>“Una señora con un rosario en las manos, cubierta de un manto azul y vestido encarnado”


(Antonio Aradillas).- Curros Enrique, poeta y gallego por excelencia, fue uno de los que más contribuyeron a extender la fama y devoción a tan misteriosa imagen de la Virgen que se acoge bajo la transparente advocación del Cristal. En un preciado poema le canta de esta manera: “Era una pedrita pedra/,era unha pedra pedriña/,como un ovo de galina, /tallado en fino cristal /,unha pedra primorosa /,elíptica, limpia, pura ,/ de artificio e soldadura/ sin xiquera unha siñal“.

Una de las más doctas, limpias, antiguas y fiables narraciones de los milagrosos hechos acaecidos en Vilanova das Infantas, en la actual provincia de Orense, refiere la tradicción de la siguiente manera: “Allá por el año 1650, cuando reinaba nuestro Señor Don Felipe el IV, prestaban sus servicios en el castillo de Vilanova , Martiño y Rosa, Rosa bordaba las ropas de prometida y Martiño ahorraba como un avaro. De pronto a oídos del mozo llegó la infame calumnia lanzada por un pretendiente despechado. Martiño, ciego de furor y de celos, provocó una escena violenta a su enamorada. Ante la canalla acusación, la moza se alzó herida y exclamó: “nunca tus ojos vieron cristal más limpio que mi pureza. “Después, a solas la moza, cansada de sollozar, fuese quedando dormida hasta que sucedió algo extraordinario :La habitación se llenó de luz de alba y la Virgen María , vestida de gallega, coronada de estrellas, se apareció y susurró al oído de la moza, que sufría mal de amores, palabras de favor y de consuelo ;Eu ben sei ue a tua alma / está cubierta de loito,/ eu ben sei que sofres moito/,/porque hay quien duda de tí…”

Al día siguiente la gentil pastora vio brillar entre las hierbas un objeto de cristal: era un pedazo diminuto de vidrio macizo en cuyo interior estaba pintada la imagen de la Virgen. Llena de emoción llevó el peregrino hallazgo al cura, propagándose rápidamente la noticia por todo el reino. Al llegar a oídos del rey el suceso, quiso ver y examinar si la imagen de cristal era” obra de arte o efecto sobrenatural de causa prodigiosa”. Después de estudiarlo los diestros artífices y lapidarios dispusieron unánimes que por ser todo una pieza, sin hendiduras ni señal, no podía ser producto de artificio humano, sino efecto del poder divino.”

Otra versión hace intervenir a un labrador que, trabajando en el campo, encontró un cristal con la imagen de la Virgen y, aunque advirtió su singularidad, no haciéndole excesivo caso , lo metió en su faldriquera y prosiguió su labor… Al poco tiempo, el cristal que no le dejaba moverse, lo arrojó al suelo. Pero al día siguiente pasó por allí una pastorcita, lo vio y ,admirada de lo que veía, “con más prudencia y advertencia que el hombre rústico”, se fue derecha al cura de Vilanova a quien lo entregó.

Consultado el obispo de Orense, lo expuso a pública veneración, llegando devotos de todos los pueblos. Interesado el rey Don Felipe IV, llevóse el cristal a la Corte y, habiéndole menudamente considerado los más diestros artífices y lapidarios, decidieron declarar a su origen, milagroso, y devolvieron la Santa Imagen de la Virgen a su primitivo lugar”

Examinando la diminuta bola de cristal se observa por un lado una señora con un rosario en las manos, cubierta de un manto azul y vestido encarnado y, por el otro, con el mismo vestido, pero solo con las manos cruzadas. Es fama que el color del manto de la Virgen cambia cuando es fiesta .La imagen sale en procesión desde su santuario al pueblo de Vilanova el 15 de septiembre, en cuya plaza le espera otra procesión con las imágenes de San Roque y de San Sebastián, debiéndose la presencia de estos santos a haber intervenido también ellos a curar la peste en el pueblo en un milagro “compartido” con la Virgen.

Las imágenes se saludan entre sí y seguidamente se organizan unas danzas únicas en Galicia, posiblemente creadas por el gremio de los zapateros, dado que Vilanova fue siempre centro artesanal de calzado. Ocho jóvenes con vistosos trajes blancos, puntillas y encajes, bandas de color verde y rojo y curiosos sombreros de paja y flores de papel, interpretan diversos bailes , entre los que estacan el “paloteo” y el “árbol”.

La fiesta termina con la celebración de la misa y la romería y en una y otra ,y a lo largo del año, los gallegos cantan su muñeira con la letra siguiente: “Rapazas de Vilanova ,/ben vos podedes gabar: / que no hay Virxen no mundo/ com´a Virxen do Cristal.

En novenas, vísperas, fiestas, octavas y en cualquier día y época del año los atractivos que ofrece el turismo por la comarca son ciertamente convincentes. Celanova-villa de San Rosendo- le confiere nombre a su Monasterio, del que fue su abad, después de haber rechazado la mitra compostelana. La visita a la villa incluye su Plaza Mayor, fuente, fachada de la iglesia, torre de los abades, portada conventual, cúpula, retablo mayor, coro con sus 66 sitiales, sillería alta, claustro de las procesiones, claustro nuevo, oratorio mozárabe de San Miguel,..

El hecho de que en esta villa nacieran San Rosendo, Curros Enrique y Celso Emilio Ferreiro, representados en artísticas estatuas, obras de Busiños, Asorey y Acisclo Manzano le confiere al lugar justificaciones sobradas para su visita .La procesión da Ramallosa, la romerìa de Nosa Señora da Armada , el “Folión Castrexo” de Castromao, el concurso de “aturuxos” -gritos de guerra celta- y los mercados comarcales de los jueves aportan una variedad de argumentos nítidamente convincentes y originales.