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¿Por qué cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) habla de la mujer evita hablar de las mujeres y sus familias?

Este año 2011 se efectuarán varias conferencias internacionales que afectarán de algún modo para bien o para mal a la mujer, las más próximas son: a principios de febrero la Comisión para el Desarrollo Social y, a fines del mismo mes, la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer o Commission on the Status of Women (CSW).

En años pasados acudieron a éstas aproximadamente 2 mil mujeres, entre ellas un gran número de feministas radicales que pretendían disminuir la importancia de la familia, especialmente en lo que se refiere al papel de la mujer como madre, ya que ellas perciben ese rol como un estereotipo negativo.

En la agenda de la ONU durante 2010 hubo gran cantidad de temas relacionados con la mujer, la niñez y juventud.

Uno de los más relevantes fue la creación por la Asamblea General de una superagencia de la mujer liderada por Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile, que cosechó el elogio de varias agrupaciones militantes abortistas.

Esa entidad, conocida como ONU-Mujeres, tiene como objetivo la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, y fue aprobada por la Asamblea General el 2 de julio de 2010.

En ella se fusionaron cuatro organismos de la ONU sobre asuntos de la mujer: DAW (Divission for the Advancement of Women), UNIFEM (United Nations Development Fund for Women), INSTRAW (International Research and Training Institute for the Advancement of Women) y OSAGI (Office of the Special Adviser on Gender Issues).

ONU-Mujeres es financiada con el presupuesto de estas cuatro agencias que se fusionan, alrededor de 200 millones de dólares, a lo que contribuyen 192 Estados Miembros.

La fundación de esta entidad se debió a la Campaña Mundial de la Reforma de la Arquitectura para la Igualdad de Género (GEAR, por sus siglas en inglés), y ha anunciado que está haciendo lobby para aumentar el financiamiento a mil millones de dólares en pocos años.

El propósito común de estas entidades ha sido el mismo: la promoción de la ideología de género para que los Estados Miembros la adopten en sus leyes y políticas públicas. La retórica «igualdad de género y empoderamiento de la mujer» incluye abusos a los derechos humanos de las mujeres más pobres del mundo en programas de anticoncepción masiva, esterilización y abortos.

En lo que se refiere a niñez y juventud, recientemente un experto especial de Naciones Unidas presentó ante la Asamblea General un reporte promoviendo un derecho fabricado, denominado «derecho a la educación comprensiva de la sexualidad». Éste busca apoyar un programa para minimizar la abstinencia mientras que promueve la sexualización prematura de los niños.

El reporte «The Special Rapporteur on the Right to Education» («El Relator Especial sobre el Derecho a la Educación») subraya cómo los niños tienen un derecho a la educación sexual «sin la interferencia de los padres, de la religión o de otras ideas anticuadas patriarcales que fueron hechas para oprimir la sexualidad, el placer y el gozo de la sexualidad».

Continúa el reporte, «debe ser una de las metas de la educación comprensiva de la sexualidad, quitando sentimientos de culpa sobre el erotismo…. Restringir la educación al tema de las enfermedades de trasmisión sexual otorga una visión limitada de la sexualidad… reducir la educación sexual a estos aspectos puede crear una asociación errónea entre sexualidad y enfermedad, que es tan dañina como asociarla con pecado…» (cf. párr. 15).

Afortunadamente, muchos Estados Miembros criticaron este reporte incluyendo la Santa Sede, quienes denunciaron que «no existe un derecho internacional a la educación comprensiva de la sexualidad».

Esto no es todo, meses atrás la UNESCO (United Nations Educational and Cultural Organization) con la ayuda de UNICEF (United Nations Children’s Emergency Fund), UNFPA (United Nations Population Fund), WHO (World Health Organization), habían publicado ya la «Guía Internacional sobre Educación de la Sexualidad, ésta sostiene que los niños tienen derecho a recibir información sobre el placer sexual, la masturbación y la homosexualidad, entre otras cuestiones.

La guía tiene la intención de conducir programas de educación sexual en las escuelas a nivel mundial, bajo la apariencia de que este tipo de educación es necesaria para la prevención del embarazo no deseado, de la actividad sexual coercitiva o abusiva y de enfermedades de trasmisión sexual.

Esta guía enseña que niños de 5 a 8 años deben entender que la «masturbación no es dañina» y que los homosexuales «pueden criar niños y darles el amor que merecen»; que a los niños de 9 a 12 años ha de enseñárseles «pasos para el uso apropiado de condones» y la «definición y función del orgasmo».

Que niños de 12 a 15 años deben saber que «tanto hombres como mujeres pueden dar y recibir placer sexual con una pareja del mismo sexo o del sexo opuesto», y para la edad de 15 años los adolescentes deben reconocer su «derecho de acceso al aborto seguro».

Para contrarrestar lo anterior, en Estados Unidos se publicó un estudio el año pasado en Archives of Pediatric and Adolescent Medicine (Archivos de Medicina Pediátrica y Adolescente) en donde claramente muestra que sólo los programas de abstinencia pueden hacer una gran diferencia en retardar las relaciones sexuales en la adolescencia y que eran más efectivos que los programas de la llamada «educación comprensiva de la sexualidad».

En lo que se refiere al ECOSOC (United Nations Economic and Social Council), en julio de 2010 se votó 23 a 13 con 13 abstenciones para aprobar un largo proceso que garantizó el «estatus consultivo» a la Comisión de Derechos Humanos Gay y Lesbiana (IGLHRC por sus siglas en inglés), su victoria se debió a la presión ejercida por Estados Unidos principalmente.

Ante esto he de mencionar que gran cantidad de gente de muchos países se opone a estas políticas contra la familia, aunque los representantes de sus países ante Naciones Unidas muchas veces las apoyen. Me permito en este espacio mencionar el comentario de la Santa Sede refiriéndose a la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

«Un hombre y una mujer unidos en matrimonio junto a sus hijos forman una familia que constituye la unidad grupal natural y fundamental de la sociedad» (Art. 16,3). Esta institución es previa a cualquier reconocimiento por la autoridad pública, quien tiene la obligación de darle su lugar.

En la familia al niño le es posible aprender valores morales, comenzar a creer en Dios y hacer un buen uso de la libertad. La vida en familia es una iniciación a la vida en sociedad (Pontifical Council for the Family. The Truth and Meaning of Human Sexuality).

En mayo de 2010, organizaciones sociales de América Latina y México pidieron a la ONU respetar la soberanía y autodeterminación de los Estados Miembros, principalmente en el tema de las leyes que defienden la vida y los derechos humanos desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

Se refirieron a los países de Nicaragua, Argentina y El Salvador, que al igual que 17 Estados de la República Mexicana han elevado a rango constitucional el derecho a la vida desde la concepción, decisión que debería respetar la ONU. Quienes coincidieron fueron el Instituto de Formación, Investigación y Estudios de la Mujer y la Familia de Chile, el Population Research Institute, el Instituto de Bienestar Familiar de Panamá y la Red Pro-Yucatán de México.

En el Informe de México en ONU al Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (3-12 febrero, 2010), el doctor Rodolfo Tuirán, Secretario General del Consejo Nacional de Población y Desarrollo, en representación del Gobierno de México, destacó el «Programa Nacional contra la Violencia Intrafamiliar» y también el cuidado a la salud reproductiva y el consentimiento informado.

Declaró: «es indispensable continuar redoblando esfuerzos para abolir la demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos efectivos y seguros, incluida la llamada anticoncepción de emergencia» (de efectos comprobadamente abortivos).

Y más adelante mencionó la necesidad de «redoblar esfuerzos para garantizar el acceso de las mujeres a servicios integrales de atención a la salud, salud sexual y salud reproductiva… en todas las etapas de su ciclo de vida».

Como es bien sabido, el feminismo radical ha impulsado en diversas conferencias los «derechos sexuales y reproductivos», el «acceso a servicios de salud reproductiva» y el aborto, respaldadas por la Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF), IPAS y el Centro para los Derechos Reproductivos.

Con el propósito de hacer un frente común ante estos ataques masivos a la familia, varios miembros de países, principalmente de El Caribe, África y Medio Oriente ya se encuentran preparando estrategias pro-familia que incluyen investigaciones en temas tales como:

* El papel de la familia en la erradicación de la pobreza.
* Mitos y hechos que rodean la ley internacional de derechos humanos y de asuntos familiares.
* El desastroso efecto de las políticas de población mal llevadas.
* Educación de la sexualidad, tendencias que dañan a los niños y las familias.
* Comprensión de la «atracción al mismo sexo».
* Imperialismo cultural de Occidente sobre familias africanas.
* Lenguaje de consenso para impacto en temas de familia.

Lo que suceda en Naciones Unidas de alguna manera encontrará su paso por los países, incluyendo el nuestro, en las comunidades y en último término en nuestros hogares. Las políticas que emerjan de las conferencias mencionadas en el mes de febrero importan, ya que proveen un precedente de legislación para la mayoría de los países del mundo.