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Bruce Beresford es un director recordado sobre todo por Paseando a Miss Daisy, película que obtuvo cuatro Oscar en 1990. En esta ocasión reconstruye la historia real del prestigioso bailarín chino Li Cunxin, a partir de su autobiografía. El libro ha sido transformado en guión por Jan Sardi, experimentado en biopics musicales, pues fue el autor del libreto de Shine.

Hijo de unos humildes campesinos, Li Cunxin fue separado de sus padres a los 11 años por el régimen comunista para convertirlo en alumno de la Academia de Baile de Pekín. Allí tiene un trascendental encuentro con el profesor Xiao, que le ayudará a progresar. Convertido ya en un adulto, es seleccionado para recibir entrenamiento durante seis meses en una prestigiosa academia de ballet de Houston, donde dejará a los occidentales omnubilados por sus dotes para el baile. Por su parte, él se queda admirado al comprobar que el capitalismo no es tan horrible como se lo habían pintado, y se enamora de una americana…


La historia daba para hacer un film tan memorable como Noches de sol, de Taylor Hackford, muy similar argumentalmente, aunque en aquella cinta el protagonista venía de la Unión Soviética. Beresford ha elegido como protagonista a un excepcional y reputado bailarín, Chi Cao, recomendado por el propio Li Cunxin, que cumple como actor, a pesar de su inexperiencia absoluta en este área, y como era de esperar se luce muchísimo cuando baila.

En el reparto destacan los secundarios Joan Chen -como madre del protagonista- y su compañero en la legendaria serie Twin Peaks Kyle MacLachlan, en un papel de abogado de inmigración, así como Bruce Greenwood como director de escena. Es cierto que Beresford no se luce especialmente en la puesta en escena, y que un realizador más inspirado le habría sacado más partido. Pero el film tiene momentos emotivos y además ofrece un convincente retrato de la China totalitaria de los años de Mao y posteriores. (Decine 21).