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Warner (Jueves, 07-04-2011, Gaudium Press) Su gusto por las cosas bellas venía unido a su formación profesional. Para George Harne -Ph. D. en musicología de la Universidad de Princeton, hasta hace poco Decano académico del Santa María Magdalena College, en Warner, New Hampshire, EE. UU y ahora presidente de ese claustro- su conversión al cristianismo está enteramente impulsada por la atracción de la belleza.
“Si creemos en la unidad fundamental de la Verdad, el Bien y la Belleza, entonces debemos reconocer cómo la Belleza puede llevarnos más profundamente a la Verdad y la Bondad -afirmó Harne, en declaraciones publicadas por el National Catholic Register en el día hoy. La belleza puede y debe ser una parte integral de la Nueva Evangelización. Hay quienes podrían oponerse a determinadas enseñanzas teológicas y morales de la Iglesia, pero que se pueden acercar mucho más a la verdad a través de la belleza de la liturgia o las otras formas de belleza”.
Las anteriores palabras del presidente del campus americano no parten solo de sus reflexiones, sino también de su vivencia personal, y la de su esposa.
“La Belleza también jugó un papel en nuestra conversión. Mi esposa y yo entramos a la plena comunión con la Iglesia hace poco más de cinco años, y uno de los puntos de inflexión llegó cuando asistimos a una tradicional procesión del Corpus Christi. Fue allí donde empecé a creer en la presencia real [del Santísimo Sacramento en la hostia]. La belleza de la procesión -musical y visual- superó mis reservas intelectuales. A partir de ahí, mi comprensión de la Iglesia y el sacramento del Orden comenzó a cambiar. La belleza puede hacer más fácil para una persona a aceptar las solicitudes de la Iglesia y sus enseñanzas morales. Esta es una forma en que la belleza puede ser una parte esencial de la re-evangelización de Occidente”, expresa Harne.
Entretanto, para el nuevo presidente, no es solo aquella belleza directamente ligada con la liturgia, sino todo tipo de belleza la que lleva a la Bondad, y a la Verdad, y con ello a la verdadera humanidad.
“Los efectos de la belleza también puede ser más simples pero igualmente importantes. Yo estudié clarinete, mi esposa es cantante, y nuestros hijos estudiaron música también. Hemos visto cómo la belleza musical dentro de nuestra familia nos puede hacer más plenamente humanos y abrir nuevas perspectivas que antes no estaban disponibles.”
Este encuentro con la belleza, Harne quiere compartirlo con toda la comunidad universitaria, comenzando por la liturgia allí celebrada, para que rinda frutos allende las fronteras del claustro.
“Nuestro objetivo es celebrar la liturgia de la manera más hermosa y reverente posible. Nuestra esperanza es que nuestros estudiantes llevarán sus experiencias litúrgicas en el College a sus parroquias y ayuden allí a renovar la liturgia. Cuando enseña a nuestros estudiantes canto y polifonía, nuestro director de coro le gusta decir que ellas no sólo capacitan a los miembros del coro, sino a futuros directores de coro”.
Este “descubrimiento” de la vía de la belleza se debe acompañar con una sólida formación intelectual. Por lo menos esta es la intención manifiesta del presidente Harne para el Santa María Magdalena College, quien dijo expresamente que su gestión sería incansable en esfuerzos para renovar el Colegio y convertirlo en modelo de vida católica colegiada que es fiel al Magisterio y profundamente arraigada en la tradición intelectual católica.
“Comenzamos por asegurar que la fe de nuestros alumnos se verá reforzada en lugar de socavada mientras están en el College. Todos nuestros profesores son católicos y toman el Juramento de Fidelidad a la Iglesia Católica a principios de cada año. Todos nuestros estudiantes cursan cuatro años de catequesis, mientras que profundizan y el fortalecen su fe en una comunidad que se esfuerza por pensar con la mente de la Iglesia y vivir de acuerdo al ritmo del año litúrgico”.
“En nuestro programa académico, nos esforzamos por integrar plenamente las fortalezas de la tradición de los Grandes Libros (…) con la riqueza y la disciplina intelectual de la tradición católica, tanto la tradición monástica y la de las universidades medievales. En la base de nuestra educación están las tradicionales siete artes liberales ordenadas a la más altas consideraciones de la verdad filosófica y teológica”, expresó el Profesor Harnes.