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La vida en Irak sigue siendo difícil: Un país devastado por la guerra en el que se multiplican los actos de violencia. Cuando los habitantes de Bagdad salen de casa no saben si volverán vivos.

Un peligro real para todos los habitantes del país, pero en especial para la minoría cristiana. La situación empeoró decisivamente el pasado 31 de octubre cuando varios terroristas entraron en la catedral siro-católica del Bagdad mientras se celebraba la Misa.