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El Papa Benedicto XVI pidió ayer a los religiosos y consagrados que «nuestro testimonio cristiano sea luminoso, claro, y coherente y que nuestro esfuerzo educativo sea cada vez más atento y generoso». Lo hizo en el discurso que dirigió a unos cinco mil religiosos que asistieron en la basílica de San Pedro del Vaticano a la XV Jornada de la Vida Consagrada, en la festividad de la Presentación del Señor.

El Obispo de Roma manifestó a los presentes, encabezados por el arzobispo brasileño Joao Braz Aviz, recién nombrado prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, que hoy, más que nunca, hacen falta religiosos “claros y coherentes”.

“Vivimos hoy, sobre todo en las sociedades desarrolladas, una progresiva marginación de la religión de la esfera pública, un relativismo que afecta a los valores fundamentales. Ello exige que nuestro testimonio cristiano sea luminoso, claro, y coherente y que nuestro esfuerzo educativo sea cada vez más atento y generoso”, afirmó el papa.

El Obispo de Roma señaló que la acción apostólica de los religiosos y religiosas consagrados debe ser “un compromiso de vida, que accede con perseverante pasión a la sabiduría como verdad y como belleza, esplendor de la vida”. Benedicto XVI les exhortó a orientar la inteligencia y el corazón de los hombres y mujeres de nuestro tiempo “hacia la vida buena del Evangelio”.