>

El Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gómez, señaló que el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el Congreso federal, tienen la responsabilidad de generar una reforma migratoria humanitaria ante los desafíos actuales que genera este tema.

El 10 de mayo en su discurso en la localidad de El Paso, en el estado de Texas, el presidente Obama dijo que “Estados Unidos desde siempre ha sido definido como una nación constituida por inmigrantes. Una nación que sabe acoger a quienes desean vivir aquí siguiendo las reglas”.

Para Obama “no es importante la procedencia (de los inmigrantes). En vez de eso es importante que demuestren tener fe en los ideales y en el fundamento de esta nación. Principalmente creer en la democracia y en la igualdad”.

Mons. Gómez, que es también Presidente del Comité de Migración del Episcopado de Estados Unidos, “saludó el llamado del Presidente Obama sobre la reforma de inmigración que asegure nuestras fronteras y respete la dignidad humana y el duro trabajo de los inmigrantes”.

“Como Arzobispo de Los Ángeles, soy testigo del efecto dañino que nuestro actual sistema migratorio tiene en las familias, separando a esposos de esposas, y los padres de sus hijos”.

Por eso, continuó, “el Congreso y el Presidente tienen una responsabilidad de establecer una reforma migratoria que corrija este problema humanitarios, dándole a los inmigrantes indocumentados la oportunidad de la residencia permanente y la eventual ciudadanía, y reflexionar sobre la orgullosa historia de Estados Unidos como una sociedad hospitalaria”.