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“Todavía no ha sido suficientemente completado el trabajo teológico para desvincular la opción por los pobres de su dependencia de una teología de la liberación ideológica”.

El arzobispo Joao Braz Aviz, prefecto de la Congregación para los Religiosos, ha afirmado que los valores de la Teología de la Liberación siguen siendo válidos, pero cree que no ha sido completado el trabajo para desvincular la opción por los pobres de las influencias ideológicas.

“La opción preferencial por los pobres es una opción evangélica de la que dependerá, sobre todo, nuestra salvación. Su construcción por parte de la teología de la liberación supuso una mirada sincera y responsable de la Iglesia hacia el vasto fenómeno de la exclusión social”, dijo el prelado brasileño en declaraciones que publica el diario vaticano “L´Osservatore Romano”.

Joao Braz Aviz, de 64 años, añadió al vespertino de la Santa Sede que Juan Pablo II afirmó en aquellos años que la teología de la liberación “no es sólo útil, sino también necesaria”.

El prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y la Sociedad de Vida Apostólica recordó que las dos instrucciones vaticanas, en la década de 1980, “corrigieron temas ligados al uso del método marxista para interpretar la realidad”.

“Pienso que todavía no ha sido suficientemente completado el trabajo teológico para desvincular la opción por los pobres de su dependencia de una teología de la liberación ideológica, como ha advertido últimamente Benedicto XVI”, agregó el arzobispo.

La Teología de la Liberación surgió en Latinoamérica y el Vaticano vio el peligro de que los intentos de los teólogos de profundizar en la liberación de los pobres se vieran inspirados por ideas marxistas ajenas al mensaje cristiano.

Tras una primera instrucción vaticana del cardenal Joseph Ratzinger (noviembre de 1984), que denunciaba el peligro de “desviaciones doctrinales”, se publicó una segunda en la que la Santa Sede reiteró la validez de la “opción preferencial por los pobres” y la de una “teología de la liberación” libre de elementos ideológicos ajenos al mensaje cristiano.

Ratzinger siempre se opuso a la misma y, ya como papa Benedicto XVI, cuando viajó en 2007 a Brasil dijo que el cambio de la situación política en América Latina propició también el cambio sustancial de esa doctrina.