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Reconocer la santidad de una persona es un proceso largo y delicado. Un camino que se complica todavía más cuando se trata de mostrar la santidad de una pareja. Como Jacques y Raissa Maritain, dos intelectuales franceses que se convirtieron del judaísmo al catolicismo tras estudiar a Santo Tomás de Aquino. La Iglesia católica está estudiando sus vidas para proponerlos como ejemplo de matrimonio santo.


Jacques y Raïssa Maritain, Mendigos del Cielo
de Jean-Luc Barré

Esta biografía de los Maritains, publicada en 1995, recibió en 1996 el Premio a la Biografía de la Academia Francesa y el Gran Premio Católico de Literatura. La presente crítica corresponde a la versión en inglés traducida por Bernard E. Doering.

Juntos en la Fe por John T. Noonan Jr. 

Jacques Maritain fue la encarnación de la vida intelectual católica – un espíritu pleno de ideas, profundamente sensitivo por las demás personas, lleno de la caridad de los Evangelios. Su viaje por este mundo hacia su morada en el más allá, fue posible, como él siempre pensó, gracias a su compañera y esposa Raïssa Oumançoff. Juntos, como estudiantes, se encontraban en el abismo del absurdo: el pensamiento ateista que afirmaba que la inteligencia humana nunca podría alcanzar la verdad. Juntos, se hicieron la promesa de suicidarse si no encontraban la luz al respecto. Juntos, descubrieron la posibilidad de la filosofía a través Henry Bergson. Juntos, a través de Leon Bloy, descubrieron la alegría de la fe. Juntos, por más de cincuenta años, vivieron una vida de oración.

Nada más apropiado, entonces, que la biografía de Jean-Luc Barré los uniera como su objetivo. El libro ha sido traducido al inglés por Bernard Doering, una autoridad en los Maritains.

Lo más sorprendente para un viejo admirador de Jacques es la oscuridad de su juventud y su relación con su familia. Jules Fabres, su abuelo, fue en un momento el abogado de Félicité de Lamennais. Llegó a ser ministro de Relaciones Exteriores del impopular gobierno que suprimió la Comuna e hizo la paz con Alemania después de la caída de Napoleón III. La mujer que tomó como esposa no pudo casarse porque el divorcio no existía en la Francia de Napoleón. De esa unión nació una hija, fuerte y amarga, Geneviève, que se casó con el secretario legal de su padre, Paul Maritain. Poco después del nacimiento de Jacques, en 1880, la pareja se separó, y Geneviève tomó ventaja de la nueva legislación francesa para divorciarse de su promiscuo esposo. Jacques se unió así al rango de los escritores franceses – Aragón, Cocteau, Malreaux, Mauriac, Montherlant, Sartre –que crecieron sin un padre. La conversión de Maritain a la edad de 23 años aceleró la separación de su madre.

Raïssa no fue tan desligada de su familia. Sus abuelos paternos y maternos eran judíos devotamente religiosos que vivían en Rostov-on-the-Don, Rusia, donde ella nació en 1883. En 1893, sus padres emigraron a Francia, donde su mundo de piedad judía fue reemplazado por uno de convenciones seculares. En la última enfermedad de su padre, ella lo condujo al bautismo y a la comunión al costo de tensiones con su madre. Vera, su hermana, ingresó con ella a la Iglesia. Como los primeros cristianos, Raïssa no consideró el repudio de su gente al aceptar la salvación por medio del Mesías.
El mundo que Jacques y Raïssa crearon juntos era un mundo de ideas y amigos, entre los cuales el primero era Dios. Sus amigos humanos eran destacados – Charles Péguy, Ernest Psichiary, Georges Rouault. Más tarde, fue Charles Journet, el amigo más afín entre los teólogos, y profundos admiradores, entre ellos Charles de Gaulle, Czeslaw Milosz (Premio Nobel de Literatura, 1980) y Giovanni-Battista Montini, más adelante, Pablo VI. Montini permitió a Maritain escapar ileso de ‘la grande attaque’, lanzado en su contra por los más reaccionarios de la curia romana en los años 50s.
Barré relata esta tan francesa historia de ideas y amigos y de enemigos ideológicos con profundidad y simpatía. Para la mayoría de los católicos norteamericanos, Jacques Maritain es el hombre que, junto a Courtney Murray, S.J., transformó la Iglesia Católica de Syllabus de Errores en campeona de la libertad para todos. Su libro fundamental sigue siendo ‘La Persona y el Bien Común’.
Para aquellos que han conocido a Raïssa principalmente a través de Jacques y a Jacques a través de sus libros, este recuento sustancial de sus vidas los introducirá a un hombre y una mujer apasionados de sus causas, entregados a la oración en toda circunstancia e intrépidos en la integridad de su humanismo.
La falla de los departamentos de filosofía de las universidades seculares de los Estados Unidos en considerar el trabajo de Maritain durante su vida, es un escándalo intelectual que ilumina la estrechez mental de personas dedicadas profesionalmente a la filosofía. Barré destaca cómo incluso en Princeton, donde Maritain llegó a ser profesor, no fue aceptado como miembro del departamento. El presidente de la universidad, Harold Dodds, tuvo que salirse del presupuesto regular para pagarle su salario. El departamento no reconoció que hubiera alternativas fuera de las propias.
Termino con un recuerdo personal: asistí a un seminario que Maritain dictó en Princeton. El tema era ‘el mal’, paralelo al trabajo fundamental de Santo Tomás, ‘De Malo’. Me impactó profundamente su cortesía hacia sus alumnos y su gentileza hacia quienes le hacían preguntas, incluido yo, un visitante. El mal no acepta explicaciones filosóficas. Es, como Maritain enseñaba siguiendo a Santo Tomás, una especie de no-ser. Sin embargo, ¿no es efectivo que el Creador creó el ser que falla al funcionar? A ese punto sólo existe el misterio. Maritain se sintió conforme con no decir más.
* Traducido del inglés por H.I.