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Propone los avances científicos como herramienta para lograr la paz.

En una comunicación que duró aproximadamente 20 minutos, el Papa Benedicto XVI conversó hoy con los astronautas de la estación espacial internacional del trasbordador Endeavour, con quienes trató diversos temas como el aporte de la ciencia a la consecución de la paz y el futuro del mundo.

Al iniciar la conexión, el Santo Padre dijo: “queridos astronautas, estoy muy contento de tener la extraordinaria oportunidad de conversar con ustedes durante esta misión, y especialmente agradecido de poder hablar con ustedes presentes en la estación espacial en este momento”.

En su introducción a las preguntas, señala Radio Vaticana, Benedicto XVI señaló que “la humanidad experimenta un período de rápido progreso en los campos de aplicaciones técnicas y conocimientos científicos y que en cierto sentido ellos en este campo son representantes de la humanidad en una exploración que introduce en el conocimiento de nuevos espacios y posibilidades para el futuro de la humanidad que va más allá de las limitaciones de la existencia cotidiana”.

“En un sentido, son nuestros representantes: la exploración de la humanidad es un punto de partida hacia nuevos espacios y posibilidades para nuestro futuro, que va más allá de las limitaciones de nuestra existencia cotidiana”.

El Papa dijo luego que “admiramos su valentí así como la disciplina y extrema responsabilidad con que se han preparado para cumplir con esta misión. Estamos convencidos de que ella está inspirada por nobles ideales y tiene la finalidad de colocar los resultados de esta investigación y sus esfuerzos a disposición de toda la humanidad para el bien común”.

Tras expresar su curiosidad por lo que los astronautas aprecian desde el espacio y sobre sus investigaciones, el Papa hizo una pregunta relacionada con la visión que desde una estación espacial se tiene de la tierra, aludiendo a que se vuela sobre las naciones y continentes varias veces al día.

“Creo que debe ser evidente para ustedes que vivimos todos juntos en la tierra y cuán absurdo sea el luchar y matar a otros”, y expresó a Mark Kelly, uno de los astronautas, su curiosidad por saber si, cuando están contemplando la tierra desde arriba acaso se han preguntado “sobre las Naciones y las personas que viven juntas en la tierra y sobre el modo en que la ciencia puede contribuir a la causa de la paz”.

El segundo argumento tratado por el Santo Padre y dirigido a Ron Garan, tiene relación con un tema que está referida a la responsabilidad que los humanos tenemos sobre el futuro del planeta. “Recuerdo en este momento, los graves riesgos que enfrenta el medio ambiente con la supervivencia de las generaciones futuras. Los científicos nos dicen hay que tener cuidado y desde un punto de vista ético, tenemos que desarrollar nuestra conciencia”.

Y preguntó desde su perspectiva de observación, extraordinaria, sobre el modo en que se percibe la situación en la tierra, y si son perceptibles los signos o fenómenos hacia los que tenemos que estar más atentos.

Ron Garan contestó al Santo Padre: “Su Santidad, es un gran honor conversar con usted y tiene razón: realmente tenemos un punto extraordinario de observación aquí arriba. Por un lado, podemos ver cuán indescriptiblemente hermoso es el planeta que se nos ha dado, pero por otro, también vemos claramente lo frágil que es”.

El Papa introdujo su tercera pregunta para Mike Finchke, anteponiendo su convicción de que la tripulación presente en la Estación Espacial Internacional “vive una experiencia extraordinaria y muy importante, sobre todo si se piensa en que tendrán que regresar a la tierra y vivir como el resto de los seres humanos”.

Fue así que observó que seguramente, a su regreso, serán admirados y tratados como héroes a los que se les pedirá hablar de sus experiencias. Acto seguido cuestionó sobre “cuáles serán los mensajes más importantes que les gustaría transmitir especialmente a los jóvenes que van a vivir en un mundo fuertemente influenciado por su experiencia y descubrimientos”.

En su cuarta intervención dirigida a Roberto Vittori, el Pontífice nuevamente subrayó que la exploración espacial es una fascinante aventura científica y dijo: “sé que han instalado nuevos equipos para seguir la investigación científica y el estudio de la radiación procedente del espacio exterior, pero creo que también es una aventura del espíritu humano, un poderoso estímulo para reflexionar sobre el origen y el futuro de universo y la humanidad. A menudo los creyentes miran el cielo ilimitado y meditan sobre el creador de todo, pensando en el misterio de su grandeza”.

El Papa recordó luego que la medalla que entregó a este astronauta italiano lleva grabada la representación del fresco de “La Creación” del hombre, pintada por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Recordando su intenso compromiso de trabajo y de investigación le preguntó si hay veces en que se tienen que detener para hacer reflexiones parecidas, “y tal vez dirigir una oración al Creador, o acaso será más fácil reflexionar sobre estas cosas estando de regreso y sobre la Tierra”.

Vittori señaló en su respuesta que “cuando tenemos un momento para mirar abajo, la belleza tridimensional de nuestro planeta captura nuestro corazón, captura mi corazón. Y sí rezó. Rezo por mí, por nuestras familias, por nuestro futuro”.

La última pregunta de Benedicto XVI a los astronautas fue en italiano, dirigida al segundo astronauta de esta nacionalidad, Paolo Nespoli. Le comentó que está al tanto de que hace unos días pasados falleció su madre: “cuando dentro de pocos días regreses a casa ya no la encontrarás que te espera. Todos estamos cercanos a ti, he rezado también yo por ella”.

A él el Santo Padre ha dirigido su última pregunta para saber si “en la estación espacial los astronautas se sienten lejanos y aislados, sufriendo un sentido de separación, o por el contrario se sienten unidos entre ellos mismos y por lo tanto miembros de una comunidad que los acompaña con atención y afecto”.

Nespoli contestó: “Santo Padre, he escuchado sus oraciones, las he sentido llegar hasta aquí: es cierto, estamos fuera de este mundo, orbitamos en torno a la tierra y estamos en un punto de ventaja para mirar a la Tierra y para escuchar todo alrededor”.

Tras agradecer la cercanía de su familia y su tripulación pese a la distancia, el astronauta dijo que “me he sentido lejano pero también muy cercano, y seguramente el pensamiento de sentir a todos cercanos en este momento, ha sido de gran alivio. Agradezco a la Agencia Espacial Europea y a la Agencia Espacial americana que han puesto a disposición los recursos para que para que yo haya podido hablar con usted en estos momentos”.

Finalmente el Papa Benedicto XVI dijo a los astronautas que “ustedes han ayudado, no solamente a mí sino a tantas otras personas, a reflexionar juntas sobre temas importantes para el futuro de la humanidad. Expreso los mejores deseos para el desarrollo de su trabajo y por el resultado de ésta gran misión al servicio de la ciencia, de la colaboración internacional, del progreso auténtico y de la paz en el mundo. Continuaré a seguirlos con mi pensamiento y mi oración”.