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Se trataba de que durante el minuto de oro de la publicidad se anunciase un versículo emblemático: Juan 3, 16.

En los años 70 y 80, Rollen Stewart se hizo famoso situándose en los estadios de fútbol americano o de béisbol, o en otros acontecimientos deportivos, en un lugar bien visible para las cámaras de televisión. Allí destacaba por una peluca estilo «afro» con los colores del arcoiris, y una camiseta donde podían leerse las leyendas «Creo en Jesucristo», «Jesús salva» o simplemente «Juan 3, 16», el versículo del Evangelio de San Juan que dice: «Tanto amó Dios al mundo, que le entregó su único hijo». Era el Manolo «el del bombo» norteamericano, omnipresente en los lugares donde se jugaban los partidos decisivos.

Nacido en 1944, la vida de Rollen, que presumía de ser un «cristiano renacido», fue bastante inestable. Preso de su desequilibrio, acabó llevando a cabo un secuestro en 1992 buscando publicidad, por el que todavía hoy sigue en la cárcel.

Sin embargo, el versículo Juan 3,16 se convirtió en emblemático para parte del mundo del fútbol americano. Tim Tebow, por ejemplo, un quarterback de 24 años conocido por sus posturas cristianas y antiabortistas, lleva esa inscripción en el tizne que los jugadores se ponen bajo los ojos para evitar reflejos del sol. Y lo mismo hacen otros jugadores que quieren así mostrar su fe.

Según relata WorldNetDaily citando como fuente el diario Birgmingham News, el año pasado la Fundación Fixed Points, de orientación cristiana, propuso a la cadena Fox emitir un anuncio durante la final del campeonato nacional de fútbol americano, la mítica Super Bowl, que se disputará el próximo domingo 6 de febrero. Es el minuto de oro de la televisión en Estados Unidos, y se trataba, según Larry Taunton, directivo de la fundación, «de un spot que no anuncia un producto, ni pide dinero, ni es una plataforma política, ni siquiera menciona al patrocinador del anuncio: un mensaje directo y simple, el de la Esperanza, concebida en torno al texto de Juan 3, 16».

Taunton afirma que habló entonces del asunto con el director comercial de Fox Sports, diciéndole que si aprobaban un anuncio de treinta segundos en torno a un versículo que, de hecho, forma ya parte de la cultura del fútbol americano, ellos reunirían los 3,1 millones de dólares que cuesta ese tiempo en antena.

Y han conseguido el dinero.

Pero la Fox les ha remitido una carta informándoles, tras ver el anuncio, de que su política empresarial les impide aceptar «spots de organizaciones religiosas que pretendan favorecer creencias concretas o doctrinas religiosas».

Por su parte, Fixed Points ha lamentado la decisión alegando que en ese mismo prime time se han emitido anuncios «como tráilers de películas violentas o publicidad de cervez sexualmente explícita: pero mensajes religiosos, particularmente los cristianos, parecen demasiado polémicos».

Así que se contentarán con emitirlo en la desconexión local para Alabama, tierra de origen de la entidad. En el llamado «cinturón de la Biblia» del sur aún no se considera ofensivo un pasaje de los Evangelios.