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BBC Mundo.

Fue una audaz “jugada” que engañó a los nazis y acortó la Segunda Guerra Mundial. Un documento recientemente publicado revela el papel crucial que tuvieron los expertos británicos que descifraban códigos durante la invasión aliada de Francia en 1944 y, sobre todo, un “inconsecuente” empresario español que se había ganado la confianza de los nazis.

Todos los ingredientes de una novela de espías están presentes en esta historia: la intriga, el espionaje, la mentira y la propaganda negra. Un plan británico elaborado durante la guerra logró convencer a Adolfo Hitler que el desembarco aliado del denominado Día D iba a tener lugar en el Paso de Calais y no en la costa de Normandía, como sucedió.

Y la distracción resultó crucial para garantizar el éxito de la invasión.Nueva documentación salida a la luz pública prueba cómo el equipo de descifradores de códigos de Gran Bretaña pudo cerciorarse de antemano de que los nazis habían mordido el anzuelo, lo que permitió autorizar el ataque a cargo de las tropas aliadas.

Un anzuelo que fue lanzado por Juan Pujol García, un empresario español de apariencia sencilla que era, de hecho, uno de los doble agentes más eficaces de la guerra. Fue una idea perspicaz que salvó incontables vidas de las tropas aliadas y sin duda aceleró el final de la guerra.

La ficha

Los nazis creían que Pujol, a quien le dieron el seudónimo de Alaric Arabel, era una de sus mejores fichas, que contaba con una red de espías en el Reino Unido y enviaba información crucial a Berlín a través de un operador en Madrid.Lo que no sabían era que el español trabajaba para la inteligencia británica, que se refería a él como Garbo. Casi toda su compleja red de informantes era ficticia y los informes que enviaba a Alemania eran elaborados, en última instancia, para engañarlos.

No obstante, el agente Garbo se ganó la extrema confianza del alto mando nazi y fue condecorado por sus servicios a Alemania, con el visto bueno del propio Hitler, convirtiéndose así en una de las pocas personas en recibir tanto la Cruz de Hierro como la MBE (la condecoración de Miembro de la Orden del Imperio Británico) por sus hazañas durante la Segunda Guerra Mundial.

“No era ningún James Bond – era un hombre calvo, aburrido y de baja estatura que nunca sonreía”, dice Amyas Godfrey, un investigador asociado del centro de investigación británico Royal United Services Institute. “Pero engañó por completo a los alemanes. Pensaban que la información que enviaba era muy precisa”. agrega.

“Ataques críticos”

Para proteger su identidad ficticia, mucha de la información que Garbo enviaba a los alemanes era absolutamente genuina. Pero cuando se llegó a la inminente invasión aliada de Francia, su “inteligencia” fue todo lo contrario. Antes del Día D, los británicos lanzaron la Operación Fortitude, un plan para confundir a los nazis sobre la ubicación de los desembarques. Garbo fue una parte integral del plan.

Para afianzar su credibilidad, les advirtió antes del desembarco en Normandía el 6 de junio de 1944, pero cuando ya era demasiado tarde para que los alemanes pudieran actuar. Posteriormente, Pujol envió inteligencia totalmente ficticia de sus supuestos “agentes” que alertaban que la invasión había sido una artimaña de distracción y que “ataques cruciales” se producirían en otros lugares – muy probablemente en la costa del Paso de Calais.

También informó, otra vez sobre la base de información falsa, que 75 divisiones estaban concentradas en Inglaterra antes del Día D, lo que daba la impresión de que muchos más soldados desembarcarían en Francia. Fue un mensaje que los nazis tomaron muy en serio: como puede verse en el documento reproducido por la BBC, éste fue transmitido a los altos mandos en Berlín por el operador alemán de Garbo.

Como resultado, Alemania mantuvo sus tropas en la zona de Calais esperando un asalto, lo que les restó recursos para la defensa de Normandía. Sin embargo, lo que realmente le dio la ventaja a los aliados fue la certidumbre de que los nazis habían caído en el engaño. Esfuerzo laboriosoSin que los alemanes lo supieran, el aparentemente indescifrable código Enigma de los nazis para enviar mensajes secretos había sido roto por expertos polacos.

Y en Bletchley Park, al noroeste de Londres, la inteligencia británica utilizaba 10.000 hombres y mujeres para descifrar los mensajes. Así supieron que los alemanes habían montado una guardia inútil enCalais, con lo que los Aliados tuvieron la confianza para iniciar la ofensiva. “Todo el siglo XX hubiera sido completamente diferente si no hubiera sido por esto”, señaló Kelsey Griffin, el director de operaciones del museo de Bletchley Park. “El biógrafo oficial de Churchill, Martin Glibert, afirma que sería difícil de imaginar el éxito de la invasión del Día D sin Bletchley Park”, añadió.

El documento interceptado fue encontrado en su versión original, recién emitida y en alemán por voluntarios que escarbaban en los archivos de Bletchley Park. Uno de ellos, un funcionario público retirado de 79 años, Peter Wescombe, recuerda el entusiasmo cuando se dieron cuenta del significado al verlo por primera vez. “Fue como descubrir una olla llena de oro”, recordó. “Fue absolutamente espectacular”.

Ese entusiasmo se espera repetir con el proyecto para digitalizar muchos de los archivos en Bletchley Park que no han sido tocados en años. La organización espera que al hacerlos disponibles en un formato de buscador de internet pueden hacerlos llegar tanto a historiadores como aficionados para su análisis. Muy seguramente saldrán a la luz muchas otras historias reales de engaño, intriga y arduo trabajo de espionaje.