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El Obispo de Sendai (Japón), Mons. Tetsuo Hiraga, se refirió al grupo de 10 cristianos que hacen parte del equipo de 180 operarios que trabajan incansablemente en la central nuclear de Fukushima, como “modernos samurais“, dispuestos a entregar su propia vida para impedir un posible desastre nuclear.
En declaraciones a la prensa el pasado 2 de abril, el Obispo señaló que “hay diez cristianos también en el grupo de hombres valientes que, dentro de la central de Fukushima, desarrollan una tarea delicada y peligrosa con la plena conciencia de donar la propia vida por el bien común”.
El Prelado señaló que estos “modernos samurais” anteponen “el bien del prójimo a su propia vida y son ciertamente conscientes de los graves riesgos que corren permaneciendo al interior de la central”.
“Entre ellos están los cristianos, cinco son miembros de la comunidad bautista. Además es cristiano el hombre que está al mando del equipo“.
Una de las últimas medidas dispuestas por la compañía Tokyo Electric Power (Tepco), operadora de la central nuclear de Fukushima, ha sido iniciar el proceso de verter al mar 11 500 toneladas de agua radiactiva acumuladas en los reactores 5 y 6.
El portavoz del gobierno japonés, Yukio Edano, señaló sobre esta medida que “no tenemos más opción que verter esa agua contaminada en el océano como medida de seguridad”. Sin embargo, Tepco informó que el agua sería débilmente radiactiva.
Como se recuerda, la central nuclear de Fukushima también se vio afectada por el tsunami y el terremoto del pasado 11 de marzo que hasta ahora ha dejado el saldo de más de 12 000 muertos y unos 15 400 desaparecidos.