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El primado del Perú defiende el matriimonio ante la nueva Alcaldesa de Lima.

En la homilía de la Misa que presidió ayer por el 476° aniversario de Lima y ante la nueva alcaldesa de la ciudad, Susana Villarán, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, recordó que el matrimonio está formado por un hombre y una mujer que se unen para siempre, y advirtió que otro tipo de uniones son contrarias al orden natural. El preladoseñaló que «el matrimonio es de uno y una para toda la vida, aunque haya gente que proponga diversas cosas».

El Cardenal Juan Luis Cipriani dio una cordial bienvenida a la flamante alcaldesa Susana Villarán, implorando las bendiciones de Dios para que haga un buen trabajo al servicio de la ciudad capital. Estas exhortaciones las dirigió en la tradicional Misa de Acción de Gracias por el 476 aniversario de fundación de la ciudad de Lima que celebró en la Basílica Catedral de Lima, el martes 18 de enero. “La Iglesia ve con enorme esperanza esta tarea que empieza hoy la alcaldesa Susana Villarán porque ese amor a Dios y al prójimo nos convoca cada día para ayudar en ese voluntariado a tanta gente abandonada: enfermos, niños y mendigos, sin ninguna propuesta política sino por amor al prójimo”, reflexionó el Arzobispo de Lima durante su homilía.

Aqui la homilía completa.

Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani
Martes, 18 de enero del 2011
476 Aniversario de Fundación de Lima
Basílica Catedral de Lima

Hoy nos hemos reunido aquí en la Catedral, como es tradición, para dar gracias a Dios en cuyo nombre se fundó la ciudad de Lima hace 476 años.

Doy la más cordial bienvenida a la nueva alcaldesa, la señora Susana Villarán de la Puente e imploro a Dios las bendiciones para que haga un buen trabajo de servicio a esta ciudad de Lima. Cómo no recordar hoy de manera muy especial a tus padres, a tus familiares, a los que saludo afectuosamente, a los regidores metropolitanos, las autoridades que hoy nos acompañan, a todos.

Hoy Lima está de fiesta y quisiera de manera breve reflexionar sobre unos aspectos que la Doctrina Social de la Iglesia nos propone. En primer lugar nos habla la Iglesia de que esa comunidad, Lima, es una familia, cuando uno procura asimilar cualquier otro modo de organización al final acaba convenciéndose: la familia es el modelo ideal de toda organización humana; y de alguna manera la ciudad también tiene esos rasgos de lo que es el amor, de lo que es el respeto, de lo que es la autoridad, de lo que es el esfuerzo común que la Iglesia tantas veces nos ha hablado, de esa promoción integral de la persona y del bien común, asimilando las relaciones y las inquietudes que una familia habitualmente tiene en su seno.

El hombre en estos tiempos -conviene recordarlo- tiene una dimensión personal, vemos que un materialismo desequilibrado resalta mucho más la individualidad y empobrece mucho a la persona humana y a la organización social, porque el hombre tiene como privilegio enriquecerse a través de la calidad de sus relaciones. Cuando uno entabla comunión, unidad, organización de una manera personal, no pierde su propia identidad y diversidad, pero la integra en un bien superior, el bien común, y por lo tanto la relación es una categoría que privilegia a los seres humanos y que hoy lamentablemente muchos aspectos de la tecnología van en sentido contrario, encerrando a cada uno en su egoísmo e individualismo.

Y solamente queriendo establecer relaciones en ese campo político, yo me refiero a un campo anterior, previo a la política, la relación de amistad, del barrio, de los amigos, la relación de juntos procurar hacer algo. La relación que lleva a saber perdonar, escuchar, comprender, no es una relación pactada, es una relación que brota de la grandeza de la naturaleza de la persona humana. No es una idea abstracta, es una realidad que la contemplamos todos los días, tantas veces: el desaliento, la pena, la violencia, la tristeza surgen de ese aislamiento o de esa exclusión.

Por eso el servicio a la comunidad que presta la autoridad es de orden subsidiario, es decir cada uno de nosotros en su propia familia, en su propio entorno, procura organizarse, pero en tantas actividades de la sociedad confiamos en una autoridad que por eso tiene una característica muy importante: servicio.

Todo esto hoy que inaugura este nuevo gobierno municipal, estoy seguro que, con la ayuda de Dios, encontraremos esos espacios de relación, de respeto y al mismo tiempo, nos dice la Iglesia que la autoridad debe dejarse guiar por la ley moral, su dignidad deriva de ese ejercicio del orden moral que tiene a Dios como primer principio y último fin. Y a este planteamiento tan sencillo nos dice la doctrina de la Iglesia, que uno de los mayores riesgos para las democracias actuales es el relativismo ético, que induce a considerar inexistente un criterio objetivo y universal.

Muchas veces se tiende afirmar que el agnosticismo y el relativismo son la filosofía y la actitud fundamental que corresponde una forma política democrática y los que pretenden mostrar la verdad de su fe, los que pretenden afirmar con claridad la verdad revelada, adquiere para estas teorías modernas un cierto aire de poco fiable para la democracia, un peligro para la democracia.

Al no aceptar que la verdad simplemente se determina por la mayoría surge esa reacción negativa, hermanos no me refiero a las circunstancias actuales, me refiero al concierto mundial que también se refleja en nuestro país. Cómo no vamos a recordar que esta ciudad se funda en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es un hecho histórico en el acta de fundación, pero no es una imposición a nadie. Cómo no vamos a recordar que el matrimonio es de uno y una para toda la vida, aunque haya gente que proponga diversas cosas, no son católicas, no están en el orden natural y por lo tanto debemos seguir promoviendo y respetando esa institución del matrimonio.

No es una ganga política a ver quienes se suma, hay cosas anteriores fuera del ámbito político, el hombre es hombre y la mujer es mujer y la responsabilidad de los padres de educar a sus hijos es un hecho natural lo hemos visto todos. Evidentemente si se vacía de valores a una democracia, fácilmente dice aquí el Santo Padre, se convierte en un totalitarismo visible o encubierto como lo demuestra la historia, lo dice ese Papa grandioso Juan Pablo II, con una experiencia muy grande.

Por eso es importante seguir explicando, viviendo y poniendo en práctica y ayudando a los niños, a los jóvenes, a los pobres, a los ricos, en las escuelas, en las calles; inculcarles valores: el respeto, el orden, la seguridad, el poder caminar por las calles, el respeto al tránsito, tantos aspectos que reflejan esos valores de la persona, la relación.

Por eso hermanos, hoy, que me permito hacer esta breve reflexión sobre la Doctrina Social de la Iglesia, también quisiera terminar diciendo, la Iglesia ve con enorme esperanza esta tarea que empieza hoy la señora alcaldesa Susana Villarán, porque ese amor a Dios y al prójimo estoy seguro que nos convoca cada día para acudir a ayudar en ese voluntariado a tanta gente abandonada: enfermos, niños, mendigos; sin ninguna propuesta política sino por amor al prójimo. La Iglesia habitualmente trabaja y vive en ese clima, de ese amor desinteresado, de ese amor a cada persona, de esa tarea en que tu mamá y mi mamá vivieron hace muchos años experiencias maravillosas. Nos toca hoy en este mundo diferente emprender con ilusión y alegría esta tarea de llevar esa mejora y sobre todo de promover el alma, nuestra ciudad no solamente son plazas, caminos y edificios, son personas, las almas, la amistad, la bondad.

Es lógico que haya desencuentros en el campo de la política, es el mundo actual, pero que brille siempre por encima ese deseo de llevar esa felicidad, esa bondad, esa iluminación de Dios a todos los rincones de esta queridísima ciudad mestiza que es Lima.

Señora alcaldesa, que Dios la bendiga, que a todos ustedes regidores los ayude en esta tarea nada fácil a emprender, con paz, con serenidad, con mucho entusiasmo.

Así sea.

El video es la primera Misa del Cardenal en el 2011