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Ha captado millones de instantáneas de Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y ahora de Benedicto XVI. Pero no lo duda cuando le preguntan cuál es su foto preferida.
Éste es uno de los hombres que pasó más tiempo con Juan Pablo II. Se llama Arturo Mari y era su fotógrafo personal. Ha captado millones de instantáneas de Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y ahora de Benedicto XVI. Pero no lo duda cuando le preguntan cuál es su foto preferida.

“Llegaba todas las mañanas a las 6,20 de la mañana a su apartamento y trabajaba durante todo el día, hasta las 8, las 9, las 10 ó las 11 de la noche”, dice Mari.

Ese era el ritmo de trabajo del Papa y de sus colaboradores más cercanos. Una intensidad que se mantuvo hasta el último momento.

Arturo Mari pudo comprobar de primera mano cómo Juan Pablo II cambió el mundo ya que le acompañó en todos los encuentros, audiencias y viajes que hizo en sus 26 años de pontificado.
“Recordaremos a Juan Pablo II como el hombre que cambió el mundo. Es algo que se puede ver desde el primer viaje hasta el último. Todas las personas que le escucharon vieron que su doctrina y su palabra llevaron frutos a todos los países del mundo, del Norte al Sur, del Este y al Oeste”, comenta.

Su favorita

Arturo Mari ha trabajado más de 53 años como fotógrafo de los Papas. Ha captado millones de instantáneas de Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y ahora de Benedicto XVI. Pero Arturo Mari, el fotógrafo de los papas, tiene claro cuál es su foto preferida.

Durante la última Semana Santa de Juan Pablo II, en el Vía Crucis. El Papa, por motivos de salud, no pudo estar presente en el Coliseo pero siguió la ceremonia desde su capilla privada. Arturo Mari pudo fotografiar un instante histórico. Tuvo lugar durante la estación número 14 del Vía Crucis, que recuerda la sepultura de Jesús.

El Santo Padre le pidió a don Stanislao Dziwisz que le diera la cruz. En un momento determinado, durante una fracción de segundo, él cogió el crucifijo, apoyó la frente, la cabeza en él, lo besó. Se lo puso junto al corazón. Esto no lo vio nadie porque fue durante sólo un segundo”.

Una foto que ha dado la vuelta al mundo y que muestra de manera gráfica cómo vivió el dolor Juan Pablo II. Una imagen que capta la personalidad de un Papa, vista por una de las personas que mejor le conocio.