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El presidente del Population Research Institute, Steve Mosher, aseguró que el nacimiento del bebé con el que la población mundial sumará siete mil millones de habitantes, debe ser un motivo de celebración mundial y no ser visto como signo de una “catástrofe inminente”.
En una declaración difundida el 22 de febrero, Mosher explicó que este nacimiento, previsto para fines de año, es un hito en la historia de la humanidad aunque “los profetas del pesimismo y de las bombas poblacionales prefieran que el bebé siete mil millones no nazca”.
Para el experto debe ser un motivo de celebración porque nacerá “en un mundo más próspero que el que nuestros antepasados podrían haber imaginado”.
Mosher explica que en el siglo 19, cuatro de cada diez niños morían antes de cumplir cinco años. Hoy la mortalidad infantil es menor al 7 por ciento. “Hace doscientos años, la esperanza de la vida humana era menos de 30 años. Hoy en día está más cerca de los 70 años. (…) Esto es causa de celebración, no de desesperación”, indicó.
Asimismo, recordó que “la población se ha duplicado desde 1960, pero la comida y la producción mundiales de recursos nunca ha sido mayor. Las economías siguen creciendo, la productividad crece y la contaminación está disminuyendo. La esperanza de vida se alarga, la pobreza se ha reducido, y la libertad política está creciendo”.
Para Mosher es “la despoblación, no la sobrepoblación, la mayor amenaza que enfrenta el mundo hoy en día”. Más de ochenta países que representan más de la mitad de la población mundial tiene una tasa de fertilidad por debajo del reemplazo generacional definido en 2,1 hijos por mujer.
“Las poblaciones hoy en día de los países desarrollados son estáticas o en declive. La ONU predice que, en 2050, la población de Rusia se habrá reducido en 25 millones de personas, la de Japón en 21 millones, la de Italia en 16 millones, y la de Alemania y España en 9 millones cada una. Europa y Japón perderán la mitad de su población en el año 2100”, agregó.
Advirtió que “haciendo caso omiso de estos hechos, (los que promueven) el control de la población siguen difundiendo su mito de la superpoblación”.
Mosher pide celebrar el nacimiento del bebé siete mil millones. “Él o ella es un signo de nuestro futuro, nuestra esperanza y nuestra prosperidad. El bebé siete mil millones, niño o niña, de color rojo o amarillo, negro o blanco, no es un peso, sino un activo. No es una maldición, sino una bendición, concluyó.