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El director de música coral en la Orquesta Sinfónica de Londres (Inglaterra) y ganador del Grammy, Joseph Cullen, pidió a las conferencias episcopales católicas ceñirse más a los documentos de la Iglesia sobre música sacra, e instrumentalizar una buena capacitación en las parroquias en esta materia.
En un artículo publicado el 9 de abril en el semanario católico inglés The Tablet, Cullen elogió la música que acompañó la visita del papa Benedicto XVI al Reino Unido en septiembre de 2010. Sin embargo, advirtió, “esa excelencia no es común en la mayoría de las iglesias católicas”.
Cullen lamentó que se utilicen himnos basados en música popular “sin tener en cuenta la incompatibilidad de las palabras originales y conocidas”. Para el reconocido músico existe “una evidente falta de compasión por el patrimonio, que debe ser la piedra angular de la música sacra digna en la Iglesia de hoy”.
Cullen, que ganó el Grammy en 2006 junto a Sir Colin Davies por la grabación de “Falstaff” de Giuseppe Verdi, también reprobó el mal uso de una sola voz tras el micrófono en la música parroquial, lo que denominó “un karaoke eclesiástico” que “parece haber asesinado el canto congregacional unificado”.
Para el director inglés, el problema se originó con la búsqueda de un nuevo arreglo musical para la Misa del Novus Ordo en la década de 1960, lo que condujo a una laxitud en el control artístico del proceso musical. El resultado de esto, indica Cullen, es que la mayoría de las misas en las parroquias usan himnos pobremente compuestos como “relleno” durante la liturgia sagrada.
La crítica más dura de Cullen estuvo dirigida a los músicos oficiales diocesanos, que comisionan y promueven sus propias melodías. Cullen concluyó indicando que “los comités electos de música sacra de las conferencias episcopales no pueden tener intereses creados en la promoción de su propia música, o tipo de música. Esto se consideraría una corrupción en cualquier otro campo”.