>LIMA, 15 Dic. 10 / 04:10 pm (ACI)


Este martes 14 de diciembre se presentó el libro “La herencia de la Riva Agüero: Que la verdad se haga luz e ilumine las tinieblas” del abogado Natale Amprimo Plá, que documenta los argumentos históricos y las piezas jurídico-legales fundamentales para entender el diferendo legal de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) con el Arzobispado de Lima, y que en marzo pasado el Tribunal Constitucional del Perú
resolviera a favor del Arzobispado de Lima.

En marzo de 2007, la PUCP presentó una acción de amparo en el Poder Judicial contra Walter Muñoz Cho, representante del Arzobispado de Lima en la Junta de Administración de la casa de estudios, desconociendo la voluntad de José de la Riva Agüero quien en su testamento de 1938 cedió los terrenos en los que ahora está la PUCP, para construir en ellos una universidad católica con la condición expresa de que en la citada junta establecida a perpetuidad estuviese siempre representado el Arzobispado de Lima.

El 17 de marzo de este año, el Tribunal Constitucional declaró infundado el recurso de la PUCP y reconoció el derecho del Arzobispado a intervenir en la administración de la universidad.

La Junta de Administración de la PUCP funcionó durante 50 años velando por la buena administración de la citada herencia, pero en 1994 sus integrantes Salomón Lerner, entonces rector de la PUCP, y Carlos Valderrama, nombrado por el entonces Arzobispo de Lima, “convinieron en que la intención de Riva Agüero los conducía a acordar que la Universidad debería ser quien administrara sus bienes, y que la junta sólo administraría las mandas testamentarias”.

El libro de Amprimo –asesor principal del Arzobispado de Lima ante el Tribunal Constitucional en su diferendo con la PUCP– es una recopilación histórica que detalladamente explica el proceso del diferendo entre la PUCP y el Arzobispado de Lima.

“Se pone a disposición de los lectores los textos que han sido interpuestos por las actuales autoridades de la universidad, los que fundamentalmente pretendían, a través de una interpretación sesgada de los testamentos de su mayor benefactor, alcanzar el objetivo de eliminar su última voluntad respecto a los bienes que dejó en el sentido que éstos, si bien serían de propiedad de la universidad, serían administrados por una Junta perpetua e insubstituible”, señaló el abogado.

Asimismo recordó que el libro anexa informes remitidos por prestigios juristas internacionales y nacionales, como los españoles Luis Diez Picazo Ponce de León, Eduardo García de Enterría, Juan Vallet de Goytisolo y Rafael Domingo Oslé; los argentinos Guillermo Borda, Gustavo Bossert y Marcos Córdova; el italiano Pietro Rescigno; y los peruanos Alberto Borea Odría, Fernando Vidal Ramírez y Aníbal Torres Vásquez, reconocidos profesores universitarios, de conducta personal y académica intachable.

Amprimo recordó que de acuerdo al Derecho Sucesorio, las disposiciones contenidas en un testamento posterior priman sobre las que aparezcan en uno anterior, refiriéndose al testamento de 1938 de Riva Agüero que imprime perpetuidad y la condición de insustituible al accionar de la Junta, que fue establecida en el testamento anterior de 1933 para un periodo de 20 años.

El abogado reveló que la propia PUCP inscribió en 1957 en los Registros Públicos la propiedad de los bienes heredados, invocando la preeminencia del testamento de 1938 sobre el de 1933.

Amprimo espera que en el libro se aprecie “la verdad sobre las materias envueltas en los procesos cuyo tema central ya fue resuelto por el Tribunal Constitucional”.

El abogado considera que se ha tratado de eliminar la última voluntad de Riva Agüero “respecto a los bienes que dejó” pues “si bien serían propiedad de la Universidad” debían ser “administrados por una junta perpetua e insustituible” que incluye a un representante del Arzobispado de Lima.

Identidad católica de la PUCP

Durante la presentación del libro, el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima, recordó que es su deber como Gran Canciller de la PUCP promover el fortalecimiento de la identidad católica de esta casa de estudios inscrita en su naturaleza jurídica desde su fundación en el año 1917 y por haber recibido del Papa Pío XII el título de Pontificia en 1942 a pedido de la misma universidad.

“Hoy tengo la particular responsabilidad de promover la PUCP, y especialmente de seguirla y asistirla en el mantenimiento y en el fortalecimiento de su identidad católica, es por ello que debo afirmar que la PUCP como universidad pontifica y católica debe mantener con la Iglesia y conmigo, en mi doble condición de Ordinario del lugar y de Gran Canciller, una vinculación que es esencial para su identidad institucional“, afirmó.

Recordó que “libremente la universidad, en su origen, quiso poner sus estatutos en manos de la Iglesia y así ha sido hasta hace 30 o 40 años; y esos estatutos deben ser sometidos a la aprobación de la Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede“.

“Es preciso aclarar que esta inclusión de su identidad católica de ninguna manera supone una limitación a la llamada libertad de cátedra. Uno sabe que, cuando va a la universidad católica está en un marco axiológico (valores) de una propuesta católica, por lo tanto esa libertad académica –dice el Papa– no justifica posiciones que contradigan la fe y la enseñanza de la Iglesia“, aclaró.

Asimismo, reveló que hace poco tiempo el Arzobispado de Lima tuvo la iniciativa de encausar nuevamente el diálogo con las autoridades de la PUCP pero fue rechazado a piori y sigue esperando que en algún momento se abran las puertas a un diálogo en la verdad.

“El amor a la Iglesia y a la PUCP me han obligado a recorrer en estos 5 años un camino muy largo, un camino muy duro, muy difícil, muy poco comprendido. Mi amor a la institución universitaria es grande pero está subordinado a mi amor a la Iglesia que es mucho mayor y ambos amores comprometen mi trayectoria como hombre que busca la verdad, la justicia y el bien“, dijo el Purpurado.