en el St. Joseph Regional Seminary.

Más tarde se licenció en Teología en la Universidad Santo Tomás de Manila y se doctoró en la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino, de Roma.

Fue ordenado sacerdote para la arquidiócesis de Jaro el 21 de agosto de 1976 y nombrado obispo auxiliar de Cebu el 28 de noviembre de 1997.

En 1999 fue transferido a la sede de Calbayog y el 18 de marzo de 2006 fue nombrado arzobispo metropolitano de Palo. Desde el 1 de diciembre de 2009 es vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas.

Por su parte, el cardenal Vidal había presentado su renuncia al Papa en el año 2006, al cumplir los 75 años de edad, después de poco más de 28 años al frente de la arquidiócesis de Cebu.

A lo largo de los años, el purpurado ha hablado a menudo de cuestiones importantes, no sólo relacionadas con la Iglesia y la religión, sino también de temas que preocupaban a la sociedad y la nación.

Sin embargo, siempre se ha opuesto a las acciones de protesta y al uso de la fuerza que, en su opinión, es peligroso y poco útil para impulsar el cambio y el progreso en el país.

Entre los años 1986 y 1987 sirvió como presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas y, entre 1985 y 1994, presidió el comité permanente de la Federación de Conferencias de Obispos de Asia.

El cardenal Vidal ha recibido varios premios por su dedicación al pueblo filipino, entre ellos el Premio al Mejor Filipino 1998 otorgado por el Centro Cultural de Filipinas, y el Premio de la Paz Rizal 2002, concedido por la Universidad del Sur de Filipinas.