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De: RIES
En 1944 realiza su primer viaje como “sabio” a la región de Bangalore. Desde este momento empieza a vestir una túnica que inicialmente fue gris claro, después blanco y finalmente de color azafrán. Entre 1948 y 1950 construyó el denominado Prasanthi Nilayam (“La Morada de la Paz Suprema”), una especie de centro de adoración. Entre sus discípulos más cercanos se encuentran desde P.V. Narashima Rao y S.B. Chavan hasta P.N. Bhagwati y T.N. Seshan.
El Fideicomiso Central Sathya Sai Baba administra la Academia de Música de Prasanthi Nilayam. El Fideicomiso Médico administra el hospital de Rs 3,000 millones ($ 67 millones USD). La extensión total de la propiedad es de 245 hectáreas. Sai Baba tenía otras residencias en Whitefield, cerca de Bangalore y en Kodaikanal, donde pasaba los meses de marzo a junio.
Hay 2.560 Centros denominados “Sai” en el extranjero. Sai Baba ha salido de la India sólo una vez en el año 1968 cuando viajó a Uganda.

Las creencias

Según los devotos la misión de Sai Baba no incluía la creación de una nueva religión, secta o culto, lo cual ha motivado que personas de diferentes religiones se acerquen a él, aunque al final dejen su propia religión. Según decía, el principal fin es “estimular y motivar al individuo en la búsqueda de la autorrealización. Las personas que tienen su propia fe deben profundizar en ella, sin que se les perturbe”. El carácter universal de su misión estaba representando en el Sarva Dharma o emblema que simbólicamente engloba a todas las religiones.
Sai Baba se hizo famoso por sus curaciones, por la supuesta materialización de una variedad de sustancias que reparte entre su público (incluyendo comidas calientes y líquidos), por su supuesta facultad de bilocación, teleportación, levitación y precognición, y por sus fenómenos luminosos. Fue objeto de limitados estudios por parte de los investigadores psíquicos de Occidente, que no pudieron probar la validez de sus proezas paranormales.
Muy pronto, Sathya Sai Baba atrajo a seguidores asombrados ante sus milagros y cautivados por su personalidad aunque muchos lo criticaron y rechazaron. Erlendur Haraldsson, psicólogo de la Universidad de Islandia e investigador psíquico, comenzó en 1973 una investigación de los fenómenos paranormales relacionados con Sai Baba que se prolongó durante diez años. Para ello debió realizar varios viajes a la India a fin de entrevistar a Sai Baba, a sus seguidores y a sus críticos, siendo acompañado varias veces por Karlis Osis, quien por aquel entonces formaba parte de la American Society for Psychical Research; en una oportunidad por el doctor Michael Thalbourne, de la Universidad de Washington; y en otra ocasión por el doctor Joot Houtkooper, de la Universidad de Amsterdam.
Sai Baba se negó a someterse a experimentos controlados a fin de verificar sus facultades psiquicas haciendo de esta manera imposible la obtención de pruebas irrefutables. Las investigaciones de Haraldsson establecieron que las predicciones precognitivas de Sai Baba no siempre eranprecisas, así como que no todas sus curas eran efectivas.

La organización
Los detalles de cómo funciona la organización de Sai Baba fueron revelados por Harii Sampath, ex-miembro del Cuerpo de Inteligencia y Seguridad del Ashram Prasanthi Nilayam.
En una carta el ex-devoto dice que “Quiero compartir con todos varias observaciones que pude hacer acerca de la operación Sai Baba durante mis años como miembro del cuerpo de inteligencia y seguridad del Ashram. Primero les quiero contar lo que sé por hecho. Sai Baba es un tremendo fraude y tiene mucha gente ayudándole en diferentes niveles. La mayoría de la ayuda más seria y la asistencia más activa procede de un círculo de no más de seis a diez individuos, casi todos indios, que han estado con Sai Baba por décadas. Es este grupo precisamente, el que tiene un control total de los fondos y que responde sólo y directamente a Sai Baba”.
Más adelante revela que hay un segundo nivel de personas, probablemente un número entre doce y veinte, esto incluye a algunos extranjeros y que responden algunas veces directamente a Baba, pero por lo regular tienen que ir a través del círculo más cercano. Estos no controlan los fideicomisos, pero si tienen un acceso limitado a algunos de los fondos según les permitían Sai Baba y su círculo más íntimo.
Según Harii Sampath algunas de las funciones del segundo grupo es apoyar la base del primer grupo manteniendo el mito de Sai Baba “vivo” en el extranjero, promoviendo actividades entre los devotos extranjeros, organizando sutilmente las donaciones de grandes cantidades de dinero y lo más importante de todo, promoviendo el espectáculo de los “milagros”, tanto entre los devotos nacionales como entre los extranjeros.
El círculo más íntimo y más cercano a Sai Baba eran por lo regular miembros del fideicomiso central de Sai Baba y muy raramente cambian. Este fideicomiso también incluye a hombres muy eminentes con altos puestos, pero estas “figuras públicas” nunca reciben la autoridad para manejar los fondos, sino que más bien están para ser un enlace efectivo en las antesalas del poder y añadir un aura de respetabilidad a la Organización Sai.
La recompensa para estos ejecutivos de más bajo nivel por su “lealtad” era una entrevista anual con Sai Baba concertada por los miembros del fideicomiso de segundo nivel. La mayoría de estas personas no sabían la historia de Sai Baba completa, algunos de ellos hasta se creían que Sai Baba era “divino” y poderoso y actuaban con creencias mal guiadas. Otros sabían exactamente lo que estaba sucediendo y estaban solamente cumpliendo con su papel para recibir “promociones” como lo harían en cualquier otro negocio. Estos eran los que preparan todas las conferencias. 
Las denuncias
En un artículo de la revista India Today, publicado el 4 de diciembre de 2000, un grupo de ex devotos contaban la verdad acerca de Sai Baba. La revista señalaba que “para los ex devotos de Sathya Sai, es como si en un instante hubiesen perdido a su dios para siempre. Es una experiencia devastadora que los transporta de una prometida ‘moksha’ (liberación) a un infierno privado. Una desilusión que tiene tres etapas -rechazo, pesar e indignación”.
Las principales denuncias de este grupo están centradas en señalar que el “dios hindú” no era más que un abusador sexual de niños y jóvenes. Uno de ellos es Jeff Young, un norteamericano que hasta hace poco era presidente de la Organización Sai en la región Sur Central de los Estados Unidos.
Young sostiene que su hijo Sam fue sexualmente molestado por el hombre-dios desde 1997 -cuando Sam tenía 16 años- hasta 1999. Esta misma denuncia fue publicada por primera vez en el Daily Telegraph de Londres. Para los Young ésta fue una espantosa experiencia, sobre todo porque ellos llevaban veinte años de reverenciar a Baba.
La revista India Today sostiene que ahora ellos “se estremecen de pensar que se sentían ‘bendecidos’ creyendo que el hombre-dios estaba asistiendo al bienestar espiritual de su hijo y alegan que en todo ese tiempo estuvo sometiendo a Sam a un sistemático abuso sexual. En una sola visita, ellos recuerdan haber recibido siete entrevistas privadas, mientras que Sam fue llamado a entrevistas él solo 21 veces”.
En los últimos meses, una letanía de alegaciones similares a las de los Young han salido a la superficie, en su mayor parte inspiradas por un documento llamado “The Findings”, escrito por el ex-devoto inglés David Bailey, quien se ha convertido en el principal expositor y recolector de las numerosas denuncias de ex-devotos de Baba.
Uno de estos denunciantes es Hari Sampat, un ingeniero de Chicago que sirvió como voluntario de seguridad interna en el ashram de Baba de 1992 a 1995 quien declara “haber oído de estas actividades de pederastia”. “Las investigué y encontré que eran reales. Fue entonces que me di cuenta de que tenía que exponerlo todo”, explica.
Sampat, y otros como él del Reino Unido, de los Estados Unidos, Europa y Australia han identificado víctimas de abuso sexual de Baba y las han animado a que hagan sus relatos en los medios de comunicación de diferentes países. Estas crecientes alegaciones están hoy en día siendo tomadas muy en serio en muchos de los países del occidente ocasionando una proliferación de defecciones en los grupos de Sai Baba.
En Gran Bretaña, después del artículo en el Daily Telegraph, el Ministro de Trabajo, Tony Colman, introdujo el tema en el Parlamento. Un ex-ministro llamado Tom Sackville también se refirió al asunto diciendo que “las autoridades han hecho muy poco hasta ahora y eso es una pena”. Existe ahora un movimiento para exhortar al gobierno británico a que manifieste avisos a las personas que quieran visitar el ashram de Baba.
En Australia también The Sunday Age sacó un artículo sobre el abuso sexual de Baba.
 
En Munich, Alemania, Jens Sethi, un ex devoto que alega que él también fue molestado ha levantado una queja en la oficina del Procurador Público.
En Suecia, el grupo central Sai ha cerrado sus puertas, así como una escuela basada en programas educativos ideados por educadores del ashram de Baba en Puttaparthi. En los Estados Unidos, desilusionados devotos “están bombardeando” a la oficina de la Secretaria de Asuntos Exteriores.
La revista señalaba que frente a estas acusaciones el grupo más allegado alrededor de Baba atacaba los cargos de abuso sexual de dos maneras. Uno, simplemente denunciándolo como un ataque anti-Hindú, especialmente porque la mayoría de los que hacen los cargos son extranjeros. Y dos, predicando que todo lo que Baba hacía era una “enseñanza”. Aun cuando estuviera haciendo algo que pareciera inmoral o malo. Ellos alegaban que lo hacía por un propósito y por lo tanto no podía ser cuestionado.
Hasta ahora, no hay quejas formales que se hayan hecho en la India. ¿Quiere decir esto que la mayoría de los abusos se llevaron a cabo con occidentales? Jed Geyerhahn, un norteamericano que alega haber sido molestado por Baba cuando tenía 16 años, no está de acuerdo con esa teoría “Yo lo que creo es que los jóvenes occidentales lo están diciendo y los indios no. Los jóvenes occidentales no tienen tanto que perder”.
La mayoría de estos desilusionados ex-devotos dicen que están determinados a luchar para que se inicie algún tipo de acción legal y seguir presionando hasta que algo suceda. Conny Larson, de Suecia, fue devoto de Baba por 21 años. Sus alegaciones aparecieron por primera vez en el Daily Telegraph de Londres. “Baba me llamó para varias entrevistas privadas. Yo no sabía que sucedía entre él y yo, pero le creí cuando me dijo que él era Dios y me estaba ayudando con mis problemas”.