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Les quiero compartir un bello texto sobre la vocación del libro “El Padre Pródigo” del Padre Amedeo Cencini.

“Por eso quiero terminar con las palabras de un sacerdote, un llamado por excelencia, que está saliendo de una dolorosísima crisis vocacional y que en cierto modo se siente como el hijo pródigo que está regresando a casa y experimentando el abrazo y el beso paterno. No es exactamente una poesía, pero logra con la fuerza de un poema lo que la prosa no sabría expresar con la misma transparencia.

Remate por quiebra.
Toda una vida
desde el primer instante de concebido
hasta el último respiro.

Mercadería averiada
escombros material de desecho.

Alguién toca a la puerta…
¿un comprador?
Incrédulo abro.

“Me lo llevo todo,
en bloque.
A cambio te doy mi vida,

todo mí mismo”.

Así es Dios.
Éste es nuestro Evangelio.

Ésta es nuestra Pascua.
¡Aleluya!

En aquel “Me llevo todo, en bloque. A cambio te doy mi vida, todo mí mismo” se esconde el misterio de toda vocación. En aquella desproporción entre la “mercancía averiada” y la vida divina que les es transmmitida está descrita la historia de toda llamada”.