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“Nunca le reconoció nadie”, asegura Claudio Paganini.

Juan Pablo II salió a escondidas del Vaticano para esquiar en 115 ocasiones durante sus 27 años de pontificado y visitó diversos puntos de Italia, reveló Claudio Paganini, consejero espiritual del Centro Deportivo Italiano.
En entrevista con Notimex, el sacerdote aseguró que no obstante fuese Papa, los martes escapaba del Vaticano de incógnito e iba a esquiar a diversas localidades de los Apeninos Centrales en Los Abruzzos, en los Dardamelos o en los Alpes.
La pasión por los esquíes del futuro beato fue confirmada por uno de sus colaboradores más estrechos, Joaquín Navarro Valls, histórico portavoz y director de la sala de prensa vaticana.
“Ahora se puede decir: a veces el martes, que continúa siendo el único día de la semana en el cual el Papa no recibe personas y que es usado para escribir y leer documentos, se salía y con un auto se iba por tres o cuatro horas a esquiar”, dijo en entrevista al canal de televisión Rai1.
“En silencio se salía y se atravesaba Roma. Imagine hacia las seis de la tarde cómo es el tráfico romano. Mi inseguridad: seguramente alguno descubre al Papa en este auto. Era un coche anónimo, sin la patente del Vaticano, pero nunca nadie lo reconoció“, sostuvo.
El amor de Juan Pablo II por la nieve y la montaña quedó plasmado en el centro de esquí Campo Felice, en la región italiana de Los Abruzzos, a unos 200 kilómetros al este de Roma, donde actualmente una pista lleva su nombre.
Según Paganini Karol Wojtyla dejó en claro que no se puede eliminar la fe y la cultura del deporte ni quitar la espiritualidad del momento deportivo.
Recordó que desde su juventud fue un caminador, andaba en bicicleta, practicaba el voleibol y el kayac pero le gustaba mucho esquiar.
“Un hombre que sabe vivir como Juan Pablo II la fe, los valores y el deporte hace comprender que el deporte es un ingrediente importante para la formación, el hombre hoy se realiza cuando une la actividad física a la oración, al estudio y a la cultura”, indicó.
“Nos sorprende que un Papa tenga tiempo para hacer esto, pensamos que quien produce y gana dinero es importante, absolutamente no. Wojtyla nos enseñó que tener tiempo para uno mismo, para hacer deporte, es fundamental para la santidad”, consideró.
Para Claudio Paganini actualmente el deporte debe aprender que no sirve de mucho un código ético, que es necesario formar a la persona globalmente porque un hombre bien formado vive el deporte correctamente, pero si carece de valores no puede ser honesto.
Como homenaje al “Papa peregrino” el Centro Deportivo Italiano decidió nombrarlo como “capitán” de la edición 2011 de la Clericus Cup, el “mundialito” de fútbol exclusivo para seminaristas y sacerdotes que organiza esa asociación con el aval del Vaticano.
También en entrevista Kevin Lixey, responsable de la oficina Iglesia y Deporte de la Sede Apostólica, dijo que gracias Juan Pablo II será un beato deportivo.
El mismo fue un gran deportista, un beato puede hacer deporte, él mismo beatificó a Pier Giorgio Frassati que escalaba montañas, que esquiaba, esto es importante para que los jóvenes sepan que también el tiempo libre puede ser un espacio de santidad”, apuntó.