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Padres ‘invisibles’: su falta de control o su prolongada ausencia por falta de tiempo, dos de las causas de una adicción de los menores a las pantallas que va en aumento. 

De Víctor Ruiz 

“La exposición prolongada de los niños a las pantallas puede tener efectos perjudiciales parecidos a los causados por el consumo excesivo de alcohol”, asegura Paulino Castells, profesor de Psicología en la Universitat Abat Oliba CEU y especialista en psiquiatría, pediatría y neurología, sobre una realidad que la mayoría de padres no se atreven a afrontar.
Se trata de lo que Castells ha acuñado como ‘botellón electrónico’, una adicción de los menores a las pantallas y a Internet que va en aumento y que unos padres cada vez más ‘invisibles’ parecen ignorar debido principalmente a su falta de control o su prolongada ausencia del ámbito familiar del niño.
De hecho, en los últimos años, las consecuencias negativas producidas por el uso abusivo de la televisión, videojuegos o Internet ha llevado a muchos autores a determinar la existencia de un desorden de adicción similar a los problemas que aparecen con otras conductas adictivas, como puedan ser también el juego o el trabajo, según se resalta en una información publicada en la revista Info Xarxa, de distribución gratuita en las farmacias.
En su número 29, de marzo-abril de 2011, la publicación recuerda que el tema fue abordado en el coloquio ‘Trastornos psicosociales de nuestros escolares’, celebrado recientemente y organizado por la Real Academia de Medicina de Cataluña; un debate dirigido por Castells.
“Sin molestar”
En el coloquio se insistió en que la vigilancia por parte de los padres con respecto al uso y tiempo que sus hijos pasan delante de las pantallas es prácticamente inexistente.
Esto es debido principalmente a la comodidad que suponen las horas de distracción que pasan los menores ante la pantalla “sin molestar”, así como a la creencia errónea de que los peligros para los niños sólo vienen desde fuera de casa.
Otra cuestión que influye es la escasa preparación que muchos de los padres tienen en relación “al mundo de las nuevas tecnologías”, que supone al mismo tiempo un obstáculo a la interrelación con los hijos en este apartado.
Al mismo tiempo, con la creciente incorporación de la mujer al mundo laboral, la falta de tiempo para dedicar a los más pequeños ha ido en aumento y ha generado un problema añadido, que tiene que ver con amplias franjas horarias en que el niño se autotutela a través de las herramientas que le ofrecen las nuevas tecnologías.
Problema creciente
De la misma opinión que Castells es Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología de la Universidad del País Vasco, quien advierte de que “las adicciones no se limitan exclusivamente a las conductas ocasionadas por sustancias químicas como los estimulantes, nicotina o alcohol”.
El experto asegura que “hay hábitos de conducta aparentemente inocuos que pueden convertirse en adictivos y afectar de una manera significativa la vida de la persona”. Se trata, además, de un problema creciente en la última década, añade.
En ese sentido, aunque en líneas generales los estudios de estos comportamientos son escasos, hay que resaltar, por ejemplo, que este año ha abierto sus puertas en Seattle (Washington) un centro de desintoxicación de estas nuevas adicciones relacionadas con la tecnología, el centro ReSTART, y es una iniciativa que está empezando a proliferar.