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De: ReligioenLibertad.com

El obispo de Darjeeling da crédito a las señales, pregunta por la evangelización en el Bhután budista y la Virgen responde: “iré allí”.

En Darjeeling, la región montañosa de la India fronteriza con Nepal, Bhután y Bangla Desh, los católicos y su obispo, Stephen Lepcha, están entusiasmados con lo que ya se llama “el milagro de Darjeeling” o “milagro de Sonada”.

En el pueblo de Sonada hay una comunidad llamada Dirnberger Niketan. Allí, el pasado 20 de noviembre, un sacerdote y dos parejas predicaban un retiro a novicias claretianas. Una de las oradoras era una conversa del islam, una chica de Kerala (estado del sur de la India con mucha presencia católica) llamada Mary. De hecho, Mary se bautizó hace poco: el 7 de agosto.

El día 20 por la mañana, mientras Mary estaba rezando en una habitación, “se vieron de repente manchas de sangre en la pared al lado del crucifijo, y también empezó a salir sangre de las manos de Mary“, explica la agencia católica Ucanews. Después “otros crucifijos, rosarios y una gran estatua de la Virgen María de la casa empezaron también a sangrar“, explicó el obispo Lepcha, que tiene 58 años y ha servido toda su vida en Darjeeling.
Además, la joven Mary afirmó recibir un mensaje de la Virgen con tres mensajes muy cortos y directos: “que la gente se arrepienta de sus pecados”, “llevad una vida santa”, “rezad más”. Esta “hoja de ruta” se ha impreso en inglés y bengalí y se ha colgado por la casa del retiro, por la que estos días han pasado más de 20.000 personas, incluyendo hindúes y musulmanes y hasta monjes budistas.

“Cosas poderosas” para la diócesis
El obispo explica que Mary además tenía otros dos mensajes: uno para los sacerdotes y otro para él. A los sacerdotes la Virgen les pedía “ser conscientes de cómo celebran la misa”. Al obispo, la Virgen le prometía “cosas poderosas” en su diócesis.
El obispo explicó a la agencia Ucanews que en otra ocasión vio a la joven Mary caer en un “trance”. El obispo, como si estuviera hablando con la Virgen, dijo entonces en voz alta que tenía un gran deseo de llevar el Evangelio a Bhutan, reino budista dentro de su diócesis donde la apenas hay unos mil católicos. “Yo iré allí”, dijo Mary en trance y, quizá a través de ella, la Virgen.
El párroco local, el salesiano Padre Martin, afirmó que los crucifijos y los ojos de la imagen de la Virgen sangraron durante 4 días (del 20 al 24 de noviembre).
Además, el día 22 las dos manos de Mary empezarona sangrar y ella gritaba de dolor. El obispo Lepcha dice que con un algodón limpió las manos de sangre manos y no encontró agujero. De hecho, hay un vídeo (en el diario The Himalayan Beacon) muy nítido en que se ve la sangre en la mano, aunque no ninguna herida.
El obispo Lepcha declaró a Ucanews el 26 de noviembre que “nuestra gente está entusiasmada con este primer milagro público”. En Occidente resulta de lo más inusual que un obispo se acerque tanto a un caso de posible acción milagrosa y se manifieste tan convencido, pero hay que tener en cuenta que el rebaño de monseñor Lepcha apenas tiene 33.000 bautizados y él lleva allí toda su vida.


El reino del dragón budista
Darjeeling es una diócesis montañosa de la India, en la encrucijada entre Nepal (país hinduísta), Bangla Desh (musulmán) y Bhután (budista). Aunque en la diócesis viven 2,3 millones de habitantes, sólo unos 33.000 son católicos. El obispo cuenta, eso sí, con bastante clero: 55 curas diocesanos, 90 religiosos (45 son sacerdotes) y 320 religiosas, repartidos en 35 parroquias.
Si el obispo lograra evangelizar Bhután, sin duda, estaría realizando “cosas poderosas”. Pero hay posibilidades que hace pocos años no había. El informe 2010 de Ayuda a la Iglesa Necesitada explica que desde enero de 2008 el país es una monarquía parlamentaria que reconoce la libertad religiosa, aunque define el budismo mahayana como “legado espiritual de Bhután”. El rey asume la responsabilidad de “protector de todas las religiones”. La Constitución prohibe al Estado ejercer coacción sobre las elecciones de cargos religiosos. Las minorías cristianas empiezan a poder realizar obras de caridad y apostolado en un país muy, muy pobre y ya no hay restricciones a la entrada de religiosos extranjeros.
Sobre una población de 708.000 habitantes, en Bhután hay un 84% de budistas, 11% de hinduístas, 3,4% de animistas y un 1% de cristianos.