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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 16 de enero de 2011 (ZENIT.org).- “¡Estamos felices!”, pocas veces un papa manifiesta con tanta sencillez sus sentimientos. Este domingo lo hizo Benedicto XVI al recordar a miles de peregrinos que el 1 de mayo beatificará a Juan Pablo II.

Después de que en este 14 de enero aprobara la publicación de un decreto que reconoce un milagro atribuido a la intercesión de Karol Wojtyla, en su primer encuentro público el papa no pudo ocultar “la alegría de proclamar beato al venerable papa Juan Pablo II, mi amado predecesor”.

Como ha explicado Giovanni Maria Vian, director de “L’Osservatore Romano”, se trata de un hecho sin precedentes, pues desde que tienen lugar los procesos canónicos de beatificación, en los últimos diez siglos nunca un papa había elevado a la gloria de los altares a su predecesor.

Benedicto XVI explicó, además, que “la fecha escogida es muy significativa: de hecho, será el segundo domingo de Pascua, que él mismo dedicó a la Divina Misericordia, y en cuya vigilia concluyó su vida terrena”.

“Quienes le conocieron, quienes le estimaron y amaron, se alegrarán con la Iglesia por este acontecimiento. ¡Estamos felices!”, subrayó.

Al final del Ángelus, dirigiéndose a los miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el obispo de Roma tomó la palabra en polaco para compartir su alegría con los compatriotas de Juan Pablo II.

“Esta noticia era muy esperada por todos, en particular por vosotros, para quienes mi venerable predecesor fue guía en la fe, en la verdad, y en la libertad”, afirmó.

Por este motivo, el pontífice deseó “una profunda preparación espiritual para este acontecimiento”, que congregará en Roma a cientos de miles de personas.