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Responsables del Observatorio del Juego Infantil quieren romper con el monopolio del fútbol en el recreo y ya han conseguido que algunos centros instauren “un día a la semana sin balón”
ForumLibertas.com
La ideología de género, ese nuevo paradigma o construcción social que niega el origen natural y biológico del sexo, se ha colado en los patios de los colegios para imponer su dictadura y privar a los niños de aquello que más les gusta: jugar a pelota.
Para los responsables del recién creado Observatorio del Juego Infantil (OJI), romper con la omnipresencia del fútbol en los patios de los colegios resulta más que recomendable, según afirma la asesora pedagógica Inma Marín.
De momento, el OJI ya ha conseguido que algunos centros escolares estén instaurando “un día a la semana sin balón”, explica Marín.
Así pues, estos defensores del actual feminismo radical, de la multiplicidad de identidades y del género como categoría social pretenden ahora prohibir a los niños jugar a fútbol en sus horas libres en la escuela.
“Hay más tipos de pelotas”
“Cuando se aplica este tipo de iniciativas, el patio se transforma porque los críos juegan a otras cosas y cambian las relaciones entre niños y niñas: se forman más grupos mixtos y los juegos se hacen más diversos”, argumentan desde el Observatorio.
El estudio de la OJI ‘¿A qué juegan los niños en las escuelas españolas?’, presentado recientemente en Madrid, muestra algo más que obvio, que los escolares de Primaria en España destinan en el recreo hasta 4,02 puntos a juegos deportivos, en una escala donde ‘0’ equivale a no dedicar nada de tiempo y ‘5’ todo el tiempo.
Los que se emplean más a fondo son los chicos de diez a doce años, mientras que las chicas de esa misma edad, en la que es cuando más juegos deportivos realizan, puntúan con 2,41.
Después, con más intensidad que los chicos y a medida que llegan a la última etapa de Primaria, dedican bastante tiempo a estar en un rincón del patio charlando, por ejemplo.
Esta condición natural de chicos y chicas a estas edades, que coincide con una mayor madurez de ellas, no parece ser del agrado de los impulsores del estudio.
Hay más tipos de pelotas que las de fútbol, como las que sirven para usar raquetas. Luego están los zancos, los juegos simbólicos –con tierra, con hojas-, las construcciones grandes, los juegos de mesas…”, señala Imma Marín.
Por su parte, Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia, añade que es conveniente probar con otras actividades lúdicas, aparte de las que tienen que ver con el fútbol.
“Con frecuencia, los patios se convierten en espacio de exclusión para las niñas a las que no les interesa el fútbol o los niños que no juegan bien a este deporte”, advierte.
También el director de la investigación, el pedagogo Gonzalo Jover, propone luchar con estereotipos que lastran la visión social del juego y la escuela. “El juego es beneficioso en sí mismo, no resulta contrario al concepto esfuerzo ni significa hacer lo que a uno le dé la gana”.
‘Asexualizar’ los juguetes
No es la primera vez que se cuestiona la idoneidad de que los chicos jueguen con balones y surgen intentos de ‘asexualizar’ los juguetes para que niños y niñas intercambien sus respectivos roles en cuanto a lo que suelen ser sus preferencias instintivas, incluso desde las propias administraciones.
En diciembre de 2007, con el Tripartito en la Generalitat de Cataluña, el Institut Català de la Dona (Instituto catalán de la Mujer) promovió dos campañas para las fiestas de Navidad en las que se fomentaba que se regalaran muñecas a los niños y coches y balones a las niñas.
Una de las campañas estaba organizada por el Ayuntamiento de Sitges, donde el colectivo homosexual está firmemente asentado, y en ella se defendía el “evitar situaciones de discriminación” porque “los juguetes no tienen sexo”, alegaba entonces el consistorio.
Un año antes, era el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) el que hacía el ‘descubrimiento’ de que la publicidad de muñecas no estaba dirigida a los niños, como tampoco lo estaba a las niñas la de juguetes de acción.
Ante ese descubrimiento, el CAA advertía de los supuestos riesgos de frustración para la infancia que este hecho supone. “De la amplia muestra estudiada, ninguno de los anuncios de muñecas se dirige explícitamente a niños”, decía su informe.