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En febrero de 2009 moría en un accidente de montaña en el Moncayo Don Pablo Domínguez Prieto, sacerdote. Era decano de la facultad de teología de san Dámaso donde también era profesor de materias de Filosofía. Un hombre de una gran altura humana, intelectual y espiritual. Los que le conocimos o escuchamos coincidimos en que tenía un don especial para hablar de Dios, de la belleza de la creación, de la Iglesia, del Universo…

Su muerte sesgo una vida que parecía llamada a dar mucho fruto. Lo sorprendente de esto es que su muerte ha descubierto a muchos la grandeza de este hombre. Ahora se prepara una película largometraje sobre su vida (“La última cima”), con testimonios de quienes le conocieron de cerca, entre ellos su hermano y también filósofo Xosé Manuel Domínguez Prieto.

Os dejo también con un fragmento de una carta enviada a las Clarisas de Lerma, de las que era amigo y cercano confesor. Impresiona mucho toparse con estas palabras que, por otra parte, abren el libro que se ha publicado con su testamento espiritual.

Lo recomiendo con pasión: “Hasta la cumbre. Testamento espiritual” de Pablo Domínguez Prieto.

“¡Lo que en el momento de la muerte tiene importancia, la tiene ahora! En definitiva, ¡sólo Cristo y sólo el Amor es lo importante! Cuando tengáis momentos de turbación, ¡recordadlo! Que no nos seduzca nunca el maligno con máscaras de falsos amores. ¡Sólo Cristo y sólo su Amor es la Vida!” (Carta a las Religiosas Clarisas de Lerma, diciembre de 2008).