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Se conservaron unos 2.000 años en una cueva de Jordania y podrían ser los textos cristianos más antiguos con que contamos. 

De BBC 

Se trata de un grupo de setenta o más “libros”, cada uno de entre cinco a quince hojillas de plomo, encuadernados con anillos del mismo material, descubiertos al parecer en un remoto y árido valle del norte de Jordania, entre 2005 y 2007.

Una inundación inesperada dejó al descubierto dos nichos dentro de una cueva, uno de ellos marcado con una menorah, el candelabro religiosos judío.
Un beduino jordano abrió los nichos y lo que encontró podría constituir la más rara reliquia de los primeros cristianos.
Al menos eso es lo que defiende con firmeza el gobierno de Jordania, según el cual las reliquias fueron contrabandeadas a Israel por otro beduino.
El beduino israelí en cuyo poder se encuentran los libros en la actualidad niega haberlos sacado clandestinamente de Jordania y sostiene que han estado en poder de su familia por un siglo.
Pero Ammán hará “todos los esfuerzos a todos los niveles” para repatriar las reliquias.

El descubrimiento “más importante”

El director del Departamento de Antigüedades de Jordania, Ziad al-Saad, sostiene que la autoría de los libros puede deberse a seguidores de Jesús en las décadas inmediatas a su crucifixión.
Los textos “podrían coincidir o, tal vez, ser más importantes que los Rollos del Mar Muerto”, añade.
“La información inicial con que contamos es muy alentadora y parece que estamos ante un descubrimiento muy importante y significativo, tal vez el descubrimiento más importante en la historia de la arqueología”.
Pero, ¿cuál es la evidencia ante reclamos de tal magnitud?
Los libros, o “códices” están hechos de láminas de plomo en su mayoría del tamaño de una tarjeta de crédito, con textos en hebreo antiguo.
Si son de origen cristiano primitivo, y no judío, su importancia es enorme.
Una de las pocas personas que ha visto la colección es David Elkington, un estudioso de arqueología religiosa antigua, quien encabeza un equipo británico dedicado a conseguir que los libros sean llevados a un museo de Jordania.
Elkington asevera que podría ser “el mayor descubrimiento de la historia cristiana”, y agrega: “Es impresionante pensar que hemos tenido en las manos estos objetos que podrían haber estado en las manos de los primeros santos de la iglesia”.
Él cree que la evidencia más elocuente de un origen cristiano primitivo se encuentra en las imágenes de la decoración de las cubiertas de los libros y de algunas de sus páginas.
Según el experto, en las reliquias se observan signos que estarían aludiendo a “la venida del Mesías”.
“En la parte superior de una de las cubiertas tenemos la menorah con sus siete brazos que a los judíos le fue prohibida representar ya que residía en el lugar más sagrado de la presencia de Dios en el Templo”, explica.
“Así que observamos (en la ilustración) la venida del Mesías aproximándose al Santo de los Santos para obtener la legitimidad de Dios”.

Jerusalén

Philip Davies, Profesor Emérito de Estudios del Antiguo Testamento, de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, dice que la evidencia más poderosa del origen cristiano se encuentra en las placas de yeso que representan un mapa de la ciudad santa de Jerusalén.
“Tan pronto como lo vi, quedé estupefacto. Pensé que era obviamente una imagen cristiana”, manifiesta.
“Hay una cruz en el primer plano, y detrás de ella está lo que tendría que ser la tumba (de Jesús), un pequeño edificio con una abertura, y detrás, las murallas de la ciudad. Hay murallas representadas en otras páginas de estos libros y casi con toda seguridad también representan las de Jerusalén”.
La cruz, con la forma de una T mayúscula, como las más utilizadas por los romanos para las crucifixiones, es la característica más reveladora.
Lo que se representa “es una crucifixión cristiana que tiene lugar fuera de las murallas de la ciudad”, dice Davies.
Margaret Barker, especialista en historia del Nuevo Testamento, señala que el sitio donde supuestamente aparecieron los libros es una prueba cristiana, más que puramente judía, del origen.
“Sabemos que en dos ocasiones grupos de refugiados de los disturbios en Jerusalén huyeron hacia el este, cruzaron el Jordán cerca de Jericó y luego huyeron hacia el este hasta muy cerca de donde estos libros se dice que fueron encontrados”, señala.
Otro elemento que apunta a un “un origen cristiano, es que no se trata de rollos, sino de los libros. Los cristianos estaban asociados en particular con la escritura en forma de libro, los que sellaban como parte de una tradición secreta de los primeros cristianos”.
El libro del Apocalipsis se refiere a tales textos sellados.
Otro posible vínculo con la Biblia se encuentra en uno de los pocos fragmentos del texto de la colección que ha sido traducido.
El texto aparece con la imagen de la menorah y dice: “Yo caminaré con los justos”, una frase que también aparece en el libro del Apocalipsis.
Aunque podría ser simplemente un sentimiento común en el judaísmo, aquí se podría referirse a la resurrección.
No obstante, no es en absoluto seguro de que todos los libros de la colección sean de la misma época.
Pero las pruebas en el plomo corroído sugieren que los libros no se hicieron recientemente.
La arqueología de los primeros cristianos es particularmente escasa.
Poco se sabe de la nueva fe después de la crucifixión de Jesús hasta las cartas de Pablo décadas más tarde, y que ilustran la difusión del cristianismo fuera del mundo judío.
Y nunca ha habido un descubrimiento del movimiento cristiano primitivo a esta escala, en la tierra de su origen y en fase tan temprana de su historia.